después del paréntesis

Pedro Sánchez

Más de uno me ha dicho que si no gana Pedro Sánchez no volverá a votar al PSOE. Eso quiere decir que hay alguien más que Cristo resucitado de entre los muertos. Y eso quiere decir también que las personas (por la buena conciencia, por el honor, por la dignidad y por las convicciones) necesitan confirmar que Jesucristo como hombre, no como Dios, resucitó de entre los muertos. ¿Por qué ha de ganar Pedro Sánchez para que los ciudadanos consecuentes lo voten? Porque lo razonable es que cualquiera (individuo, institución o partido) confirme el lugar que ocupa en el mundo. Lo que no puede suceder es que un tal PP encauce su rencor y su mala praxis política por perder contra el PSOE y el PSOE le conceda el Gobierno por la abstención, rostro adusto y satisfecho del tal Rajoy. Ni un atisbo de acuerdo, incluso en cuestiones esenciales para el Estado, como la educación. Se atrincheraron en acusaciones infaustas sobre el terrorismo, oímos “váyase, señor González” o que Zapatero es imbécil. La sublime gestora, y quien la gobierna, actúa: por comodidad, por desplazamiento hacia la derecha, por aceptación de que la política es así y no de otro modo, oculta y no impone lo que el PSOE es, de izquierdas y oposición.

Dos cosas siniestras. Una: los militantes deciden según convenga. Eso anunció el infausto portavoz de la dicha gestora: “No votan los militantes, votan los votantes”. ¿A quién confirma la sanción? A la que ha de acceder al trono por aclamación divina dada la gracia. Luego, los mentados varones confirman: Sánchez ha de apartarse, no ejercer sus derechos como militante, paso al futuro. El partido no es una organización de contacto, sino de ordeno y mando según cómo, quién y por qué. Lo segundo son los movimientos patéticos en un partido democrático. Extraordinario: uno bueno (Fernández Fernández), otro imparcial (Fernández Díaz)… Y como las encuestas comienzan a aclarar el panorama, Susana el 18% y el ninguneado casi el 50, a reclutar. Ya Felipe González (dolorosamente) cayó. Faltaba Zapatero. Ese, que pudo pasar a la historia como el presidente de los derechos civiles, pero que se enredó con la frivolidad y con la economía, ha puesto otra piedra sobre su tumba.

En todo, nada resuelto. Queda por decidir lo que los militantes quieren, a no ser que la adusta baronesa dé un paso atrás por los peligros. Queda el borrón y la cuenta nueva. Un préstamo compensatorio para darles un buen retiro. Si así fuere, acaso el PSOE se salve.

TE PUEDE INTERESAR