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“Confío en que Corea del Norte no vaya a más, pero así es el mundo, nunca hubo un momento sin amenazas”

Juan Antonio Carrasco. | FRAN PALLERO

La conversación con Juan Antonio Carrasco (Santa Cruz de Tenerife, 1953) fluye con el interés inherente a estar ante un testigo privilegiado de la transformación vivida por las Fuerzas Armadas españolas, en su afán de continuar siendo un pilar fundamental para la defensa de nuestro país en un mundo que cambia de forma vertiginosa y que, tal y como él mismo nos recuerda, los analistas entienden que atraviesa una fase de transición. Durante el último lustro, este santacrucero ha sido el Jefe del Estado Mayor Conjunto de la Defensa, una atalaya cargada de responsabilidades. Esta es la segunda entrega de una entrevista que ha sido posible gracias a la presencia de este militar de alto rango en la Isla a cuenta de la conferencia impartida en la Real Sociedad Económica Amigos del País.

-Tras preguntarle sobre el papel que juegan Policía Nacional y Guardia Civil en la seguridad del Estado, le preguntamos sobre otro asunto que los vincula, la cíberdefensa. ¿Hasta qué punto España está preparada para afrontar ese reto?

“Ahora mismo contamos con la política TIC [tecnologías de información y comunicación] de la Administración General del Estado, que a su vez se desarrolla desde distintas vertientes donde cada uno tiene su propia parcela. Sobre cíberdefensa, como en general, los cambios han sido vertiginosos. ya que, desde que se empezó a hablar del asunto al Mando Conjunto de Ciberdefensa, apenas han pasado dos años”.

-Con lo que ello implica…

“Con lo que ello implica de seguridad en las redes, de tener un conocimiento de análisis, de un conocimiento forense sobre cuál es la amenaza y, claro, de ataque. No hay que olvidar que hay muchos países que han invertido cantidades ingentes de dinero en este campo. Estamos, no lo duden, ante una guerra encubierta”.

-¿Hay intereses gubernamentales tras los ciberataques internacionales recientes, o es fruto de una especulación por parte de los medios de comunicación?

“Lo que sí es cierto es que, cuando el río suena, es que agua lleva. Se trata de una manera muy barata de introducir problemas en otros estados. Piense, por ejemplo, en las centrales eléctricas y, en general, en las redes energéticas. Hoy en día, la dependencia de la informática que tiene toda la vida de un país es absoluta. Si alguien logra controlar los ordenadores se convierte en el dueño, y puede provocar todo tipo de acciones. Sin duda, hay intereses en lograr una mayor capacidad de actuación en este tema, y la realidad es que países como el Reino Unido, Estados Unidos, Alemania… están invirtiendo ingentes cantidades en lo que es la ciberdefensa”.

-¿Y en España? ¿Lo tenemos claro?

“España lo tiene perfectamente claro. La cuestión ahora es crear esa estructura necesaria, que tiene que ser una estructura sólida donde cada uno cumpla con su cometido y en la que se logre ensamblar todas las piezas para contar con un paraguas que evite esos ataques, porque hay que tener en cuenta que se puede echar abajo la economía de un país en simplemente dos segundos. A estos temas se le da mucha importancia hoy en día en todo el mundo, y es importante formar a los ciudadanos, no solo en el Ejército, sino también en la empresa o en la Universidad, porque así estamos creando los defensores de una sociedad en un área donde aún queda mucho por hablar y desarrollarse, porque en este asunto aún estamos en mantillas”.

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-Pasemos a la llamada guerra convencional. ¿Cómo valora la crisis con Corea del Norte? ¿Realmente hay un riesgo de conflicto nuclear o se trata más bien de unas maniobras de distracción?

“Es verdad que durante las últimas semanas se ha hablado y he escuchado mucho sobre el tema, es cierto que se está implementando una amenaza en esa parte del mundo. Hay países como Corea del Sur, Japón o China que están con las antenas puestas, porque cualquier paso adelante podría provocar una respuesta convencional o no. Indudablemente, el tema nuclear es muy serio, de mucha disuasión. No olvidemos que, como decía aquel, si tú lanzas, te pueden caer cien. Los esfuerzos están dirigidos, y en eso está todo el mundo de acuerdo, a rebajar la tensión, a poner las cosas en su sitio. En el fondo, lo que ocurre en Corea del Norte no es nuevo. El mundo es así desde hace mucho tiempo y, por mucho que queramos, poco va a cambiar”.

-¿Qué pronóstico hace?

