El charco hondo

18 días de junio

Aunque semanas después seguirán quedando algunos cabos por atar, la segunda parte de la legislatura autonómica se decidirá entre el uno y el dieciocho de junio. Será esos días cuando se despejen las ecuaciones pendientes, en algo menos de tres semanas verán la luz decisiones que durante meses se han madurado en diferido. Hasta el uno de junio, con la votación de los presupuestos del Estado, nada va a moverse; a partir del dieciocho, finalizado el congreso socialista, lo que tenga que ocurrir ya habrá pasado. Tiene el PP local dieciocho días para desembarcar en el Gobierno canario o, en su caso, para abandonar esa idea. Antes del primero de junio no podrá ser porque Rajoy ha dado instrucciones de que nadie vaya al baño mientras no se aprueben los presupuestos, y después del dieciocho tampoco porque gane Sánchez o Susana Díaz el calendario se le atragantará a las milicias de Asier Antona. Si Sánchez gana las primarias también vencerá en el congreso, y si así ocurre, aquí, en las Islas, las negociaciones o los canales de diálogo entre PP y PSOE saltarán por los aires, arrastrando consigo la centralidad de la que primaveralmente ha disfrutado Antona. Si Susana Díaz se impone, si así ocurre, aquí, en las Islas, al PP se le trabará el paraguas porque PP y PSOE recuperarán sus interrumpidas conversaciones sobre posibles entendimientos en la escena estatal y, si cogen carrerilla, en los cantones autonómicos y municipales -¿es o no cierto que Rajoy ve con mejores ojos que el PP canario apoye a CC desde fuera, sin entrar en el Gobierno?-. Los socialistas estarán en coma, sin capacidad alguna para moverse o defenderse, del uno al dieciocho de junio. Esos serán los dieciocho días que tendrá el PP para entrar, tirando el penalti a puerta vacía, en el Gobierno canario. Antes es imposible, y después posiblemente también.

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