Cultura

Manolo Blahnik se reencuentra con sus raíces checas en Praga

Manolo Blahnik es Premio Taburiente (DIARIO DE AVISOS). Andrés Gutiérrez
Manolo Blahnik es Premio Taburiente (DIARIO DE AVISOS). Andrés Gutiérrez

Por Gustavo Monge (EFE)

El diseñador canario de calzado de lujo Manolo Blahnik se reencontró el jueves con sus raíces checas al inaugurar en el Museo Kampa de Praga la muestra retrospectiva El arte del calzado, que ha dedicado a su padre. Este museo se precia de dar cobertura a artistas del exilio checo, entre los que ha incluido a Blahnik, cuya familia decidió salir de Checoslovaquia en la década de 1930 ante el acoso de la Alemania nazi. A pesar de su origen checo, son pocas las reminiscencias que Blahnik conserva del país centroeuropeo de origen. “Mi padre nunca hablaba de Praga. Poquísimo. Hablaba solamente cuando estuvo muy triste al desaparecer mis abuelos en los años 50”, recordó el artista nacido hace 74 años en Santa Cruz de La Palma.

Su padre, refiere el diseñador, no pudo visitar el país por “la ocupación de los bolcheviques hasta la Revolución de Terciopelo”, la transición pacífica ocurrida a finales de 1989. “Hasta entonces no pudo venir y estaba ya enfermo. Y sus amigos estaban todos muertos. Mi familia aquí era una sola persona, la tía Dana, Danuska, que también ha muerto”, recuerda el artista canario, que calzó a Diana de Gales el día de su boda. Tras estudiar derecho en Ginebra, Blahnik trabajó como fotógrafo, modelo y artesano del zapato, lo que le llevó a convertirse en un icono de la moda, como refleja la muestra.

Esta es la tercera escala de la retrospectiva de Blahnik, que ya estuvo en Museo Hermitage de San Petersburgo, donde fue visitada por unas 150.000 personas, y anteriormente en el Palazzo Morando de Milán, capital de la Lombardía, región donde se fabrican los manolos. Exponer en la capital checa (gracias al patrocinio del operador turístico Canaria Travel y el Cabildo de La Palma) es “casi como un regalo que hacía a mi padre, a la memoria de mi padre, porque estuvo sin venir a Praga desde 1949 a 1989”, dijo Blahnik, zapatero de la actriz Kate Moss, la cantante Rihanna y la periodista Carrie Bradshaw, personaje de la serie Sexo en Nueva York, entre otras famosas. Ahora El arte del calzado se puede visitar hasta el 12 de noviembre en la isla Kampa de Praga. Blahnik, que se considera un hombre cosmopolita, visitó Chequia varias veces en la década de 1990, tras el retorno del país a la democracia, para reencontrarse con sus raíces. “No me siento ni esto ni lo otro, ni nada. Estoy feliz en todas partes. Tengo la suerte de haber nacido de un matrimonio mixto y no tengo el problema de sentirme una cosa u otra. Pero cuando estoy aquí me siento cech (checo) y cuando estoy en España, Lola Flores”, afirmó. Tras recalar en Inglaterra a finales de los 60, Blanik creó una empresa que hoy tiene una red de 307 puntos de venta en 33 países, con 13 tiendas Manolo Blahnik, y acaba de lanzar una plataforma de comercio, www.manoloblahnik.com. La influencia española en Blahnik, que también queda reflejada en el rincón español de la muestra, “se traduce en el movimiento del flamenco, en los flecos, en el zapato de Lola Flores y de la cama de Felipe II de El Escorial”, dijo a Efe la comisaria de la exposición, Cristina Carrillo de Albornoz.

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También aparecen como fuente de inspiración “las catedrales españolas y, en todos los bordados, la antigua mercería española, que dice que para él es el paraíso”, añadió.

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