Economía

Los parados de larga duración, la peor herencia

John F. Kennedy dijo una vez: “Los chinos utilizan dos pinceladas para escribir la palabra crisis. Una significa peligro y la otra oportunidad. En toda crisis económica se toma conciencia del peligro, pero al mismo tiempo es un periodo donde la imaginación se agudiza y se desarrollan las oportunidades”. En este caso, se puede decir que Canarias es una región llena de oportunidades, ya que es de las autonomías a la que más le ha afectado.

Aunque se considera que la llamada crisis de los países desarrollados (ya que sus consecuencias se vivieron especialmente en los países más ricos) surgió en 2008, tras la caída del banco estadounidense Lehman Brothers, los primeros síntomas aparecieron en agosto de 2007 con la quiebra de varios bancos menores de inversión sustentados en las hipotecas subprime. Las bolsas y mercados de valores se derrumbaron dando lugar a la crisis financiera de 2008 que afectó a todo el mundo.

Pasados diez años de la Gran Recesión (el periodo que cuentan los economistas que duran las crisis) y con la percepción de que la economía se está recuperando, nos preguntamos: ¿Y ahora qué? ¿Cómo ha quedado el mercado laboral? ¿Y el tejido empresarial? DIARIO DE AVISOS publica hoy, mañana y pasado una serie de reportajes en los que hace balance con varios expertos y economistas de la situación en la que ha quedado el Archipiélago tras el duro envite de la crisis económica.

Partiendo de la base de que lo peor ya ha pasado y de que la economía canaria se está recuperando de manera continuada desde el año 2015, ¿en que ha cambiado el mercado laboral de las Islas?.

Lola Pérez

Pues en mucho. La directora de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, Lola Pérez, asegura que el dibujo del mercado laboral de ahora es bien distinto al de 2007. La economía canaria creció a un “excelente” ritmo durante el periodo 2001-2007 sustentada por un incremento del empleo pero sin mejoras en la productividad. “Un modelo de crecimiento”, explicó Pérez, “basado en una acumulación de brazos más que en una acumulación de cabezas, lo que provocó una pérdida importante de competitividad de nuestra economía que nos ha hecho estar mucho más débiles frente a la crisis”. Y es que antes de la recesión, Canarias, asentada en el sector servicios, tenía un mercado laboral donde el peso de la construcción era superar al 40%. En 2008 había 87.500 ocupados en este sector. En 2016 esta cifra es la mitad: 43.600. Precisamente, esta destrucción del empleo en la construcción, con bajos porcentajes de cualificación, “llenó una bolsa del paro que, hoy en día, aún con datos favorables en el empleo, es muy difícil de vaciar”.

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Al terminar el año, había en Canarias 826.300 ocupados y 274.000 parados, cifras muy similares a las registradas en 2009. Una recuperación que se está notando en la evolución de la tasa de paro (24,9%), la más baja en 8 años, pero que no termina de afianzarse debido, según asegura Pérez, “a la alta concentración de colectivos vulnerables”, entre los que citó los trabajadores de la construcción, las personas con baja cualificación, los mayores de 50 años y los parados de larga duración (más de dos años sin empleo). “Sus tasas de salida al mercado laboral están estancadas en niveles muy bajos desde el inicio de la crisis, convirtiéndose ya en un desempleo estructural” que afecta al 58% del paro que hay en las Islas.

Lola Pérez explica que lo que se está dando en el Archipiélago es una especie de recuperación a dos velocidades, “con una mejora de las perspectivas laborales para los parados de corta duración, y otra muy lenta, para los de larga duración, lo que pone en riesgo la plena recuperación del empleo en las Islas”. Dentro de este colectivo también hay que incluir a aquellos que se incorporan por primera vez al mercado laboral, que estando bien cualificados, tampoco encuentran ubicación en el mercado laboral.

Josefa Marrero

Rosa Marrero Rodríguez, profesora titular del departamento de Sociología y Atropología de la Universidad de La Laguna coincide en el análisis con Lola Pérez, pero añade que el principal problema del actual modelo del empleo canario es “la inserción profesional y los salarios”. “Cada vez se retrasa más el momento en que las personas que entran por primera vez en el mercado de trabajo, logran un empleo estable y con unas condiciones laborales que le permitan la independencia y la emancipación familiar”. “Aquí están interviniendo componentes empresariales y económicos”, continuó Marrero, “las empresas, en la búsqueda de una mayor competitividad y eficiencia económica, realizan una política de contratación de adelgazamiento, es decir, se contrata lo imprescindible, en una constante adaptación a las necesidades del momento; flexibilidad, y también no hay que olvidar los componentes legislativos, como es la reforma laboral”.

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En opinión de Marrero, “tenemos a las generaciones mejor formadas de la historia de Canarias, pero, en cambio, no estamos consiguiendo que puedan emanciparse y desarrollarse profesionalmente con unos estándares parecidos a los de las generaciones previas”.

Además señala que a este problema hay que unir los “desajustes” que hay en el mercado laboral canario, con “importantes” necesidades de profesiones emergentes que “no están siendo adecuadamente incorporadas en los diseños del sistema educativo reglado. La realidad empresarial, en entornos cada vez más competitivos y tecnologizados, cambia con rapidez, y no siempre pueden empresarios y empleados estar a la altura”, señaló. “Creo que la crisis deja una reseca de la que no nos hemos recuperado, y no se percibe que la recuperación sea sencilla”, matizó Marrero, “ya que se ha perdido confianza en instituciones que antes valorábamos”.

De lo que se trata a corto plazo, si Canarias quiere reducir su tasa de desempleo es de aplicar “cirugía de precisión” en el mercado laboral y atacar con medidas concretas este desempleo estructural, como por ejemplo, afirmó Lola Pérez, “con inversión en formación e incentivos a la contratación a parados de larga duración”. Solucionado este problema, Canarias podrá volver a tasas de paro de un dígito, como en 2006.

La economía canaria ha agudizado su dependencia del sector servicios

El salario y los tipos de contrato también han cambiado con la crisis. Canarias sigue siendo de las autonomías con el sueldo medio más bajo: 1.398 euros al mes, frente, por ejemplo, a los 1.635 de media que hay en España, o los 1.935 euros al mes del País Vasco. La explicación a esta baja remuneración se encuentra en que tenemos una economía sustentada básicamente en el sector servicios, donde la cualificación es menor y los tipos de contrato dependen mucho de la temporalidad. Lejos de apostar por otros sectores, lo cierto es que con la crisis, Canarias ha agudizado su dependencia del sector servicios, que  durante estos 10 años ha reincorporado a la mayoría del empleo de la construcción, y ha pasado de representar el 78% de la producción económica en 2004 en las Islas al 86% en 2015.

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