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El incendio de otra guagua reabre el debate sobre el estado de los vehículos

Estado en que quedó el microbus tras ser apagado el incendio por los Bomberos | Sergio Méndez
Estado en que quedó el microbus tras ser apagado el incendio por los Bomberos | Sergio Méndez

El incendio de un microbús cuando circulaba ayer por la TF-2, incidente felizmente saldado sin heridos, es el tercero que tiene lugar en las carreteras de Canarias durante los dos últimos meses y el cuarto en menos de un año. Más allá del caso de ayer, del que se desconocen las causas concretas, esta reiteración en un suceso que en principio se antoja de origen causal por lo inesperado del mismo reabre un debate sobre el mantenimiento de los vehículos, por cuanto los expertos consideran que la práctica totalidad de estos incidentes se deben a ello, salvo que intervenga un factor externo, claro está.

Respecto a lo acaecido en la TF-2, fue minutos antes de las once y media de la mañana cuando el microbús, que se encontraba a la altura de Tíncer (en el término municipal de La Laguna) se incendió en un fuego cuya voracidad fue tal que el vehículo quedó reducido al chasis, tal y como se pudo observar tras la intervención de los bomberos del Consorcio. También prestaron servicio la Policía Local de Santa Cruz, Guardia Civil y personal del área de Carreteras del Cabildo.

El antecedente más cercano en Tenerife tuvo lugar hace dos meses, cuando otra guagua privada también fue pasto de las llamas cuando iba por la carretera general a la altura de Los Naranjeros, en el municipio de Tacoronte. Solo iba en la misma su conductor que, como es habitual en estos casos, también tuvo tiempo de alejarse lo suficiente como para no resultar dañado.

Más delicado fue el caso que tuvo lugar en junio del año pasado en Boca Tauce (Guía de Isora), ya que aquella guagua transportaba a un grupo de menores de edad. De nuevo, los daños materiales fueron considerables, pero los niños y niñas fueron evacuados sin más consecuencia que el susto, mientras que al conductor hubo que atenderle, ya que sufrió una crisis de ansiedad.

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Pero más reciente y, probablemente, el más peligroso de este recuento fue el que tuvo lugar en Gran Canaria a primeros de mes, ya que fue el acierto del chófer lo que evitó que nadie sufriera daños. El incendio de esta guagua se produjo en la Autopista del Sur de Gran Canaria, a la altura del municipio de Telde. El conductor advirtió a tiempo la presencia del fuego y logró estacionar el vehículo en una parada para evitar colisiones.

Obviamente, este tipo de incendios acarrea mucho más riesgos en el caso de las guaguas, pero lo cierto es que dicho suceso ya se ha convertido en algo habitual cuando lo sufren los turismos que recorren las carreteras del Archipiélago, especialmente desde el inicio de la actual crisis.

Esta relación con la situación socioeconómica, que ha empobrecido sustancialmente a parte de la población, no es ajena a estos incendios dado que los especialistas relacionan las causas más habituales con la falta de mantenimiento en los vehículos afectados. Así, para los expertos consultados por este periódico lo más común es que el fuego se inicie por un cortocircuito en el sistema eléctrico, si bien también abundan los incidentes en que se debe a una fuga de combustible que termina, por ejemplo, en el sistema de escape, creando el fuego dada su alta temperatura. En tercer lugar sitúan a los factores externos, una cuestión más relacionada con la seguridad ciudadana y que, inevitablemente, trae a la memoria aquellos casos en que las llamas afectan a turismos aparcados junto a contenedores de basura, un objetivo común en el vandalismo urbano.

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Sea como fuere, cada vez arden más vehículos en nuestras carreteras. El remedio pasa por el mantenimiento.

El remedio: pasar las revisiones según antigüedad y kilometraje

Si las principales causas de incendios en vehículos están relacionadas con el mantenimiento, hay un remedio fundamental para evitar llevarse un susto tan morrocotudo como es ver arder de improviso el coche o la guagua en la que se circula: cumplir con el mantenimiento de los vehículos. No tendrá problemas con su sistema eléctrico ni padecerá de fugas de combustible a poco que cumpla con las recomendaciones del fabricante, y pase las revisiones adecuadas a la antigüedad del vehículo y los kilómetros recorridos con el mismo. Es una excelente inversión en su seguridad y la de los demás.

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