“Con 50 años valoras más que un club quiera contar contigo que otros aspectos”

– ¿Qué balance hace de su primer año en Soles de Mexicali?
“Uno muy positivo. Llegar a la final de la liga doméstica y pasar la primera ronda de la Liga de las Américas, quedándonos fuera de la segunda tras perder contra Guaros de Lara, que luego fue campeón, de dos puntos y con dos tiros para empatar y forzar la prórroga no está nada mal. Contra la Unión de Formosa, en la misma Liga de las Américas, caímos en la última jugada, con balón para ganar. Creo que el balance es positivo”.

– Pierden la final de la liga mexicana a la que llegan con demasiadas lesiones…
“Luchamos contra Fuerza Regia, que tiene un presupuesto que nos triplica o cuatriplica, y contra las lesiones, sobre todo las de Peri Mesa y Román Martínez, que nos mataron. Solo teníamos dos bases y cuando falla Peri tuvimos que adaptar a escoltas para jugar en esa posición, con lo que los pierdes como doses y, además, no juegan en su lugar habitual. Lo de Román nos remató, porque nos quitó a un jugador exterior importante y, por último, llegó la lesión de Jason Robinson, con lo que nos vimos obligados a adaptar a pívots a jugar como aleros”.

– Hábleme del plano personal: ¿le costó adaptarse al baloncesto mexicano?
“No, porque es algo que tratas de hacer rápido. El sistema de competición es algo diferente: la pretemporada no es tan larga como lo es en España, apenas duró diez días, con pocos partidos amistosos… Algunos jugadores, por cuestiones contractuales, llegaron casi la semana que empezaba la liga y eso retrasa un poquito el trabajo y la programación que quieres llevar a cabo, por lo que empezamos a competir bien cuando todas las piezas se acoplaron, pero perdimos bastante tiempo hasta llegar a conjuntar todas las fichas”.

– ¿La plantilla se adaptó bien a usted?
“Teníamos un grupo de jugadores que aceptaron muy bien mi llegada. El baloncesto que practicaban con Iván Déniz y el que practicaron conmigo se parece mucho porque queremos jugar a algo más que a hacer bloqueos directos, que es lo que se suele realizar en México. Disponíamos de jugadores con mucha capacidad de trabajo, con las orejas muy abiertas y muchas ganas de mejorar. Creo que al final mezclamos bien lo que yo quería con el estilo de jugador mexicano. Jugamos un baloncesto bastante bueno en muchos momentos”.

– Pero habrá cosas que le hayan gustado menos…
“Lo más duro son los viajes. Pese a que vengo de Tenerife y ahí ya son muy complicados, porque prácticamente tienes que pasar siempre por Madrid y luego hacer escalas, aquí son aún más largos. Mexicali no tiene buenas conexiones y el aeropuerto más cerca que tenemos con buenos enlaces es el de Tijuana, que está a unas dos horas en guagua y en México debes estar dos horas antes de cada vuelo en la terminal, por lo que ya son cuatro. A eso hay que sumar tres más de vuelo a Ciudad de México, más el enlace a la ciudad en la que juguemos. Fácilmente estamos hablando de ocho o nueve horas y, a partir de ahí, comenzamos a hablar. Hemos tenido viajes muy largos y mala suerte en algunos desplazamientos con retrasos por niebla, teniendo desplazamientos de 24 horas para regresar a casa. Son cosas que pasan y que nos han pasado todas a nosotros. Ha sido lo peor”.

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– ¿Qué tal la adaptación a los arbitrajes?
“Dejan jugar mucho, permiten meter muchas manos, porque estamos ante un arbitraje más estadounidense, por decirlo de alguna manera, en el tema de pasos, personales y demás. Es cuestión de acostumbrarse, saber que el rival lo puede hacer, pero tú también”.

– ¿En qué ha mejorado el Alejandro Martínez que hizo las maletas desde Tenerife hasta Mexicali?
“Aquí se juegan series de dos partidos a la semana en cada campo. De jueves a sábado, por ejemplo, tienes que mantener la intensidad y la concentración en el equipo si has conseguido ganar el primer partido y, si has perdido, tienes que ser capaz de hacer los cambios necesarios para igualar la serie. Costó un poco al principio, pero lo corregimos. Creo que he ganado capacidad en ese tipo de cosas. En España juegas de domingo a domingo, tienes más tiempo para preparar todo, pero en México, cuando juegas viernes y domingo fuera de casa, debes regresar sabiendo que el miércoles siguiente vuelves a competir ante tu público. Eso te hace mejorar en los tiempos de respuesta ante situaciones imprevistas como tomar decisiones durante un partido o entre encuentros. Ganas en capacidad de reacción porque, muchas veces, trabajas contrarreloj”.

– ¿Qué ha sido lo mejor de su primera experiencia como entrenador profesional lejos de su casa?
“Toda la gente que conoces. Irte a otro país, salir de tu zona de confort, no es sencillo, pero con 50 años ves las cosas de otra manera, aprecias más lo positivo que lo negativo. No ves más allá del día a día, siempre es una experiencia buena salir de casa, es mejor salir antes, siendo más joven,porque puedes aprovecharlo de cara al futuro, pero siempre conoces otro país, otro cultura, otra forma de ver la vida y el baloncesto. En mi caso vivo cerca de Estados Unidos y puedo ver NBA, NCAA u otros deportes, porque de todo puedes llegar a aprender”.

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– ¿Y lo peor?
“Estar lejos de la familia y los amigos, pero sabes que son siete meses y es una buena oportunidad de poder entrenar en uno de los mejores clubes de toda Sudamérica y el mejor de México. He conocido gente muy buena a nivel profesional y personal; me quedo con eso”.

– Es un entrenador que se implica mucho en sus clubes a todos los niveles: ¿le han dado libertad para ello en Soles de Mexicali?
“Sí, porque en Soles ha gente muy competente, desde Karina, la secretaria, a Luis, jefe de prensa, pasando por Mario, Roberto, mis ayudantes, el fisioterapeuta o Nacho Geyas, un chico de Huesca que es el responsable de cantera. Todos ellos me recibieron con los brazos abiertos y yo traté de ayudar y sumar en más cosas, en todo lo que estuviera en mis manos. Todos debemos sumar y en México he creído que podía aportar cosas al club y al equipo, no solo en el plano cestista, sino al funcionamiento de la entidad con cosas que he visto en otros sitios del mundo, no solo en España. Creo que todos nos hemos ayudado mucho para tratar de crecer”.

– ¿Cuáles son sus planes de futuro?
“Estoy elaborando un informe de final de temporada para la directiva, con todos los datos estadísticos y de rendimiento del equipo, también de la competición y de todos los aspectos que tengo que informar. Luego me marcharé a Tenerife para esperar a ver qué me depara el futuro en España, en México, en China o donde sea que alguien crea que puedo ayudar, porque será allí donde me vaya. En México estoy bien, estoy contento y creo que el sentimiento es mutuo, por lo que es una opción que está muy cerca, pero, a día de hoy, no hemos hablado de absolutamente nada porque para resolver algunas cosas hay que esperar un poquito”.

– ¿Regresar a España es una utopía?
“No, para nada. Con 50 años ves todo de otra manera y veo las mismas opciones de irme a otro país, repetir en México o regresar a España o ser ayudante de algún equipo. Repito: valoro más que quieran que esté a cualquier otro aspecto. Si alguien cree que Alejandro Martínez le puede ayudar en cualquier cosa, allí estaré”.

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