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Alerta alimentaria por los huevos contaminados en Europa

Europa afronta una nueva alerta alimentaria relacionada con las aves. DA

La noticia se ha extendido como un reguero de pólvora. Se trata de los huevos, en más de una ocasión vinculados a la salmonela. Hasta ayer, siete países europeos -Holanda, Bélgica, Alemania, Suecia, Suiza, Francia y Reino Unido- han declarado la alerta alimentaria por huevos contaminados procedentes de granjas en las que se empleó el fipronil (fenilpirazola), insecticida con efecto herbicida, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica en la Clase II, al ser moderadamente peligroso para la salud. En algunas granjas europeas se ha estado empleando para controlar el piojo rojo, una de las plagas más virulentas de las gallináceas.

La Comisión Europea decidió ayer abrir una investigación para determinar si Bélgica actuó tarde en esta crisis de los huevos contaminados.

La alarma alimentaria se ha desatado al detectarse residuos de ese producto en los huevos. Los efectos de la ingesta de este producto contaminado consisten en vértigos, náuseas, con repercusiones en hígado, tiroides y riñones. Si bien las Islas importan sobre todo huevos de la Península, al parecer no afectada, el hecho de que se comercialicen también de regiones sí correspondientes al mapa de esta alerta alimentaria (huevos de Holanda, por ejemplo) hace que el Gobierno de Canarias deba investigar a fondo este brote y ofrecer una información oficial al respecto.

El mercado canario de huevos se cubre por el momento en el 60% con la producción local, y en nuestras granjas no se está empleando ese pesticida, que se sepa. El 40% restante procede de la Península, en su mayoría de Córdoba, Cuenca, Tarragona y Segovia, donde no se emplea esa sustancia para controlar la plaga. Holanda fue el origen, la semana pasada, de este foco, al identificarse una presencia notable de fipronil en determinadas remesas, tras lo cual se suspendió el consumo por parte de la población. Se desconoce si el pesticida ha podido infectar también la carne de las aves, que han sufrido un masivo sacrificio en el citado país por esta causa.

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Canarias

Los avicultores canarios no son ajenos al piojo rojo europeo, el ectoparásito Dermanyssus gallinae, que ocasiona pérdidas que llegan a representar más de 1.200 euros por cada 1.000 gallinas. La plaga incrementa su presencia en las granjas que no cuentan con una adecuada ventilación y los ganaderos saben que deben extremar los controles, sobre todo en época estival. En el mercado se ofrecen soluciones eficaces contra el piojo rojo, que incluyen desde la lucha biológica, con artrópodos predadores, al uso de medicamentos veterinarios. En ningún caso está permitido el uso de pesticidas, que se emplean exclusivamente en la agricultura y bajo estrictas normas de aplicación. Recientemente, se detectó un problema inverso, el uso de un producto veterinario, de alta eficacia para el control de la mosca en las granjas, y que se había aplicado en los cultivos de frutales, ya que es igualmente eficaz para controlar la mosca de la fruta. Esa materia activa es extremadamente tóxica y está prohibida en agricultura.

Los avicultores canarios temen ahora la repercusión que la crisis de los huevos pueda tener en el mercado local. Consultados por el DIARIO, algunos avicultores manifestaron ayer su preocupación al señalar que esperan de la Administración regional la inmediata respuesta ante la ciudadanía, pues son conscientes del alto nivel de sensibilidad que existe entre los consumidores, que ya se han visto sorprendidos por noticias como las de las vacas locas, la gripe aviar, etcétera.

“Estamos atravesando un momento muy delicado, pues hemos pasado de llegar a cubrir el 95% de la demanda local a quedarnos ahora con solo el 60%, y todo parece indicar que seguiremos bajando, pues las grandes superficies nos están exigiendo que pasemos a producir en el suelo, abandonando las instalaciones que con gran esfuerzo hemos adaptado a la normativa, proceso que obliga a muchos avicultores a cerrar. Ahora nos llegará la segunda reconversión y en nuestra realidad geográfica es imposible asumirla”, señalaron fuentes del sector.

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El Servicio de Sanidad Animal y Laborotario de la Consejería de Agricultura, Ganadería Pesca y Aguas, y Salud Publica del Servicio Canario de la Salud tienen ante sí la obligación de investigar este caso. El Gobierno cuenta con informes periódicos del estado sanitario de todas las granjas avícolas, en las que se sigue un programa zoosanitario, al tiempo que se han extremado los controles sobre las partidas importadas que están en plaza y de aquellas que se esperan recibir en breve, a través de Sanidad Exterior del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.

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