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Un jeque árabe financia la siembra de saltamontes en La Palma

A finales del pasado mes de diciembre, se llevó a cabo en Tamanca la suelta de los ejemplares del Saltamontes de El Remo (Acrostira euphorbiae) que se habían recogido para su estudio en cautividad en el marco del proyecto  de investigación sobre la alimentación y el hábitat de esta especie endémica de la isla de La Palma, catalogada en peligro de extinción, y que lleva a cabo el Grupo de Investigaciones Entomológicas de Tenerife (GIET).

Este proyecto, que supervisan los investigadores Pedro Oromí, de la Universidad de La Laguna, y Heriberto López, del CSIC, está financiado por la Fundación CajaCanarias y la Fundación Mohamed bin Zayed para la Conservación de Especies.

David Hernández, uno de los investigadores principales del programa, detalló que realizaron una suelta de unos 40 ejemplares de saltamontes que habían cogido en la zona de Tamanca para el estudio, devolviéndolos a su hábitat natural después del espacio de tiempo que han permanecido en cautividad para realizar el estudio, así como la siembra de más de un centenar de puestas, que van a permitir aumentar su población, teniendo en cuenta que cada una de ellas concentra alrededor de una veintena de huevos.

Hasta ahora se habían hecho estudios sobre la distribución, genética y dinámica de poblaciones de esta especie, aunque solamente se conocían sus hábitos alimenticios por su observación sobre el terreno. Pero esta investigación ha permitido determinar que aunque su alimentación principal es a base de tabaibas (Euphorbia lamarckii), también la complementan con al menos otras dos plantas: el pino y la retama. Se trata de un factor importante de cara a su conservación y que habrá que tener en cuenta cuando se realice el plan de recuperación de esta especie, según explicó David Hernández.

Una pareja en cópula. | GIET

Tal y como indican en el proyecto, la zona donde se concentra la mayor parte de la población ha sido afectada en los últimos años por diversas cuestiones, como los incendios forestales, las talas ilegales o el pastoreo, “disminuyendo la cantidad y buen estado de conservación de las plantas hospedadoras potenciales de este saltamontes”.  Todo ello, a pesar de que se encuentra en un espacio natural protegido como es el de Tamanca.

El último gran incendio, de agosto de 2016, no afectó de lleno a la zona donde se concentra, lo que ha permitido que la población no se viera muy dañada por las llamas. A lo que hay que añadir que las puestas que han llevado a la zona a finales de diciembre, “en primavera volverán a eclosionar las ninfas y habrá una nueva generación”, comenta David Hernández, que realizó esta última repoblación acompañado del entomólogo palmero que descubrió la especie, Rafael García Becerra.

SENSIBLE

El hecho de que el Saltamontes de El Remo sea una especie no voladora y con una capacidad de salto reducida debido al peso de su cuerpo y a la debilidad de sus patas traseras en comparación con otros saltamontes, tiene baja capacidad de dispersión, según explican los investigadores. De ahí que sea muy sensible a cualquier afección que se produzca en su hábitat, que es muy limitado.

David Hernández indicó por último que el Grupo de Investigaciones Entomológicas de Tenerife lleva trabajando con esta especie desde el año 2001 y concentra una dilatada experiencia en la investigación y conservación de invertebrados de Canarias.

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