MIS QUERIDOS ENEMIGOS

“Gané mucho dinero como actor de telenovelas e imitando a Juan Gabriel”

Efraín Medina y Andrés Chaves. | ANDRÉS GUTIÉRREZ

Una vez organizó la presentación de un libro mío en Caracas y la bordó. Fue todo el mundo, se llenó el salón del Eurobuilding. Efraín Medina Hernández (Coalición Canaria) vivió en Venezuela 16 años. Y eso marca. Es vicepresidente segundo del Cabildo y responsable de su área principal, la de Desarrollo Económico,y de muchas cosas más. Ha sido director general de Acción Exterior y viceconsejero de Emigración. Y concejal de Candelaria. Nos vemos en el Mencey. Llega puntual, con un bolso de la nueva línea de Fred Perry, una marca que desapareció y que ha vuelto. No es un ágrafo, y yo creo que quiere dejarlo claro. En Venezuela obtuvo un grado en Administración de Empresas y en Canarias trabajó, en la “vida civil”, como dinamizador social. “Tu novela” (Los gallos de Achímpano, Burgado Ediciones), me dice, “es un guion de cine”. Y me consta que se la ha leído a fondo, porque se sabe de memoria algunos personajes, todos los cuales son reales y él los conoció en Caracas. Tiene 55 años, viste traje a rayas y siempre sonríe. Yo sé que es un hombre sin rencores.

-Y no es un ágrafo, pues…
“No, aunque fíjese en Donald Trump: ha llegado a presidente de los Estados Unidos, ¿qué estudios tiene?; no creo que muchos”.

-¿Qué es lo importante, entonces?

“La pasión”.

-Usted nunca fue pobre, por lo que tengo entendido.

“Éramos gente trabajadora de La Gomera. Mi padre se fue a Venezuela en los setenta, pero al marcharse dejó aquí tres millones de pesetas en efectivo y tierras; no, no éramos pobres, pero sí hemos trabajado mucho para no serlo”.

-Le va a dar usted muchos recuerdos míos a su hermano menor, Juan Carlos, que es una gran persona, por favor. Me trató de maravilla en aquella presentación del libro.

“Se los daré. Él lo lee a usted por Internet antes que yo, cada día; incluso me cuenta su estado de ánimo, según lo que escribe en los periódicos todas las mañanas”.

-¿Qué queda de aquel niño de Vallehermoso?

“Muchos recuerdos. Mi madre, cuando le llegaba la mercancía a la tienda, nos mandaba por el pueblo, de casa en casa, para anunciarla a los vecinos”.

-Usted siempre vivió fuera del armario (y si quiere omito la pregunta), ¿o me equivoco?

“No, no se equivoca. Y le voy a contestar. Tenía seis años cuando otros niños de Vallehermoso me llamaron, en una ocasión,”mariquita”. Yo acudí a mi abuela materna, que era listísima, una mujer de izquierdas, progresista, a preguntarle lo que quería decir aquello. Y ella me dijo, con mucho amor en sus palabras: “Quiere decir que tú eres un niño diferente, sólo eso”. Y entonces, cada vez que alguien me repetía el término, yo, de una forma absolutamente natural, le decía: “Mariquita, no, sólo soy un niño diferente”.

-¿Tiene una vida sentimental estable, ahora? Y si quiere también omito la pregunta.

“Estoy sólo; con amores virtuales, de nuevas tecnologías; ¿entiende?”.

-La verdad es que soy muy torpe. ¿Es cierto que usted ganó mucho dinero en Venezuela como cantante?

“Y como actor de telenovelas. A mí me pagaban por imitar a Juan Gabriel, por ejemplo. Yo trabajaba 16 horas al día y estudiaba al mismo tiempo. Seguí también cursos de arte dramático. Y no acepté algunos papeles importantes, por ejemplo uno de gay, por respeto a mi padre. Trabajé en varias películas, como Contacto en el Caribe, con el famoso Henry Salvat. Hice series con Mónica Figueredo, que fue candidata a Miss Venezuela. Cantaba, tenía mi propia orquesta. Al candidato a la Presidencia de la República, Claudio Fermín, le preparé una gira política…”

-¡Dios, Efraín, qué vida ha tenido usted! ¿Es verdad que sobornó a los compromisarios de Venezuela para que votaran contra Paulino en aquel Consejo Político que hizo candidato a Clavijo?

“No, es falso. Ni siquiera fui a Venezuela por aquellas fechas. Es mentira que yo traicionara a Paulino Rivero, digan lo que digan; otra cosa es que no fuera mi candidato y esto creo que sí era legítimo”.

