La palma

Antonio Tabares o el chico de la cámara

El chico de la cámara. Así hay gente que conoce a Antonio Tabares en Santa Cruz de La Palma, por el hecho de que se le puede ver en los actos públicos que organiza el Ayuntamiento haciendo fotos, como parte de su trabajo de responsable de prensa de la Corporación capitalina. ¿Apariencia o realidad? No van por ahí los tiros.

El escritor de teatro, que acaba de ser nominado por segunda vez a los premios Max, convive con el periodista multifunción, que redacta notas de prensa, fotografía una calle recién asfaltada, organiza el caos de cámaras que quieren grabar el mejor plano de Los Indianos y media entre los políticos y la prensa. Son la misma verdad, aunque sea difícil comprender cómo conviven ambos planos.

Por la mañana, desde el minúsculo despacho que ocupa en el consistorio, redactando sobre el último curso de macramé que imparte el Ayuntamiento y, por la noche, imaginando cómo sería la última hora de la vida de Stephen Zweig o la razón por la que trabajadores de una multinacional deciden poner punto y final a su vida. Albert Camus decía que el único problema filosófico que importa de verdad es el suicidio.

No sé si Tabares piensa igual. De lo que sí estoy convencido es que su obra se enfrenta a los grandes problemas del ser humano. A gente con su talento, habría que “ponerle un piso” para que escriban y escriban. En España, la cultura no se valora, y menos si es teatro. Su vida seguirá siendo la misma, captando en fotogramas la vida cotidiana de una pequeña ciudad, y en su escritura, la complejidad de la condición humana.

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