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“En realidad, tomar el sol todo el año nos puede proteger del melanoma”

Foto FRAN PALLERO

El cáncer de piel es uno de los tipos de tumores más frecuentes. Con el fin de concienciar a la población sobre los efectos de esta patología y la importancia de la prevención, el dermatólogo de Hospital Parque Roberto Conca ofrece esta tarde, a las 18.30 horas, una conferencia sobre esta enfermedad en la Cámara de Comercio. Se trata de una de las charlas organizadas por la clínica junto a la Asociación Española Contra el Cáncer para incidir sobre los tumores más frecuentes en las Islas. Conca, en una entrevista concedida a este medio, hace hincapié en que la exposición solar no es dañina por sí sola, pero es necesaria la prevención, sobre todo, a edades tempranas.

-¿Cuál es la prevalencia en Canarias del cáncer de piel?

“Estamos en unos 3.000 casos anuales, aproximadamente”

-¿La incidencia es mayor que en otras partes de España?

“Cuando hablamos de cáncer de piel hay que distinguir entre el melanoma y no melanoma. De los que no son melanomas no hay un registro con un número real de casos, pero el melanoma sí se controla. Actualmente, hablamos de entre cinco y seis nuevos casos cada 100.000 personas. Canarias no está peor que el resto de España. Quizás el norte del país tiene más problemas porque la piel es más clara y el periodo de radiación es menor, lo que sugiere más riesgo que en las Islas, donde hay sol todo el año y un fototipo más oscuro”.

-Entonces, ¿al tener tantas horas de sol en el Archipiélago esto no nos afecta más?

“En realidad, el sol puede ser un factor de protección. En el caso del melanoma el factor determinante que lo desencadena es la genética. La clásica quemadura de las vacaciones lo que hace es que una persona esté más predispuesta genéticamente al melanoma superficial. Una exposición solar crónica te protege del melanoma, pero no la quemadura. El sol tomado todo el año, o gran parte, puede ayudar a protegernos”.

-¿Considera que el cáncer de piel es una variedad poco conocida?

“Por la experiencia con los pacientes noto que hay un conocimiento medio de lo que es el cáncer de piel y el melanoma. La gente sabe y conoce el melanoma y cada vez vienen más a preguntar, sobre todo, si tienen muchos lunares. Una base de conocimiento existe. Luego, lo que no se sabe bien es que es uno de los tumores más peligrosos, porque puede determinar la muerte de una persona en poco tiempo. Si no se detecta en la fase temprana y se llega tarde, a veces, no se puede hacer mucho porque es uno de los tumores más agresivos, al menos de cutis”.

-¿Cuáles son los síntomas?

“Normalmente se relaciona con una mancha. A veces se confunde con la idea de que sea un lunar que va creciendo. No hay un síntoma sustancial. En mi experiencia, he visto diagnósticos con lesiones invisibles al ojo humano, pero que se detectan con la tecnología. He llegado a diagnosticar el melanoma en fase inicial en varios pacientes y esto significa salvarles la vida”.

-¿Cómo lo podemos prevenir?

“Hay que distinguir entre melanoma y tumor no melanoma. La prevención, sobre todo, la hacemos con la crema solar y otras herramientas, para intentar evitar los tumores más relacionados con el sol, como el carcinoma basocelular y espinocelular. Los dos tumores son asociados al daño producido por la luz. Lo más importante es empezar la prevención a una edad temprana, durante la infancia, evitando la quemadura en los niños. Esto es lo primero. En los menores hay que usar una serie de medidas preventivas, como la ropa con protector solar. Últimamente noto que la gente usa cada vez más este tipo de indumentaria en los niños. Esto es lo primero, junto al uso de cremas solares, que va en relación al tipo de piel. En un niño con piel oscura podemos usar un factor a partir de 30 o más bajo. La piel clara es el verdadero problema, en este caso hay que usar el factor más alto. En un niño es fundamental evitar las quemaduras y la exposición al sol en las horas centrales del día, de doce a cuatro o de una a cinco. En Canarias, donde tenemos el sol en verano hasta las ocho o las nueve, es preferible ir con niños a la playa después de las cinco o un poco más tarde. La prevención inicial para evitar tumores es evitar quemaduras solares en edad temprana. La nutrición también es importante. Dedicar más tiempo, sobre todo en verano, a tomar más antioxidantes, que encontramos en verduras o frutas, y que aportan una ayuda para proteger la piel de la luz solar y dan a las células la capacidad de actuar y poner en marcha acciones de defensa para eliminar el daño solar”.

-¿Cuál es el índice de mortalidad en este tipo de tumores?

“ Si consideramos que actualmente tenemos capacidad de diagnosticar el melanoma en una fase temprana, la mortalidad es muy muy baja. Casi no hay mortalidad. El problema es que el diagnóstico sea en fase avanzada; ahí hay un riesgo. Actualmente, por suerte, tenemos la posibilidad de hacer diagnóstico en fase inicial, aunque los pacientes tienen también que hacer autoexploración. En todas las lesiones sospechosas, o que parecen tales, se debe acudir al dermatólogo”.

-¿Recomienda usar la protección solar también en invierno?

“El protector solar hay que usarlo prácticamente siempre, al menos aquí en Canarias, no solo en verano o asociado solo a la playa. Hay que usarlo bien, con inteligencia, y no limitar la prevención solo a la crema. Hay que cambiar el chip, la forma de pensar, la actitud, para evitar el daño solar. Hay que seguir una forma de vida saludable. Por ejemplo, el deporte al aire libre cuando el sol es más intenso hay que intentar evitarlo”.

-¿Qué porcentaje de los melanomas se debe a la genética y cuál a las malas prácticas?

“El tumor de piel viene porque hay una genética favorable, una predisposición genética y un estilo de vida que lo favorece. En lo que se refiere al melanoma, si en la familia hay casos, genéticamente existe mayor predisposición y hay que intentar hacer lo posible para seguir una forma de vida apropiada, con hábitos preventivos. Es la unión de los dos factores, el genético y el ambiental”.

-Siempre se dice que la piel tiene memoria. ¿Una quemadura hecha en la infancia puede degenerar en un tumor en la edad adulta?

“Sí, por eso es tan importante la prevención y evitar la quemadura. Cuando hablamos de memoria nos referimos a la información genética. Cuando el sol produce un daño se convierte en un cambio a nivel de la estructura del ADN. En la edad temprana las células son capaces de eliminar este daño, pero a veces alguna de estas mutaciones se pasan, y se quedan. Con el paso del tiempo y, sobre todo, con varios estímulos, varias quemaduras, y el envejecimiento, menos células entran en muerte programada y las dañadas pueden inducir el crecimiento tumoral. La piel tiene memoria y el daño se queda. Por eso es fundamental cuidar y prevenir el melanoma. Para evitar padecer un melanoma en la franja de los 50 a 65 años, que es la más habitual en la que se detecta, la mejor prevención es evitar la quemadura de niño. También ayuda la crema solar, la ropa y todo lo demás”.

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