Incendio de La Gomera de 1984

Pepe el bombero, con el incendio del 84 en Agando en la memoria

Durante más de tres décadas, este tinerfeño trabajó en el Parque de Bomberos de La Orotava, perteneciente al Consorcio tinerfeño. DA

Para José García, más conocido en su pueblo como Pepe el bombero, la fecha de mañana, 11 de septiembre, la tiene grabada en su memoria. Junto con otro compañero, ese día participaron en las labores de extinción del incendio de La Gomera de 1984, acudiendo desde Tenerife. Afortunadamente, ambos salvaron la vida y, como otros muchos héreos, ayudaron a otras personas. 33 años después de la tragedia del Roque Agando, que acabó con la vida de 20 personas, José, con sus 76 años, sigue aún recordando la virulencia de esas llamas que lo envolvían esa fatídica jornada, cuya huella se puede apreciar aún hoy en sus brazos.

El 10 de septiembre se inició el fuego en la Isla Colombina. Ese día enviaron a José, junto a su encargado en aquel momento en la Mancomunidad del Valle de la Orotava, José Hernández Mesa. El 11, de madrugada, partieron hacia La Gomera en su camión. Ese día cambió su vida, como el propio bombero jubilado reconoce en una entrevista concedida 33 años después a DIARIO DE AVISOS. Pasado este tiempo, aún mantiene en la memoria ese día y, tras más de tres décadas dedicado al cuerpo de bomberos, reconoce que este es, probablemente, uno de los peores episodios que recuerda. “¿Quién se esperaba eso?, fue un infierno”, confiesa.

Cuando llegaron a San Sebastián fueron derivados a la zona de Agando. Junto a los efectivos que allí se encontraban, iban refrescando al zona y sofocando el incendio. Pero de repente, las llamas los cercaron. “Mi compañero y yo corrimos y nos metimos en unas zanjas que había para el agua, con los brazos nos cubríamos la cara y los ojos mientras el fuego nos pasaba por encima, por eso terminé con los brazos quemados”, narra este bombero jubilado.

Rescate del presidente

“Entre el humo y el fuego no veíamos nada, pero de repente pudimos apreciar las luces intermitentes de nuestro camión y fuimos hacia él para poder escapar”, explica. “Cuando intentamos salir, en medio de la carretera, aparecieron dos personas, también con quemaduras, y las sacamos, uno era el entonces presidente del Cabildo de La Gomera, Antonio Plasencia, el otro nunca supe quién fue, solo que falleció en el hospital de Sevilla”, añade.

Al llegar a San Sebastián, tanto el propio José como su compañero tuvieron que ser atendidos en el hospital por las heridas que padecían. “Contamos lo que estaba pasando y nadie se lo creía”, confiesa.
Pocos fueron los afortunados que lograron escapar de las llamas del peor incendio de la historia de la Isla Colombina. Tras algunos días ingresados, los bomberos de La Orotava fueron trasladados a Tenerife. “Estuve tres meses para recuperarme y todavía, a veces, siento que no tengo tanta fuerza en el brazo a causa de las quemaduras”, detalla. Como anécdota, este bombero jubilado indica que las primeras visitas que recibieron en Tenerife fueron la del entonces alcalde de La Orotava, Isaac Valencia, y del padre Antonio, fundador del Hogar Santa Rita. “Lo importante es que todo pasó y uno lo puede contar”, concluye uno de los héroes de Agando.

De reponedor, a bombero en la Mancomunidad de La Orotava

Con apenas 33 años ingresó en el cuerpo de bomberos de la Mancomunidad del Valle de La Orotava. Antes trabajaba de reponedor en una empresa de Puerto de la Cruz, pero aprovechó la convocatoria de plazas y entró a formar parte de este colectivo hasta el año 2006, cuando se jubiló.

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