“Canto hasta cuando estoy resfriado, pero soy un tío feliz”

Ha hecho una pausa en su casi vuelta al mundo para venir a su isla a grabarle una canción al Teide. Celso Albelo (Tenerife, 1976), uno de los mejores tenores líricos ligeros del mundo, quizá el mejor actualmente, estudió en Tenerife, Madrid y en Busseto, la cuna verdiana. Casado con una italiana, directora de escena, tienen un hijo de año y medio, Roberto. No hace mucho saboreamos juntos el célebre bistec empanado de El Pole, que sólo se come en Tacoronte. Celso no renuncia jamás a sus orígenes y lo localizo en un aeropuerto, camino de Génova. Este hombre va de Nueva York a Milán como un saltamontes y se pone cualquier disfraz y canta lo que le echen. De vez en cuando, Plácido Domingo le manda champán para que calme los nervios. Pero lo cierto es que tiene contratos firmados hasta 2021, cuando hace poco me dijo que a finales de 2018 iba a parar un poco. No lo hará. La ópera es muy golosa. Y, en medio, madrugando en el Teide, cantando una bellísima composición del huarachero Fernando Estévez, Teide enamorado, para un video de promoción del parque natural, ahora en manos del Cabildo tinerfeño. A diez años de la declaración del Teide como Patrimonio de la Humanidad.

-¿Pasó usted mucho frío en la grabación?

“Joder, aquello no era frío; era lo siguiente. Estábamos muy arriba”.

-¿Qué le parece la melodía de Fernando Estévez? Yo creo que es muy Los Huaracheros, como aquello de la trigueña suspirando en Las Mimosas y todo eso.

“Me parece una canción sencilla, directa y llena de cariño”.

-¿Tiene alguna actuación prevista en Canarias?

“La siguiente será en septiembre, en el Cristo, cantaré con la Sinfónica de Tenerife. Estamos barajando contenidos y no va a ser un concierto al uso”.

-¿Por?

“Pues porque queremos que participen instituciones laguneras que han hecho tanto por la música. Y no me tire más de la lengua, porque pretendemos que sea una sorpresa”.

-Parece que la fama no lo cambia. Siempre piensa en canario.

“Cada vez valoro más cosas tan importantes, como son la familia y la amistad. Yo no soy de los que se marchan de Canarias y a los dos meses vienen hablando distinto. No me pega nada decir eso
de “voy a coger el autobús”; ya llevo 20 años fuera de las Islas y sigo hablando de la misma forma”.

Más noticias
Cataluña

-¿Y cómo se le ocurrió cantarle al Teide?

“Hace tiempo que me lo habían propuesto. Escuché la canción y me gustó. Además, siempre estoy interpretando melodías de autores fallecidos, la ópera, ya sabes. Trabajar con un autor vivo me hacía ilusión. Así que estaba actuando en Viena, tenía un par de días libres, me vine para acá y aproveché para grabar Teide enamorado, de Fernando Estévez, en una producción, un videoclip, de Pancho Delgado; quedó muy bien. Ya está en todas partes”.

-Grabando en el Teide, desde los amaneceres; tuvo que ser terrible.

“Y con una chaquetita de verano, pero yo por el Teide y por la Isla hago lo que sea, así que estoy muy contento”.

-Una canción muy… huarachera ese Teide enamorado.

“La ha definido usted muy bien, sí. La música, nuestra música, no se puede entender sin Los Huaracheros y sin Los Sabandeños, entre otros. Representan unos la canción canaria y los otros el
folklore; son excelentes”.

-Pero esta vez, con nueva compañía. Ni unos ni otros.

“Sí, con los Amigos del Arte, de Güímar, gente fantástica”.

-¿Es fácil para un tenor lírico ligero grabar una canción tan sencilla, acostumbrado como está usted a la ópera, a lo complicado, a lo barroco?

“En esto me ha ayudado mucho Fernando, el autor. La falsa sencillez te puede conducir a la banalidad. Y el hecho de tenerlo al lado me garantizaba comprender el sentimiento con el que creó la melodía y así cantarla con el corazón”.

-¿Cómo va de discografía, al margen de la ópera?

“Estamos trabajando en un disco, para Sony, de canciones populares argentinas. La producción es una cosa muy difícil; yo creo que a final de año quedará grabado el disco, en el que meteremos algo de Turina también. Serán 19 temas”.

-No me deje usted atrás los boleros, como ese Teide enamorado.

“Le estoy dando vueltas a un disco de boleros, sí, pero tengo que sacar un tiempo que ya no tengo”.

-Porque ha firmado contratos hasta 2018, según me dijo hace poco.

“No, he firmado compromisos hasta 2021”.

-Tiene la palabra dada a Los Sabandeños. Ya sabe, Amapola.

“Sí, es verdad. A mí todo esto me divierte. Canto hasta resfriado, pero soy un tío feliz”.

-Oiga, y en el terreno de la frivolidad, espléndida la trigueñita del video, amigo.

Más noticias
Jonay Risco se despide hasta 2018

“No tuve la suerte de conocerla, la vi en el video y, sí señor, era una belleza”.

-Buena ocurrencia esa, la de que el Teide se enamore de Anaga.

“Yo creo, me da la impresión, de que ese enamoramiento es el resultado de muchas noches de parranda”.
(Fernando Estévez me dice que, a finales de año, Celso cantará en Gran Canaria. Y que él tiene compuesta una canción, Gran Canaria, musa guanche, que pretende que el tenor interprete en el Auditorio de Las Palmas. Está compuesta a guitarra por el citado autor. Ha hablado ya con Celso de la posibilidad de incluirla en su repertorio. Crea unión insular eso de que un chicharrero cante a Gran Canaria. Cosas pequeñas, también de nuestro pequeño mundo isleño. Teide enamorado fue compuesta hace dos años y medio. Y Estévez se la cantó al presidente del Cabildo tinerfeño de entonces, en una Bajada al Socorro. Ahí empezó todo. Ahora puede convertirse en un himno. Despido a Celso Albelo).

-¿Dónde está ahora?

“Pasando el control en un aeropuerto, como siempre. Me esperan mi mujer y mi hijo en Venecia y luego actúo en un montón de ciudades, siempre saltando de Berlín a Nueva York, pasando por Viena, Milán, Madrid, Menorca, Barcelona, Moscú. Y me alegra mucho esta llamada, porque así mis paisanos sabrán más de mí. Y tenemos pendiente ese bistec empanado con los amigos, en Tacoronte. De eso no me olvido jamás”.

-(Una vez le pregunté: ¿qué hace un tenor cuando se le olvida la letra? Y me dijo, riéndose: “Improvisa”). Bueno, pues transita por Italia el tenor, en funciones de Teide enamorado de Anaga; con el lejano encanto de la trigueña que, en la ficción, le espera, esta vez no suspirando en Las Mimosas, sino en el Puerto de la Cruz, que es el final del trayecto de la melodía. Puede ser esta canción el resultado de muchas noches de parranda, pero ese cielo de estrellas de allá arriba es irrepetible. Tan solo por su visión dan ganas de abrazar a una isla que esconde cada día una belleza nueva. Qué daría yo por ver de cerca, como Celso, a Anna Netrebko, a Elina Garança, a tantas divas de la canción, que me cautivan. Habría que traerlas al Teide para que gocen del Volcán de las Estrellas.

TE PUEDE INTERESAR