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Perry-Winslow: misión imposible

El conjunto lagunero acabó clasificándose para los play-off de la ACB. DA
El conjunto lagunero acabó clasificándose para los play-off de la ACB. DA

Se habían pasado por alto incidentes tan célebres como el de los disparos a las afueras de la discoteca de Playa de las Américas, pero la gota que colmó el vaso fue no presentarse a la fase final de la Copa del Rey de Valladolid, el 19 de diciembre de 1987. Santiago Martín Marrero, presidente del CB Canarias, no pudo más, enseñando la puerta de salida del club a Mike Harper y Eddie Phillips que, lejos de mostrarse arrepentidos, siguieron con su actitud desafiante. Para cubrir el hueco dejado por la pareja de estadounidenses más importantes en la historia de la entidad llegaron a Tenerife Kenny Perry y Ricky Winslow, son suerte dispar en su aventura insular.

Regalos de Navidad
El CB Canarias viajó a Valladolid para jugar la Copa el viernes, 18 de diciembre de 1987. Una vez llegó la expedición aurinegra a Madrid, faltaba una de las maletas de Eddie Phillips, en la que llevaba, según él mismo confeso luego, regalos navideños para su familia, a la que iría a ver a Estados Unidos una vez concluido el torneo copero.

Ya en Valladolid, Phillips se marchó a Madrid para recuperar su equipaje ya que, como él mismo diría luego eran “más importantes” que el encuentro de su equipo. Llegó con el partido ya empezado -tras pagar 17.000 pesetas a un taxista para cubrir los casi 200 kilómetros que separan ambas ciudades- y con tiempo necesario para ser descalificado cuando solo llevaba un minuto en pista tras insultar al colegiado. Mike Harper jugó de inicio pero, como ya había hecho anteriormente, con desgana y pasotismo, como si el encuentro no fuera con él. En esa ocasión alegó sufrir una lesión de rodilla que, al día siguiente, ya había desaparecido.

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Una vez acabado el choque, en el que el RAM Joventut se impuso con comodidad por 107-87, Pepe Cabrera, por aquel entonces gerente y secretario general del club, anunciaba que habían decidido prescindir de los servicios de ambos jugadores por indisciplina, descontando además de sus finiquitos las respectivas multas.

Los mayores ídolos del CB Canarias salían por la puerta de atrás de la entidad -Phillips en libertad condicional debido al incidente de la pistola- por lo que tocaba buscar sustitutos. Algo que no parecía demasiado sencillo.

Walter ayuda
Pepe Cabrera llamó entonces a su amigo Walter Sczerbiak, entrenador encargado de ayudar en la búsqueda de dos nuevos estadounidenses. Ricky Winslow fue el primero en llegar. Procedía de los Milwaukee Bucks de la NBA, a donde había llegado procedente de los Chicago Bulls. Terry Cummings, estrella del equipo de Milwaukee, se recuperó de una lesión y Winslow se quedó sin sitio.

Desde el primer momento se ganó a la afición canarista. Aquel delgado alero, algo que sorprendió a José Carlos Hernández Rizo, su entrenador, que tuvo que cambiar el estilo de juego de los suyos: “Para mí era más fácil jugar con Harper y Phillips, por lo que cuando llegó Ricky, debido a sus características físicas, tuvimos que cambiar, teniendo los jugadores nacionales que aportar más fuerza en la pintura”.

Ricky Winslow era espectacular. Tanto que Pedro Solana, compañero suyo por aquel entonces, cree que “en la NBA actual” jugaría “sin ningún tipo de dudas”. Jugó solo algunos meses, en los que le dio tiempo a destacarse como un anotador compulsivo, capaz de firmar jugadas espectaculares y contribuyendo decisivamente a la clasificación del por entonces CajaCanarias para los play-off por el título de liga.

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Su impacto fue tal que el Estudiantes se fijó en él para sustituir a David Russell, uno de los jugadores más espectaculares del momento, lo que trajo polémica. La afición no entendió que el club no hiciera un esfuerzo por retener al alero estadounidense pero, sencillamente, este “solo pensaba en volver a la NBA”, como reconocía Hernández Rizo. Jamás lo logró, repartiendo el resto de su carrera entre España, Italia, Francia y Turquía, donde se retiró.

Perry, el más caro
Kenny Perry sería el compañero de Winslow. Su calvicie le hacía aparentar bastantes más años de los 24 que tenía y llegaba del Don Bosco coruñés, de la Primera B. De 2,08 metros, el estadounidense, que, curiosamente, ya había jugado con la camiseta del CB Canarias una serie de amistosos en 1985, llegaba, a priori, como el mejor de los dos jugadores, de ahí que cobrara 45.000 dólares, 13.000 más que Winslow, aunque su rendimiento no pasó de discreto, aunque siempre fue regular.

Curiosamente, Kenny Perry coincidió en el vuelo que le traía a la Isla con Eddie Phillips, que tenía que comparecer dos veces al mes, en los Juzgados de La Laguna. El jugador le dijo a Santiago Martín que “hasta mayo” le quedaban “muchas vacaciones” en la Isla, algo que no sucedió, pues se regularizó su situación, abandonando Tenerife. Aún hoy teme que la policía pueda detenerlo, de ahí que jamás haya regresado.

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