Diario del coach

John Whitmore

“La crisis la hemos padecido porque los líderes son adolescentes emocionales que no se han desarrollado más allá de ese nivel de codicia y egoísmo por el cual luchan por tener más dinero y más poder”. Con esta contundencia se expresaba John Whitmore, uno de los padres del coaching como la disciplina que conocemos hoy y, sin duda, uno de los más influyentes del mundo, cuyo fallecimiento a finales del pasado abril a los ochenta años ha supuesto la pérdida de un pionero.

Para Whitmore, coaching es liberar el potencial de una persona para incrementar al máximo su desempeño, acompañarle a aprender en lugar de enseñarle. Gracias al talento creador de este autor, los coaches empleamos lo que él denominó el Modelo GROW, un protocolo por el cual orientarnos a la hora de desarrollar una sesión con un cliente a fin de definir con claridad qué objetivo persigue, determinar qué le impide conseguirlo en el momento presente, descubrir al menos tres opciones que hasta ese momento no había contemplado y diseñar un plan de acción en pos de su realización.

A Whitmore le debemos otras frases interesantes, algunas provocadoras como“el coaching es una conducta empresarial que está en el extremo opuesto del “ordeno y mando” y puede ser más difícil renunciar a dar órdenes que aprender a entrenar”; otras inspiradoras como “somos similares a una bellota que contiene en su interior todo el potencial para convertirse en un majestuoso roble. Necesitamos alimento, estímulo y luz para crecer, pero el roble ya se encuentra en nuestro interior“.

Whitmore era conocido por su optimismo al predecir un futuro donde las energías fuesen limpias e ilimitadas, las tecnologías trabajasen en pro del beneficio humano y las relaciones interpersonales resultasen más satisfactorias y pacíficas de lo que son ahora.

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