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Txus Vidorreta: “El porcentaje de posibilidades de continuar es muy superior al de irme”

El entrenador del Iberostar Tenerife es una de las claves del éxito aurinegro| FRAN PALLERO
El entrenador del Iberostar Tenerife es una de las claves del éxito aurinegro| FRAN PALLERO

– Es usted el hombre de moda en la Isla y no solo en el ámbito deportivo…

“Los entrenadores estamos siempre en el escaparate. Cuando hay malos resultados, para mal; cuando los resultados son buenos, en general, se nos suele ponderar muy positivamente. En el caso concreto de Tenerife no me siento un hombre de moda, me sigo relacionando con mi entorno social de una manera muy natural y mi situación no ha cambiado nada. Desde el principio percibí mucho cariño dentro de lo poco, sobre todo este año, que puedo estar por la ciudad y por la Isla, pero siempre me han tratado como si fuera uno más y eso no ha cambiado. Vivo todo con bastante naturalidad”.

– Pero, en un equipo en el que no sobresale especialmente ningún jugador, muchos apuntan a que el verdadero referente es usted. Por ejemplo, el pasado jueves, cuando salió al parqué del Santiago Martín, fue ovacionado…

“Eso es un detalle del público que, a veces, tiene con algunos entrenadores y yo he tenido la suerte de que la afición del Canarias me tenga mucho aprecio y de que cuando salgo a la cancha me aplaude. Yo también soy de los que cada vez que acaba el partido me dirijo a la grada porque siempre me ha gustado que haya una comunicación fluida con nuestra afición. Tenemos un grupo en el que hay muy buenos jugadores, aunque es verdad que no tenemos una gran estrella y una de las funciones del entrenador es la de liderar. Este año Nico Richotti y Javi Beirán han tenido mala suerte con las lesiones y, tal vez, me ha tocado estar un poco más en el foco, pero creo que todos somos conscientes, tanto desde dentro del equipo como del club, de que esto es un éxito colectivo”.

– ¿Es más efímero el éxito para el entrenador?

“La trayectoria está ahí, no solo la que pueda tener ahora, en el Canarias, sino a lo largo de mi carrera deportiva. Es verdad que esa trayectoria se valora especialmente cuando las cosas van bien porque cuando las cosas van mal, o muy mal, está dentro de las leyes del mercado que es más fácil sustituir a uno que a diez. A lo largo de mi carrera he tenido la suerte de que, en general, las cosas han ido bien y, además de vivir el momento, tengo la suerte de tener una cierta garantía porque se valora mi trayectoria”.

– ¿Cómo se le explica a alguien ajeno al mundo del baloncesto que usted, antes de llegar a la Isla, tuviera colgada una medalla de oro de un Eurobasket pero se encontrara sin equipo?

“Son cuestiones de ciclos. Había cumplido uno de tres temporadas en el Estudiantes, acababa contrato y el club decidió no renovarme y cuando lo hizo era un poco tarde. No había tenido ninguna oferta hasta ese momento y ese año hubo poco baile de banquillos. Tuve la suerte de ir al Eurobasket e igual si no hubiera ido habría tenido la posibilidad de entrar en algún equipo, pero prioricé esa experiencia junto a la selección nacional, los mejores jugadores y Sergio Scariolo, y luego tuve el mes de octubre de vacaciones para aterrizar aquí en noviembre. Fue una priorización perfecta”.

-Llega a Tenerife lanzando un mensaje de optimismo pero: ¿con qué se encontró?

“Siempre he tenido una relación muy fluida con Aniano Cabrera, somos amigos y compartimos una visión de este deporte. Comentamos las virtudes y los problemas que tienen los clubes en los que hemos estado así como la realidad del baloncesto actual. Conocía como funcionaban las cosas en el CB Canarias y la plantilla me parecía que tenía calidad y capacidad de revertir la situación. Está claro que si no me lo hubiera parecido habría tenido que pronunciar el mismo discurso, pero, a veces, los discursos pueden no sonar sinceros y entonces no tienen tanta repercusión. El mío lo sonaba porque era honesto de verdad, confiaba en la plantilla y en el club, por lo que los resultados llegaron enseguida”.

– Su relación con las islas es especial, porque en 1998 llega a la UB La Palma justo cuando estaba a punto de dejar el baloncesto para centrarse en el periodismo, que era su profesión…

“Es algo que he contado anteriormente, pero creo que los que estamos entrenando debemos mostrar también el lado humano de esto. Yo había ascendido en 1994 con el Caja Bilbao a la ACB y tuve una experiencia en el año 96, el de la creación de la LEB, que no fue muy reconfortante y no me salía ninguna oferta. Tenía muchas ganas de seguir entrenando, pero también una profesión como periodista y me veía con la capacidad para integrarme en la Cadena SER. Tenía muy claro que ya había dejado una vez mi trabajo allí, en Radio Bilbao, y dije que si me reincorporaba sería para siempre, por lo que me había puesto como fecha tope el 31 de julio para llamar a la puerta de la SER para decirles que estaba disponible nuevamente. Diez días antes de esa fecha recibí la llamada del UB La Palma, me presenté en la Isla, conocí a Carlos Toledo y todo su equipo y, gracias a todos ellos, aquí estoy”.

