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“Me salen muy bien los papeles de padres sentimentales y los cabrones”

Foto ANDRÉS GUTIÉRREZ

Justo al acabar la entrevista programada en las instalaciones de PLATÓ DEL ATLÁNTICO, el reconocido actor Imanol Arias le comenta al director Lucas Figueroa sobre el impresionante paisaje de Canarias para el posible rodaje de una nuevo película. “Mira la conjunción entre el paisaje volcánico y las plataformas petrolíferas. Es impactante la mezcla de naturaleza y modernidad”, le indica al argentino. Buscan nuevas localizaciones y el Archipiélago parece una de las mejores opciones. Actor y director están estos días en la Isla a propósito del estreno de la película Despido procedente. Una comedia en la que Imanol comparte escena con Darío Grandinetti y Hugo Silva. La proyección tuvo lugar ayer en Multicines Tenerife. Cientos de seguidores se dieron cita en la peculiar presentación que finalizó con una extensa charla. Arias es un gran actor que no para de imitar voces y de interpretar escenas durante el encuentro con este periódico. Es él el que nos toma de la mano para recorrer juntos su extraordinaria trayectoria y aprovecha para presentarnos a los personajes a los que ha dado vida. En su relato, deja a un lado los episodios que le han hecho aparecer en la crónica política de este país. El padre de la familia Alcántara, El Lute del cine o Ramón en Anillos de oro inicia así su recorrido.

-Dice que usted llegó a dormir varias noches en el Metro de Madrid cuando iniciaba su carrera de actor…

“Recuerdo aquella época como una etapa estupenda. Cuando alcancé el éxito, y concedía muchas entrevistas, contaba aquello como si fuera una aventura. Cuando llegué a Madrid, mis padres no podían mantenerme, así que me ponía a repartir guías. Gracias a eso nunca me faltó un plato de comida. Todos los días dormía en una pensión o en la casa de algún amigo, pero había días en los que, junto a algunos compañeros de Arte Dramático, pasábamos la noche en el Metro y, cuando llegaban las limpiadoras, subíamos a la academia y nos duchábamos. En esa época tenía una ropa para ir a la escuela y otra para ir a trabajar. Pues bueno, nos duchábamos en la clase de ballet, y ya a las 11.00 estábamos tomando un café en nuestra cafetería. No era heróico. Lo que sí era de héroes era dedicarse a esto. En aquella época había menos producciones, había que empezar por el teatro, estudiar los tres años de la academia, entrar en una compañía como becario y entonces te daban un carnet de la falange que decía que eras actor. Yo tuve la suerte de hacer cosas importantes muy pronto y he conseguido 35 años cotizados, pero no todos tuvieron la misma suerte. Era difícil entrar y mantenerte, tenías que ser bueno como actor y como persona”.

-¿Qué personaje le hubiera gustado interpretar?

“Llevo 42 años trabajando en esto. Desde que me subí a un escenario profesionalmente, he hecho unas 60 películas, con unas 400 horas de cine y televisión en total. Nunca me imaginé dando vida a tantos personajes. Ya no sé qué personajes me gustaría interpretar. Solo sé que me esperan papeles de entre 55 y 65 años. Solo me gustaría tener tiempo para actuar manteniendo esta misma memoria de hoy, y las piernas, por eso, hago muchas sentadillas. Y como ya no me van a ofrecer el papel del muchacho de A tres metros sobre el cielo, te adaptas [ríe]. La vida te va haciendo que te adaptes y aceptes. Tengo muchas ganas de hacer solo lo que me guste”.

Foto ANDRÉS GUTIÉRREZ

-Entre todos esos personajes que ha interpretado durante su vida, ¿con cuál se siente más ligado emocionalmente?

“A mí me salen muy bien los papeles de padres sentimentales y los cabrones. El mejor que he hecho es el Lute. Una mezcla de sentimental, de cabroncete a la fuerza, de héroe, de escapista. Otros intermedios me salen peor. Por ejemplo, los doblajes de videojuegos. Creo que soy el peor del mundo. Y si tuviera que hacer un musical, tendría muchos problemas para cantar, no para bailar”.

