SOCIEDAD

“Creo que la vacuna de Patarroyo contra la malaria será una revolución bestial”

Basilio Valladares
Basilio Valladares, director del Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública. SERGIO MÉNDEZ

Basilio Valladares es el director y alma máter del Instituto de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de la Universidad de La Laguna (ULL). Aunque ya esta institución contaba con la Medalla de Oro de Canarias, la pasada semana el Gobierno regional comunicó la concesión de la máxima distinción del Archipiélago a la persona de su director. Licenciado en Farmacia por la Universidad de Granada, este tinerfeño nacido en Tacoronte, es profesor de la ULL desde 1974. Ha sido, además, el promotor no solo del Instituto, sino también de la Fundación Canaria para el Control de Enfermedades Tropicales que está en funcionamiento desde 2013. El trabajo de esta institución es reconocido a nivel internacional, ya que el ente dirigido por Valladares, no solo trabaja a nivel regional y nacional, sino que colabora con África y Sudamérica, principalmente.

-La primera pregunta es casi obligada. ¿Cómo ha recibido la noticia de la concesión de la Medalla de Oro de Canarias?

“La recibí viniendo de un viaje a Granada, en el aeropuerto de Madrid. Me llamó mi hijo. Es una satisfacción porque es el reconocimiento, no a mí, sino a todo el trabajo que estamos haciendo desde el Instituto en Canarias y en nuestro entorno”.

-Hace pocas semanas recibió la visita de los Reyes de España…

“Que los Reyes hayan escogido el Instituto de Enfermedades Tropicales en su visita a las Islas es un honor y es el reconocimiento de que desde fuera se ve lo que estamos haciendo. En lo que más interesados estaban era en los trabajos que realizamos en el entorno internacional, en Sudamérica y en África occidental, y la importancia que este trabajo tiene para España. Una de las cosas que hablamos es que el Instituto está dentro de la línea que el Rey anunció en su discurso de coronación. Recuerdo que habló en ese momento de la importancia que tiene la formación en la juventud y las relaciones internacionales con Sudamérica y África. Cuando lo vi en su momento pensé que eso era lo que hacíamos nosotros aquí. Quizás eso fue lo que llamó la atención para que se dirigieran al Instituto en su visita”.

-¿Hace falta aún un mayor esfuerzo económico de las administraciones públicas para apostar por la investigación?

“Con la crisis hubo un recorte importante en investigación, nos tocó apretarnos el cinturón, y no lo discuto. Ahora parece que se está empezando a abrir de nuevo la mano y queriendo aumentar un poco las partidas para investigación. Esto es fundamental en los países desarrollados. Todo el dinero que se dé es poco. España nunca ha tenido una aportación suficiente para investigación. Canarias está haciendo un esfuerzo especial y estamos notando la importancia del I+D+I, y se están sacando más becas para fortalecerlo, desde el Cabildo y el Gobierno de Canarias. Ahora hace falta que la economía siga mejorando y que los porcentajes para investigación sean buenos, para que permitan a los grupos estar bien financiados y poder optar a fondos europeos de calidad. Ahora soy ligeramente optimista. Me da la sensación de que esto está tomando un cariz que puede ser bueno para las Islas y para quien quiere hacer investigación”.

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-¿Es Canarias referente a nivel nacional en investigación?

“Hay muy buenos investigadores en la Universidad de La Laguna y en la Universidad de Las Palmas. No se puede destacar en todo, es obvio, pero hay líneas de trabajo donde se destaca mucho y bien a nivel nacional. Nuestros investigadores, cuando salen a competir, ganan. En el Instituto tenemos varios ejemplos. Ese complejo que a veces tenemos de que no se puede hacer nada no es real. Podemos hacer todo lo que queramos. Nuestra gente joven es capaz de hacer cosas muy buenas, ser competitivos a nivel nacional e internacional. Los canarios podemos y lo demostramos. Creo que el pensar que no podemos es que no queremos trabajar. Cuando se quiere trabajar podemos y podemos competir con todo el mundo”.

-¿Nos valoran más fuera que en las propias Islas?

