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El Iberostar Tenerife destroza al PAOK

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Fotografías: Andrés Gutiérrez

El Iberostar Tenerife se clasificó para los cuartos de final de la Champions League por la puerta grande. Los aurinegros necesitaban ganar por cuatro puntos y acabaron haciéndolo por 26 a un rival que no fue el de la ida y que acusó demasiado la baja de Clanton, lesionado en el segundo cuarto. Con todo, el Iberostar Tenerife demostró ser muy superior al PAOK, por lo que mañana esperará rival en el sorteo que se llevará a cabo en Múnich. Será uno de los grandes favoritos en ese bombo y el rival a evitar por todos.

Los griegos plantearon el mismo duelo lento, pesado y feo que en la ida. Anotar una canasta costaba muchísimo, porque el Iberostar, al principio, no encontró el camino. Los visitantes buscaban una y otra vez a Clanton, autor de ocho de los diez puntos de su equipo en esta primera manga, y en los locales faltaba puntería, quizás algo de atrevimiento, para romper en velocidad a su oponente. El 15-10 de final de cuarto era el mejor ejemplo de lo que estaba siendo el compromiso.

Se soltó la melena el Canarias en el segundo parcial y lo hizo después de que Keith Clanton se lesionara y abandonara el partido. El juego del PAOK de meter balones a su interior y crear a partir de la superioridad que pudiera generar se acabó, a los griegos les costó adaptarse a la nueva circunstancia y el Iberostar no dejó pasar la oportunidad para destrozar a su oponente.
22-6 fue el parcial del segundo cuarto, muy similar al que solo hace algunas semanas los de Vidorreta consiguieron ante Fuenlabrada. Con Clanton o sin él, sería complicado para cualquiera poder responder. Por si todo ello no fuera poco, se dieron dos circunstancias: la defensa canarista desquició al ataque griego, que, literalmente, se mostraba incapaz de anotar; a eso hay que añadir el partido de Petit Niang, que llegó al descanso habiendo colocado cuatro tapones a los jugadores rivales.
El 37-16 del descanso sentenciaba el partido y la eliminatoria, pero esa sensación sería aún más grande cuando los locales consiguieron un parcial de 13-0, culminado por un triple de Rodrigo San Miguel, para el (50-16).

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Curiosamente, el PAOK comenzó a mejorar a partir de ese momento -empeorar parecía complicado-, funcionado como equipo, siendo igual de agresivos que al principio y cerrando el tercer cuarto empatado a 25 con su oponente.

Pero era la diferencia todo un mundo para los blanquinegros, más cuando enfrente tienes a un rival tan duro, tan fiero, tan insaciable como el Iberostar Tenerife. El PAOK se agarró al partido con dureza, contactando mucho con sus rivales, haciendo falta casi en cada acción, pero terminaría pidiendo la hora al ver que los canaristas, lejos de levantar el pie del acelerador, cerraban el duelo con un claro 80-54, el resultado más contundente de todos los encuentros de vuelta de los octavos de final de una Champions que, por si quedaba alguien despistado, comprobó ayer que el Canarias es un rival temible.

Iberostar Tenerife: San Miguel (13), Hanley (2), Grigonis (20), Bogris (10), Doornekamp (7) -inicial- Bassas (0), Richotti (5), Vázquez (2), Abromaitis (8), White (9), Kirksay (0) y Petit (4).

PAOK Salónica: Koniaris (3), McFadden (0), Margaritis (2), Peiners (18), Clanton (8) -inicial- Glyniadakis (9), Papadopoulos (0), Karamanolis (0) y Tsochlas.
Árbitros: Tahin, Difalla y Horozov. Sin eliminados por personales.
Incidencias: Pabellón Insular de Tenerife Santiago Martín, ante 4.150 espectadores.

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