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La Virgen

El martes es el día de la Virgen de Candelaria -que tiene dos fiestas al año, me parece-. La llamada Villa Mariana se llenará de gente aficionada a la carne de cochino; y la autoridad ya habrá empezado a sudar, si se acuerda de que se tiene que enfundar esos trajes de alpaca que son ...read more →

El martes es el día de la Virgen de Candelaria -que tiene dos fiestas al año, me parece-. La llamada Villa Mariana se llenará de gente aficionada a la carne de cochino; y la autoridad ya habrá empezado a sudar, si se acuerda de que se tiene que enfundar esos trajes de alpaca que son un atentado contra la salud, sobre todo por la parte del cogote. Yo no he sido nunca autoridad, primero por miedo a la fiscalía anticorrupción; y después por el traje de alpaca. A la primera le temo porque si firmas algo que no debes, te mete para dentro. Y en cuanto a lo segundo, siempre he odiado el “traje y chaqueta”, que decía el inolvidable periodista Domingo de Laguna, como si el terno no llevara implícita la chaqueta. También decía que él no cenaba de noche. ¿Entonces qué, cenaba de día? Y no digamos cuando empezó un artículo así: “Era de noche y, sin embargo, llovía”. ¿Qué pasa, que era raro que lloviera de noche? Mis citas favoritas son las de Domingo de Laguna; tiene cosas muy buenas. Una de sus costumbres era sacar, en todas las ediciones de su revista Canarias Gráfica, una foto de Pepe Rodríguez, mi querido amigo, director y propietario de El Día, paz descanse. No había revista que saliera de la imprenta que no llevara una foto del bueno de Pepe, que ya se reía de aquello. “No hace falta que me saques tanto, Domingo”, le recriminaba. Decía que el martes, 15, es el día de la Virgen y aquello es un espectáculo. Ya desde la autopista se huele la carne fiesta y el vino peleón y, al atardecer, los magos se pelean en los bares. Casi todos son del Barça, como es sabido por el común. Vayan por la sombrita y no molesten.