“Confío en que no vaya a más. El mundo nuclear es un mundo muy especial y muy delicado. No creo que se llegue a la locura. Lo vimos con los misiles en Cuba. Pero, insisto, así es el mundo. Nunca hubo un momento en que no se vivieran episodios de amenazas y tensiones”.

-¿No le inquieta el hecho de que, por seguir con su ejemplo de Cuba, ahora no exista una figura como Nikita Khrushchev [también llamado Nikita Jrushchov, líder de la URSS entre 1953 y 1964] como garantía de cordura?

“Es cierto, pero sí contamos con países en el entorno de Corea del Norte que juegan ese papel, más allá de las diferencias existentes entre ellas. Están Rusia, Japón, está sobre todo China, con las problemáticas internas que pueda tener una nación con tantos millones de habitantes. No se olvide de que China necesita crear unos diez millones de puestos de trabajo cada año. A ninguno de esos países, que afrontan serios retos energéticos y de todo tipo en el futuro, le interesa tener una amenaza de esas características junto a sus fronteras”.

-¿Es optimista, entonces?

“Tarde o temprano bajará el nivel de tensión. Algo similar ocurrió con Irán. Al fin y al cabo, vivimos en un mundo globalizado y a nadie le interesa vivir en un país sin futuro viable. Es verdad que la estupidez humana es muy grande, pero hasta el más loco tiene sus momentos de lucidez”.

-¿Qué opinión le merecen las críticas a la venta de armas por parte de España hacia países aliados como Arabia Saudí?

“Se trata de un tema importante para la defensa y para la economía del país. España cuenta con su industria armamentística en un sector muy competitivo mundialmente. Es un mercado, y siempre hablamos dentro de la legalidad, donde hay productos que no solo son estrictamente armas, sino también transportes y otras cosas. Vivimos en el mundo en el que vivimos, no en el que desearíamos vivir. La estabilidad de nuestro país se defiende preservando nuestros intereses, porque la seguridad se consigue dentro y fuera de nuestras fronteras. En combinación con otros países, España construye aviones, buques, carros… No podemos estar fuera de estos circuitos, y no hay que centrar el tema en Arabia Saudí, sino que analizar el conjunto de la situación”.

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-¿No se centran las críticas en Arabia Sudí al tratarse de un país donde gobierna un grupo de familias y entre las que hay algunos radicales?

“España tiene que preservar sus intereses energéticos y sus inversiones. Esas operaciones nos ayudan a tener un puesto en el mundo, a contar con una seguridad en el futuro. El mundo no se hace ni se transforma de un día para otro. Hay que verlo en su conjunto, insisto. Además, cuando se repasan los números sobre las ventas de España, pues bueno…”.

-Si España no vendiera armas, ¿las vendería otro?

“Sí, claro. Pero es que ya nos gustaría que España fuera por el mundo a echar una mano, pero si cuando voy a ayudar me están pegando dos tiros, pues está claro.”

-Usted es piloto, y es buen conocedor de sistemas como el de los cazas Eurofighter…

“Este tipo de planeamientos son complejos, ya le digo yo que no son el fruto de una noche loca en la Academia del Aire (sonríe). Se trata de planes que abarcan entre ocho y diez años, para una vida operativa de unos 30 años, y luego el proceso de bajas. Las decisiones a la hora de adoptar determinado sistema son difíciles, y no son de un día para otro. A ello añada el hecho de que luego, cuando se recibe el material, hay que adaptarlo al personal. Son decisiones meditadas”.

Una dinastía de pilotos que viene de otra de médicos y veterinarios

No es el teniente general Juan Antonio Carrasco, Juan, jefe del Estado mayor Conjunto (Emacon) de la Defensa hasta hace unos meses, el fruto de una dinastía de militares, sino, curiosamente, de médicos y veterinarios. “Toda mi familia tenían esa profesión, incluido mi padre, pero al sorprenderle la Guerra Civil era alférez y continuó en el Ejército. Él estaba más por la labor de que yo fuera médico, pero en realidad yo tenía claro que quería ser militar y, cosas de la vida, me ayudaron las estrecheces propias de la época”.

Sobre sus orígenes tinerfeños, Carrasco explica que “ni mi padre ni mi madre nacieron aquí, pero tanto uno como otro acabaron viviendo en Santa Cruz. La familia de mi madre es de Elda, y regentaban Calzados La Duquesa en esta ciudad. Por eso nací aquí y cursé estudios en el Colegio de La Salle. Posteriormente, uno de mis destinos fue Lanzarote”.

Ante el futuro, la cuestión se ha decantado hacia lo castrense. “Mis tres hijos varones son pilotos, y dos de ellos ya han volado en misiones internacionales”.

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