economía

La Unión Europea, una historia de éxito

El eurodiputado del PP Gabriel Mato. EP

El 25 de marzo de 1957, Bélgica, Francia, Luxemburgo, Países Bajos, Italia y Alemania firmaron en Roma los tratados que establecían la Comunidad Económica Europea (CEE). Se sientan así las bases del mercado común y, por tanto, se ponen los cimientos para la actual Unión Europea (UE). Sin embargo, a punto de cumplir los 60 años, muy lejos queda aquella Europa unida y sin fronteras con la que soñaron sus padres fundadores Adenauer, Winston Churchill o Robert Schuman.

El terrorismo islamista, el avance de los populismos, la crisis económica y de refugiados y la salida del Reino Unido amenazan con resquebrajar una UE a la que aún le quedan muchos desafíos por delante, como por ejemplo, dibujar una nueva Europa: la de los 27 Estados con el Reino Unido ya fuera.

En el caso de España, su aspiración para lograr su incorporación a la CCE cobró impulso con la llegada de la democracia, y por ello el presidente, Adolfo Suárez, solicitó formalmente en julio de 1977 la adhesión a la UE. Esta aspiración no se vio satisfecha hasta ocho años después (el 12 de junio de 1985) con la firma del tratado en Madrid y la integración efectiva en enero de 1986.

Desde entonces, las ventajas para España y, especialmente, para Canarias, han redundado en el bienestar de la sociedad en su conjunto. Y es que, a pesar de todos sus defectos, hoy nadie duda de que el crecimiento económico y el desarrollo del Archipiélago no dependen tanto del Gobierno regional ni estatal como de Europa, donde se negocia absolutamente todo.
El eurodiputado Gabriel Mato, europeísta convencido, asegura que, a pesar de las dificultades por las que está atravesando ahora y de los errores que ha cometido, Europa sigue siendo el “mejor instrumento” para el progreso social y el bienestar de los ciudadanos. “Es en Europa”, continúa, “donde se deciden el tipo de medidas que hay que aplicar en la agricultura y la pesca. Europa es quien tiene la última palabra en el REF y en la concesión de ayudas de Estado, por eso Canarias tiene que estar”.

Pero ¿cuáles han sido los errores que ha cometido la UE para estar tan cuestionada? El eurodiputado popular explica que el brexit solo ha sido la consecuencia de una serie de actos que han derivado en una Europa “más desunida que nunca”. “El oportunismo y la demagogia de algunos políticos, la excesiva burocracia y escasa iniciativa política, además de una crisis económica que demostró las carencias de la unión monetaria y la falta de mecanismos para afrontar la crisis migratoria, han sido elementos clave para el auge del antieuropeísmo”. Es decir, todo esto ha servido de “excusa” para aquellos nacionalismos y populismos que han ido ganando terreno y ven a Europa como el enemigo número uno.

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Desde luego, hace unos días la UE respiró tranquila cuando el líder de la extrema derecha holandesa, Geert Wilders, a la cabeza en todos los sondeos, perdió las elecciones. Hubiera sido un verdadero mazazo a la política de reconstrucción europea, ya que Marine Le Pen, en Francia, o el partido antieuro y xenófobo de Alemania (el AFD) hubieran salido reforzados.
Ahora, en este entorno y cuando Reino Unido abandone el barco, los 27 Estados restantes, incluido España, tendrán que enfrentarse, además de al brexit, “a los problemas de la globalización, la brecha generacional que está dividiendo Europa, la despoblación, el terrorismo, la crisis de refugiados, el cambio climático y a los populismos, y, en consecuencia al repunte de la xenofobia”. “Todo ello”, afirma Mato, “en un entorno internacional hostil”, donde Europa está cada vez más sola frente a la Rusia de Putin; la China de Xi Jinping, la Turquía de Erdogan y, ahora, los Estados Unidos de Trump.

En este marco, las regiones ultraperiféricas siempre han tenido una situación un tanto privilegiada en la UE, ya que deben tener acceso a una serie de ayudas, de las que Canarias se ha beneficiado, para apoyar el empleo, la competitividad empresarial y el desarrollo sostenible. Estos instrumentos cobran más fuerza aún si tenemos en cuenta el último índice de competitividad de la Comisión, que situaba a Canarias entre las regiones de la UE menos competitivas.

Pero es que además, recuerda Mato, el Archipiélago tiene derecho a un trato específico con el fin de mitigar el impacto de sus desventajas estructurales. Gracias a ello, Canarias se ha visto beneficiada a través de tres fondos: el Fondo de Cohesión, el Fondo de Desarrollo Regional (Feder) y el Fondo Social Europeo (FSE). A través de estos fondos, las Islas tienen reservadas la mayor tasa de cofinanciación. En el caso del Feder, para el periodo 2014-2020 el Archipiélago recibirá 484,1 millones. Aparte está el Posei, programa para ayudar a las producciones agrícolas locales. Los derechos de Canarias ascienden anualmente por este programa a 268,42 millones. En política pesquera, las Islas también reciben 192,5 millones. Y a esto hay que unir los fondos del llamado plan Juncker, dotado con 500.000 millones y donde España es el segundo país más beneficiado. ¿Beneficia a Canarias estar en la UE? Rotundamente sí.

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Los retos canarios: vencer la merma de 3.000 millones de euros por el ‘brexit’

Uno de los grandes retos a los que se enfrenta Canarias es lograr mantener las ayudas agrícolas, ya que la salida de Reino Unido de la UE supondrá una merma de 3.000 millones de euros que los británicos dejarán de aportar. Para ello, Gabriel Mato señala que es clave la defensa del artículo 349 del Tratado de Lisboa, “al que siempre podemos recurrir para la defensa de las especificidades canarias”. En el marco de las ayudas agrícolas, hay que mantener el margen de cofinanciación y revisar también el régimen de importación aplicado a los tomates marroquíes. En materia de pesca, el mayor desafío es aumentar la cuota del atún rojo y mantener el acceso restringido de las 100 millas para la flota canaria.

Pero es que junto a estas medidas, Canarias debe aspirar a situarse como plataforma de conexión entre Europa, África y América, aprovechando la inclusión de sus principales puertos y aeropuertos en la red transeuropea. La financiación para la mejora de estas infraestructuras beneficiará, sin duda, el logro de este objetivo. Además, las Islas tienen el reto de conseguir una política energética eficiente basada en fuentes renovables, fomentando la industria para ser más competitivas.

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