los crímenes que nos conmovieron

El día en que apareció un bebé en un congelador de un piso de La Camella

A veces nadie reclama al fallecido porque, sencillamente, se desconoce su existencia o quien lo hizo desaparecer es, precisamente, quien sabe de la misma. Pero no son pocos los casos, tanto en Canarias como en el resto de España, en que la opinión pública se estremece por el hallazgo de los restos de un nonato o de un recién nacido, un suceso que tiene mucho más que ver con la problemática social que con una actividad criminal. Entre los asuntos que se agolpan en la memoria destaca especialmente el del congelador de La Camella (Arona) donde los sobrinos del propietario de un piso descubrieron, mientras lo aseaban para un nuevo alquiler, un recién nacido.
Para los investigadores resultó sencillo dar con la madre de la infortunada criatura, ya que se había hospedado en dicha vivienda dos semanas antes de que se supiera lo acaecido. La historia de dicha mujer causó aún más sorpresa que el hallazgo, ya que a sus 33 años de eda, esta orotavense convivía con dos hijos pero sus allegados apuntaban que, al menos, había parido a cuatro, alguno de ellos adoptado por personas para las que había trabajado en tareas de limpieza del hogar. En declaraciones a este periódico, la mujer desveló que dio a luz un mes antes de que se abriera el congelador y que estaba sola cuando comenzó a tener contracciones. Aseguró haberse asustado y que se le ocurrió meter al recién nacido en la nevera, aunque dijo no saber si el bebé había nacido muerto o si no cuando lo dejó en el congelador. Simplemente lo hizo, y luego se fue de la casa.

En el PIRS

Lamentablemente, el de La Camella no es un caso excepcional, y así lo demuestra lo acaecido el 4 de enero del año en curso, cuando un operario del Complejo Ambiental de Tenerife ubicado en Arico (más conocido popularmente como el PIRS) descubrió un feto cuando separaba los residuos depositados en los contenedores previstos para el plástico. Aunque lo habitual es que los investigadores averigüen con celeridad lo sucedido, en esta ocasión se sigue investigado, si bien se sabe que los restos del nonato se abandonaron en un recipiente situado en el Sur de la Isla.

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Tampoco resultó una novedad tan triste aparición para los trabajadores de dicho Complejo Ambiental ariquense. Ya pasó, por ejemplo, a mediados de 2013, en un caso resuelto por especialistas de la Guardia Civil con el arresto de una mujer de 42 años de edad como presunta autora de un delito de homicidio, si bien no consta el desarrollo del proceso judicial correspondiente.

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