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-¿Cómo era el Txus Vidorreta periodista?

“Considero que tenía, y tengo, un bagaje cultural amplio y como me dedicaba full time al mundo del deporte como entrenador de baloncesto, aunque empecé trabajando en deportes, a mí me tiraba más el mundo de los informativos y en cuanto tuve la oportunidad me pasé a ellos. Era un redactor de una radio local que tocaba un poco todos los palos y podía, puntualmente, entrar a nivel nacional, habitualmente, por desgracia, con temas luctuosos porque estábamos en una etapa muy dura del terrorismo de ETA. Entraba a primera hora con Iñaki Gabilondo, con el que compartí algunas mañanas porque cuando él hacía su programa en Bilbao yo estaba un poco a sus órdenes. Ahí comprobé lo gran periodista que es y su gran capacidad de focalizar un tema en poco tiempo. También cubría ruedas de prensa de política, economía, cuestiones sociales…lo que tocara. Más tarde, cuando salía de allí, que era sobre las 16.00 porque entrada a las 6.30, me iba a entrenar porque dirigía a un equipo cadete del Caja Bilbao. Cuando me llegó la posibilidad de ser ayudante de Juan Llaneza en el club ya profesional, me dijeron desde la radio que compaginara las dos cosas. Se lo agradecí mucho, pero les dije que eso iba a significar que hiciera las dos cosas mal porque eran dos trabajos muy absorbentes y sabía de la dedicación que iba a necesitar como técnico asistente si quería dedicarme a esto profesionalmente. Siempre he hecho colaboraciones en radio porque me dicen que tengo buen tono de voz y algunos de mis compañeros, como Daniel Anido, llegó a ser director general de la SER, Javier Hoyos presentador del Carrusel o, posteriormente, Dani Garrido, también del vivero de nuestra radio, es actualmente director de ese programa”.

– Sería muy complicado dedicarse al periodismo en esa época en el País Vasco…

“Yo lo viví poco porque solo estuve unos meses, pero sí, hubo periodistas asesinados y he tenido muchos amigos amenazados que tenían que mirar debajo de su coche antes de subirse a él cada mañana”.

– ¿Ha cambiado mucho el clima social en el País Vasco una vez que ETA anunció que dejaba de matar?

“Claramente. No estoy en el día a día allí para decirle cómo se vive exactamente ahora, pero está claro que que ETA esté en periodo de desaparición, que ahora haya entregado las armas y que vivamos ya un lustro de paz es algo que a todos los vascos nos llena de felicidad”.

– ¿Echa mucho de menos vivir su Bilbao en esta nueva situación?

“Sí lo echo de menos, me siento bilbaíno a tope, pero también ciudadano del mundo. Cuando estuve en La Palma aprendí que los de Bilbao no éramos tan, tan grandes y que había gente muy grande allí, cuando era la primera vez que salía de casa. Posteriormente he sido feliz en Madrid, en Alicante y ahora aquí, en Tenerife. Mi familia y yo tenemos una gran capacidad de adaptarnos a cualquier lugar, cosechando grandes amistades como las que tenemos en las ciudades que antes cité y las que estamos consolidando también en la Isla. Digo las nuevas, porque ya tenía una cuadrilla desde hace veintitantos años que siguen siendo mis amigos. Hace años no teníamos ninguna duda de que, llegado el momento, nos estabilizaríamos en Bilbao y ahora tenemos más dudas porque los niños se van haciendo mayores y cuando llegue el momento en el que mis hijos me digan que no viajan más, que va a llegar, no sabemos si nuestro hogar definitivo, independientemente de donde esté entrenando yo, va a ser Bilbao o Madrid. Tenemos esa duda”.

– Como ciudadano del mundo: ¿le asusta el crecimiento de la extrema derecha y los movimientos fascistas en Europa?

“Mucho, porque no ha pasado tanto tiempo desde el final de la Segunda Guerra Mundial y estamos viviendo un preocupante auge del nuevo fascismo. En ese sentido tenemos que apoyar las instituciones que tenemos para que en España podamos mantener un equilibrio y que no vivamos situaciones como las que atraviesan en el Norte y el Centro de Europa porque considero que son, cuanto menos, muy preocupantes”.

– Volviendo a la Final Four: ¿qué felicitación de las recibidas le hizo más ilusión?

