candelaria

El paseo marítimo de Punta Larga, una avenida con mucha vida

 

Tras la celebración de las Fiestas de Candelaria, el municipio recupera su latido veraniego habitual; en la imagen, el paseo de Punta Larga, ayer. Andrés Gutiérrez
Tras la celebración de las Fiestas de Candelaria, el municipio recupera su latido veraniego habitual; en la imagen, el paseo de Punta Larga, ayer. Andrés Gutiérrez

La avenida marítima de Punta Larga, en Candelaria, invita a pasear cuando el sol empieza a ocultarse por la cumbre dorsal que separa el norte y el sur de la Isla. Es justo en ese momento cuando aparece la marea de residentes y visitantes, para ocupar un paseo que en verano cobra más vida que nunca.

Atrás quedaron las fiestas en honor a la Patrona de Canarias, con su muchedumbre de fieles llegados en oleadas cargados de promesas y deseos. Ahora, Candelaria apura los últimos días de las vacaciones con su particular latido veraniego y su esencia de pueblo marinero acogedor. El kilómetro de avenida frente al mar es un hervidero de gente cada día, con miles de personas compartiendo idas y vueltas. Parejas, familias enteras y deportistas participan en el ritual de combinar ejercicio con tertulia, especialmente cuando el sol empieza a despedirse, momento en el que esta franja costera muestra todo su encanto. El movimiento en las terrazas es continuo, sobre todo los fines de semana, donde las colas para comer pescado fresco en La Cofradía de Caletillas o para tomarse un helado en El Sueño, forman parte del paisaje cotidiano.

 

El helado a media tarde en uno de los palcos de la avenida es una de las imágenes más frecuentes. Andrés Gutiérrez
El helado a media tarde en uno de los palcos de la avenida es una de las imágenes más frecuentes. Andrés Gutiérrez

Pero la oferta de establecimientos es tan amplia como variada: un par de restaurantes chinos, otros tantos mexicanos, un japonés, cocina italiana, comida internacional, exquisiteces, pintxos, cervecerías, hamburgueserías y hasta un guachinche. La avenida es una amalgama de sabores, olores y sensaciones.

Las playas, resguardadas por escolleras para proteger la arena de las corrientes, sufren estos días el ir y venir de las microalgas, a la espera de que el alisio devuelva la normalidad al litoral y, con ella, los chapuzones sin riesgos de grandes y pequeños, residentes y visitantes locales y de fuera, porque hasta aquí vienen los turistas que se alojan en el único hotel del municipio en busca del sol. Y testigo de todo, al final del paseo, las ruinas del Tenerife Tour, aquel esplendoroso hotel que marcó una época con su peculiar estilo de construcción de bungalós escalonados, y que hoy muestra las heridas del olvido por las que escapan los secretos que guardan sus paredes.

Más noticias
El TSJC tumba el proyecto de la piscina cubierta presentado por la UTE Candelaria

La falta de aparcamientos, un problema

La alcaldesa de Candelaria considera que la zona se ha convertido en un “referente de ocio para la comarca”, aunque reconoce una de sus mayores dificultades: encontrar aparcamiento, un problema que se agrava, sobre todo, los fines de semana. Mari Brito señala que el Ayuntamiento está buscando soluciones en Punta Larga y en Las Caletillas, núcleos que no disponen de un edificio municipal de aparcamientos. Recuerda que hay proyectados dos parkings en la Rambla de Los Menceyes, “pero están sujetos a un desarrollo urbanístico que no se ha producido”, ya que, apuntó, “son unidades de actuación, al ser terrenos privados. Si lo tuviéramos que hacer nosotros, aparte del dinero que nos costaría, tendríamos que cambiar el plan general”.

TE PUEDE INTERESAR