-No obstante, empezó en la zarzuela cantando y ahora, ¿no haría un musical?

“Primero fui figurante de la zarzuela. Un día, uno que estaba haciendo de becario, tenía que cantar las embajadas piden / permiso para entrar, y se puso malo. José Tamayo, que dirigía esa zarzuela, nos puso a todos los figurantes en fila, y me señaló a mí. Ese fue mi gran éxito en el comienzo”.

-¿Cómo fue su relación con el Lute en la vida real?

“Eluterio escribió dos libros que eran muy exactos y detallados en cuanto a sus vivencias. Si para mí fue una sorpresa que me llamara Vicente Aranda para hacer a Lute, imagínate para el propio Lute. Él, que es un hombre muy sincero, decía que cómo iba a ser posible que el chico de Demonios en el jardín interpretara su historia. Creía que este personaje debía hacerlo un actor como El Brujo o uno que sacaran de la cárcel… Él iba al rodaje y me observaba. Un día, no sé por qué, me dijo: “eso que has hecho, está muy bien hecho. No lo hubiera hecho mejor”. Cuando se estrenó la película y la vio, me dio un gran abrazo. Desde entonces él siempre me pedía perdón y me decía: “lo que hizo usted del Lute está muy bien hecho y yo nunca confié en usted. Con lo cual, estoy muy agradecido”.

-Cuéntame cómo pasó, una gran familia en la pantalla chica. ¿Y en la vida real?

“Los que actuamos en Cuéntame cómo pasó nos ocurre que hablamos de ella como si habláramos de nuestra familia. A veces hemos sido demasiado condescendientes a la hora de explicarnos, a veces confusos, y todos hemos sufrido. A la larga, después de mucho tiempo y de muchas experiencias, podría resumir que Cuéntame es de las series más importantes del mundo. Son 17 años, millones de espectadores, todos los premios del mundo menos el Emmy, se ha visto en América Latina, ahora en Finlandia es un éxito. El año pasado se convirtió en la serie con más espectadores en todos los capítulos. Hacemos 19 al año. Ya tengo aquí los primeros cinco guiones de la próxima temporada. Como ha sido tan larga, hemos tenido tiempo de todo. En ese tiempo yo he dicho tonterías, y es que, a veces, tenía temporadas en las que los guiones me parecían menos interesantes, y pensaba que a lo mejor era el momento de dejarlo. Pero llegaba a la conclusión de que mi compromiso estaba ahí. Ahora mucha gente dirá que vaya morro tengo de seguir aquí, pero que también dirá lo mismo si un día anuncio que me retiro. Esto es así. Te pegan palos hagas lo que hagas. Yo lo acepto. El año pasado alguien quiso comprar Cuéntame. Pero lo cierto es que todo tiene un fin y mis sueños van por otro lado. Decidí que este año haría esta última temporada, que es la última que tenemos firmada. Lo que sé hoy es que está es mi última temporada”.

-¿En qué trabaja en la actualidad?

“Ahora mismo estoy escribiendo un texto de los premios Platino. También estoy rodando Velvet coleccion, que justo lo empecé al concluir la temporada de Cuéntame. En septiembre nos iremos a estrenar Despido procedente en Argentina. Quiero estar unos meses de vacaciones privadas para tomar unas fotos y montar una exposición. En octubre, comenzaré a rodar la película Sordo, en la que tengo un personaje. Luego me incorporo el 30 de octubre a Cuéntame cómo pasó, que es una serie muy bonita sobre una familia española que seguro nadie conoce [ríe]. Allí estaré hasta mayo. Luego estreno una obra de teatro La vida a palos, de Pedro Atienza, y creo que la voy a poder estrenar en el Festival de Flamenco de Madrid. Se trata de un monólogo en el que me acompañarán un guitarrista y un cantador y se representará en Madrid, Londres y Nueva York. En algún momento del 2019, o finales de 2018, abandonaré todo y me iré de gira un año. Es mi sueño”.

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