Efraín Medina. | A. G.

-Pues por ahí se dice lo contrario, que usted consiguió cinco votos cruciales.

“Lo que sí es verdad es que algunos venezolanos que iban a votar a Paulino cambiaron su voto, pero sin ninguna intervención poco ética por mi parte”.

-¿Por qué no hace sino leer libros de Economía?

“Cada noche; me tengo que poner al día. Y no dude usted de que lo estoy; pregunte, si quiere”.

-¿A quién de sus mentores, Adán Martín, paz descanse, Ricardo Melchior y Carlos Alonso le está más agradecido?

“A los tres, pero, oiga, un momento: el agradecimiento será mutuo, porque me he dejado la piel en los cargos que he ocupado. Así que estamos en paz”.

-¿Es verdad que la Coalición Canaria del exterior se le debe a usted?

“Le contesto con un dato: cuando me nombraron director general recogíamos un 5% de los votos posibles de los canarios de la diáspora: Venezuela, Cuba, Argentina, Uruguay. A los dos años estábamos en el 68,9%”.

-¿Su opinión de Francisco Aznar, que nos representó tantos años en el exterior?

“Un gran diplomático y una gran persona. Hizo mucho por Canarias, al más alto nivel, a nivel de embajador. Teníamos estilos distintos de actuación, por supuesto, pero le guardo mucho respeto”.

-¿Cierto que nunca rechaza una petición de ayuda?

“Jamás, aunque no sea de mi competencia; siempre busco, y muchas veces la encuentro, una solución para la gente”.

-Usted es un enamorado de la moda hecha en Canarias.

“El otro día, una joven canaria, de Candelaria, que paseaba por aquella ciudad, me mandó una foto de una tienda de lujo de la Quinta Avenida de Nueva York, en cuyo cristal de la fachada estaba grabado el nombre de María Díaz y de Marcos Marrero. ¿Cómo no voy a estar contento? Se me rayaron los ojos”.

-¿Sigue usted trabajando esas 16 horas, las mismas que en Venezuela?

“Yo me acuesto a las 2 de la madrugada, leyendo y dándole vueltas a la cabeza a ver cómo solucionamos temas de empleo, de artesanía, de moda. Con un presupuesto restrictivo sólo se crea pobreza, miseria. Hay que luchar con criterios expansivos, no ser una Merkel”.

-¿Qué hará cuando deje de sonar el teléfono?

“Yo quiero que suene, cuando llegue ese día, solamente con la gente que me apetece que me llame”.

-Pero un día llegará… decir adiós a la política.

“Eso no importa; lo que importa es que no se te termine nunca la ilusión. Me da igual dejar la política, pero quiero ser un hombre lleno de ilusión, siempre, en cualquier actividad que realice”.

-¿Si no viviera en Canarias?

“Ahora mismo elegiría Turquía. En Venezuela no se puede vivir. Tengo muchos amigos en Turquía, entre ellos el matrimonio propietario de los restaurantes del Grand Bazaar de Estambul. Frecuento su casa y ellos la mía”.

-¿Cómo aceptó esos retos cuando no era un especialista: vicepresidente económico del Cabildo, responsable de expansión?

“Hombre, el Cabildo tiene un gran equipo de funcionarios. Yo solo no soy nada, trabajo siempre en equipo. Puedo ser el motor, el generador de ideas y luego el equipo le da la forma a lo que hago”.

-¿Siente nostalgia de América?

“Muchas veces, cuando me despierto, creo que estoy en Venezuela. Y veo a mi tío Alfredo, a quien le debo tanto; a mi padre, que luchó como un jabato allá durante más de 20 años; a mi hermano Juan Carlos, que ya salió de Venezuela, pero que sigue viviendo en América; se trata de mi otro escenario vital, tan lleno de recuerdos”.

Se despide con un abrazo. Ahora, esta misma tarde, seguirá trabajando en el Cabildo, en su viejo despacho de la calle Mandillo Tejera. No quiere dejarlo. Y pensará en Magdala, en Juan Gil y en sus diseños de complementos que ya copian orfebres de prestigio en todo el mundo; en Marcos y María. El Cabildo de Tenerife es Premio Nacional de Artesanía. Y, en medio, Efraín Medina, un hombre sincero y muy inteligente. Andrés Gutiérrez ha hecho las fotos, en medio de un escenario inagotable: el Mencey, tan ligado a todo lo nuestro. Esta noche, desde su casa de los altos de Candelaria, Efraín verá el mar. Ese mar que nos une y nos distancia a los canarios.

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