“No sé que decir. Desde luego fuera de la Universidad sí que nos valoran mejor que desde dentro de ella. Aunque suene un poco duro. Fuera de Canarias nos valoran. Nuestro Instituto es referente en muchos sitios del mundo y a nivel nacional. Pertenecemos a una red de institutos de enfermedades tropicales nacionales y nosotros somos los coordinadores. Estamos bien considerados. Por eso cada vez soy más fanfarrón y tengo menos complejo de inferioridad porque la gente joven de aquí puede llegar donde quiera”.

-¿El edificio se ha quedado pequeño?

“Hace falta una pequeña ampliación. Soy de los que piensa que se debe de ir subiendo de escalón en escalón. Cuando se construyó el edificio actual se pudo hacer uno enorme, pero yo soy contrario a eso. Ahora, viendo el futuro sí habrá que ampliar un poco y acudir a las personas que tienen los fondos para que nos echen una mano”.

-Uno de los proyectos en los que estaba inmerso era la vacuna contra la malaria…

“No es nuestra la vacuna. Es un trabajo de toda la vida del doctor Patarroyo y nosotros colaboramos. Seguiremos ayudando para la última fase, que es la prueba en humanos, que es un proceso tremendamente complejo. Esperemos que lo antes posible pueda estar funcionando esa vacuna porque es muy prometedora. Es innovador el sistema de fabricación y con esa misma línea se podrían fabricar otras vacunas. Hasta ahora está teniendo unos resultados satisfactorios, pero primero hay que probarla en humanos”.

-¿Qué supondría en el panorama sanitario actual?

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“Sería fantástico. Supondría una disminución del número de muertes por malaria y de enfermos, y una revolución en la forma de fabricar vacunas. Las dos cosas más importantes en el mundo de la salud pública han sido la mejora de la potabilización del agua y la generación de las vacunas, que han logrado, incluso, eliminar algunas enfermedades. Esto sería un paso más, una revolución bestial e, incluso, se podría tener vacunas para cosas que todavía no tenemos”.

-¿Por ejemplo?

“Por ejemplo para el dengue, el zika o para algunas de las bacterias y enfermedades infectocontagiosas”.

-¿Es optimista con los resultados de la vacuna de la malaria?

“Soy muy optimista. Creo que va a funcionar porque ya funcionó una prueba que hizo de forma intuitiva y que tuvo mucha capacidad protectora”.

-En alguna ocasión ha hablado de la irresponsabilidad de los viajeros. ¿Qué recomienda de cara al verano para evitar importar enfermedades?

“Antes de salir de viaje debemos consultar con el médico de cabecera, que es quien conoce las enfermedades que tiene cada persona y te debe aconsejar las pautas a seguir. Lo segundo es ir a Sanidad Exterior para ver qué vacunas y profilaxis llevar y cumplir a rajatabla lo que se aconseja. En los viajes hay que disfrutar y a la vuelta también. No se puede ir, ponerse enfermo o traer una enfermedad. Porque puede ser transmitida en tu entorno. Hay que ir a los viajes de forma correcta, comportarse correctamente y conocer las enfermedades que se pueden coger, para evitarlo”.

-¿Cómo se encuentran las relaciones con la Fundación Bill Clinton?¿han logrado fondos?

“Bien, lo que pasa es que no es fácil porque primero se deben autorizar los proyectos, y eso es difícil, pero además, hay que conseguir el dinero en el entorno de los mecenas de la fundación. Ahí ha estado el problema, no hemos sabido movernos adecuadamente. Solo hemos logrado parte de la financiación”.

-¿Qué objetivos tiene marcado de cara al futuro para el Instituto?

“Este Instituto tiene distintas líneas. Cada equipo tiene su línea de investigación. Lo que sería ideal es que todos estos laboratorios potenciaran más sus proyectos, llegando a ser punteros en cada una de las líneas que tenemos a nivel internacional. Hay algunas en la que ya lo somos, pero me gustaría serlo en más”.

-¿Ya ha pensado en lo que hará cuando llegue el momento de la jubilación?

“Quiero seguir trabajando mientras el cuerpo aguante, no me veo sin hacer nada. Me queda para la jubilación este curso y el próximo, como profesor de la Universidad de La Laguna. Posteriormente, no sé si optaré a profesor emérito. La realidad es que tengo demasiadas cosas pendientes aún, sin poderlas hacer. No pienso pararme”.

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