“Todas. No quiero destacar ninguna en concreto, pero sí es cierto que al que yo busqué inicialmente, y no encontré hasta llegar al túnel de vestuarios porque él es muy discreto, era a Aniano Cabrera. El abrazo que nos dimos quedará siempre en nuestra memoria. Que mis hijos pudieran compartir este título conmigo me hizo mucha ilusión porque es el primero que gano en su presencia. El Eurobasket y la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos lo vieron por televisión, no estaban allí y, aunque mi mujer estuvo en la medalla de oro de Lille, esta era la primera vez que estábamos todos in situ en un éxito de tal calibre”.

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– ¿Es sencillo trabajar codo con codo con un amigo como Aniano Cabrera?

“Cuando dos amigos que se conocen desde hace 20 años empiezan a trabajar siempre hay un momento en el que hay que ser prudentes, porque una cosa es hablar, ir a cenar o tener contacto por teléfono y otra es convivir y tener que tomar decisiones juntos. Supimos adaptarnos a esa prudencia que exigía mi llegada y, a partir de ahí, salimos muy reforzados. A partir de esos primeros meses, en los que tuvimos que dejarnos un poco de espacio, la relación es excepcional. He tenido la suerte de trabajar con grandes directores deportivos pero el grado de conexión con Aniano es especial y eso viene dado por nuestra amistad”.

– El Iberostar Tenerife es el club simpático de la Liga Endesa debido a sus logros y a pesar de algunos de los últimos arbitrajes que han tenido: ¿puede llegar a ser un equipo incómodo para los poderosos?

“Lo que sé es que para el Iberostar Tenerife es muy buena esta situación que atravesamos como lo es para el baloncesto de la Isla. Hemos logrado un éxito europeo, algo sin precedentes en un club de nuestro nivel presupuestario y de nuestra trayectoria en una liga profesional top como es la ACB y, además, este año hemos jugado Copa del Rey, vamos a disputar los play-off y acabaremos, seguro, con 20 o 21 victorias. Son cifras históricas, tenemos que disfrutarlas y, obviamente, debemos dar algún dato cuando objetivamente creemos que tenemos que hacerlo, pero mantenemos el foco en lo que estamos consiguiendo porque es una temporada sin precedentes.

– Es enemigo de centrarse en el futuro, siempre apela al día a día…

“Y a vivir el presente, que es la clave para ser feliz”.

– ¿Prefiere por eso no hablar de su futuro profesional?

“Siempre que hay un entrenador de un equipo de nivel medio que destaca aparece su nombre en muchas quinielas y más ahora, en la era de internet, que cualquiera, sin ningún tipo de información concreta, lo lanza y tiene repercusión. Hay veces que tengo que parar eso porque si no parece que eres tú el que está hablando sobre tu futuro contínuamente. El otro día me llamaban de una revista técnica de baloncesto, me habían hecho una entrevista antes de la Final Four y no tenía sentido poner un titular sin alusión a nuestro campeonato de la Champions. Me querían hacer una pregunta y era que si este título, en el futuro, supondría un revulsivo para el CB Canarias y para mi carrera profesional y le dije a la persona que me preguntaba que parara, que me tenía que preguntar, y más en una publicación así, cuáles habían sido las claves para conseguir el triunfo o qué supone el mismo para un equipo modesto y para un entrenador en progresión, pero no que no me empezaran a preguntar por el revulsivo del año siguiente. En esta era moderna en cuanto tenemos una cosa en la mano ya no vale y hay que pensar en lo futuro, pero es que mi filosofía de vida es vivir el presente y, en ese sentido, no tengo ningún inconveniente en decir que, tanto mi familia como yo, como todos saben, estamos muy contentos en Tenerife, que tengo contrato para el año que viene y que, después de esta temporada que venimos firmando, mi único objetivo en este momento es terminar muy bien esta campaña, como hicimos ante Baskonia, compitiendo hasta la extenuación. ¿El futuro? Nadie sabe lo que puede suceder, pero cuando una persona tiene contrato, está a gusto y están a gusto con él el porcentaje de posibilidades de continuar aquí es muy superior al de irme”.

– Y a vivir el presente…

“Como esta es una entrevista muy personal en la que también tocamos baloncesto, cuando tú cumples 50 años y tu padre murió a los 55 como es mi caso, lo que tienes muy claro es que has vivido más de lo que te queda por vivir. No tengo ninguna prisa, quiero disfrutar de lo que tengo, y lo que tengo es mucho, y mi planteamiento vital va a ser ese hasta el fin de mi carrera deportiva y luego, en esos años en que mi carrera haya terminado, hasta el fin de mi vida, que estoy seguro de que me queda mucho, pero es un dato que es muy difícil vivir 100 años así que disfrutemos el momento, Carpe Diem y, además, ahora mismo tenemos muchas razones para disfrutar gracias a la temporada que está teniendo el Iberostar Tenerife”.

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