Turismo

El turismo rural recupera las cifras récord de ocupación de finales del siglo XX

Carlos Fernández, responsable de Asociación de Turismo Rural Isla Bonita. | DA

Hace 25 años, cuando viajaba a La Palma a alojarse un turista en una casa de El Tablado, había que llamar a un teléfono público de este pago de Garafía, para que el señor que bajaba el brezo avisara de que llegaba el visitante. Hoy en día, con un mensaje de wasap se ponen en contacto directamente entre Garafía y Alemania. El turismo rural, que conmemora un cuarto se siglo de su puesta en marcha, ha experimentado la revolución de las tecnologías de la comunicación, como también la transformación del propio turista, que viene cada vez más en busca de experiencias diferenciadas.

Para analizar el presente y el futuro de este segmento turístico, en el que La Palma fue “pionera” en Canarias, se celebrarán unas jornadas, entre el 20 y el 22 de julio, con motivo de este aniversario, que están dirigidas por Carlos Fernández, responsable de la de la Asociación de Turismo Rural Isla Bonita y profesor de la Universidad de La Laguna, y a cuya presentación acudió el viceconsejero de Turismo del Gobierno canario, Cristóbal de la Rosa, y el presidente insular, Anselmo Pestana.

Fernández explicó que en la actualidad existe en La Palma una oferta de 212 casas, que suman alrededor de 750 camas, produciéndose una estabilización en cuanto a la oferta en los últimos año. En este sentido, detalló que el crecimiento del volumen de alojamientos fue importante en los primeros años, generando un primer ciclo de rehabilitación, alrededor de 1996, con un paquete de 85 viviendas, correspondiendo además con la puesta en marcha del programa europeo Leader. El segundo ciclo de crecimiento dentro de la oferta de este segmento turístico se produjo a comienzos del siglo XXI, donde alcanza los dos centenares de los alojamientos de que dispone en la actualidad la Isla.

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En cuanto a la demanda, Carlos Fernández explica que en la isla de La Palma se experimentó un crecimiento importante hasta el año 2000. Este impulso se frenó desde el comienzo de siglo hasta 2008, anualidad en la que entra en “una tremendísima crisis hasta 2014”. A partir de esa fecha, comienza a despegar, con “un crecimiento exponencial que estamos disfrutando en estos momentos, con datos que no veíamos desde 1998, cuando era una oferta casi singular y única en Canarias, con una ocupación del 70%, que en la isla es récord”.

Carlos Fernández señala que ha habido una apuesta por la tematización de los alojamientos de turismo rural en respuesta al perfil de los visitante que se desplazan a la Isla para disfrutar de estos alojamientos. “El turista rural no es monolítico, sino que es multimotivo”. De hecho, recordó que en un estudio de 2008 hallaron hasta 12 tipos de de intereses diferenciados en este segmento del turismo. En La Palma, un sector muy relevante es el de los museos. Si bien, señaló que “el de mayor volumen del turismo rural está vinculado al mar, a los deportes marinos, siendo el más fiel el submarinista”. Mientras que el agroturismo es muy poco representativo entre la demanda.

Ya en aquel entonces, antes de que se produjera el boom del astroturismo, detectaron un segmento importante vinculado a la observación del cielo. “A partir de ese conocimiento, un esfuerzo que hay que hacer es la tematización desde el punto de vista de la expectativa del turismo que viene, como el astroturismo rural”.

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Fernández concluye destacando la importancia de que “las casas tengan un alma, un poderoso corazón identificado, que no está en la paredes, sino en la singularidad del alojamiento, muy vinculado a la personalidad y a la prestación que hace su propietario, desde le punto de vista de proyectar una parte importante de nuestra identidad”.

 

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