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Juan Antonio Carrasco: “A los militares de hoy se les forma en lo ético, lo científico y lo humanitario”

Juan Antonio Carrasco. | FRAN PALLERO

Hombre clave para saber sobre la evolución más reciente del Ejército español, pocos tinerfeños han ejercido tantas responsabilidades como este jefe del Estado Mayor Conjunto (Emacon) de la Defensa desde 2012 hasta el pasado mes de junio, en que pasó a la reserva. En la práctica, hablamos del número dos del escalafón militar nacional, un desempeño de marcado corte ejecutivo para el cual, reconoce el interesado, es necesario aplicarse “a tiempo completo y, aún así, te faltan horas”. Piloto y padre de pilotos, con experiencia en Afganistán y repetidamente condecorado por España (pero también por Francia y la OTAN), su presencia en la Isla con motivo de una conferencia, anoche, en la Sociedad Económica de Amigos del País permite a DIARIO DE AVISOS ofrecer hoy la primera entrega de una entrevista a un paisano de lujo como es Juan Antonio Carrasco Juan (Santa Cruz de Tenerife, 1953). Un militar tinerfeño de envidiable carrera, cuyo rostro ha pasado desapercibido hasta hoy.

-Hoy [ayer para el lector] es el 16º aniversario del 11-S. ¿Fue un antes y después a la hora de afrontar la seguridad y la defensa por el Ejército, pasando del concepto clásico a la guerra híbrida y a la asimetría que hoy presiden la estrategia militar?

“Así es. Hasta entonces había una idea clásica sobre defensa nacional, pero tras el 11-S nadie duda de que la seguridad no es ya nacional, sino transnacional. Hoy, las tropas españolas actúan a 6.000 o 7.000 kilómetros, muy lejos de casa, pero en realidad están trabajando allí por la seguridad de aquí. Se actúa en Afganistán o en el Sahel porque, en este mundo globalizado, los problemas de seguridad existentes en estos países tienen consecuencias, impactan, en nuestro país. Cuando hablamos de asimetría hablamos de la seguridad nacional en los medios de comunicación, en la tecnología y en múltiples y diversos factores que son relevantes para la seguridad. La tecnología, mal empleada, genera un riesgo considerable, y todos estos grupos, al contar con financiación importante, tienen acceso a la tecnología de vanguardia. La seguridad pasa hoy por una carrera para anticiparse a cualquier tipo de amenaza”.

-Todo ello ha supuesto grandes cambios para el Ejército…

“Por supuesto. De la defensa clásica a lo que hoy tenemos que hacer para que no nos busquen las cosquillas en casa va un trecho enorme y mucho trabajo”.

-En Canarias se sabe que la crisis de los cayucos derivó en una notable ayuda hacia los países de origen. Sin embargo, ¿hasta qué punto las guerras de Irak y Afganistán (esta última que usted conoce de primera mano) han fomentado más violencia en esos países? ¿No siguen padeciendo graves problemas?

“Un general afgano me comentó una vez que, para que su país fuera un lugar seguro, tendrían que pasar dos o tres generaciones. Pero la semilla ha sido plantada, y esa semilla es que han podido comprobar que un Estado con seguridad y orden puede desarrollarse y alcanzar un nivel de bienestar. En Afganistán había tres grupos de riesgo: los talibanes por un lado, los llamados señores de la guerra y las tensiones internas propias del proceso. Lo que se hizo fue proteger las elecciones, facilitar la educación, crear hospitales… Se trabajó mucho en lo social, y eso dejó huella, como ellos han comprobado. Afganistán ha sufrido el cruce de civilizaciones, pero se allí se trabajó por el diálogo y por un futuro para ese país basado en el respeto de los derechos humanos, en más educación y en el fomento de su economía. Allí había una sociedad tribal, y no se fue a convencer a nadie de nada, sino a defender un Estado y a proyectar un futuro con esos hospitales y con esos colegios”.

-La guerra convencional contra el Daesh avanza notablemente. ¿Cabe esperar un descenso de la actividad terrorista como consecuencia de ello?

“Esos avances se han logrado con mucho esfuerzo y mucho sacrificio, porque la situación de ese califato del Daesh no tiene nada que ver si se compara con la del año pasado. Es importante tener en cuenta las diferencias religiosas existentes en la zona y las rivalidades que provocan, y ese es otro gran obstáculo para lograr un Estado cuyos ciudadanos gocen de libertad. Se está viendo en Irak, donde se ha liberado mucho territorio que era controlado por el Daesh y ahora, claro, son ustedes [en referencia a las autoridades iraquíes] quienes tienen que garantizar la paz y la libertad, porque la comunidad internacional ayuda, pero la tarea es de ellos”.

Juan Antonio Carrasco. | FRAN PALLERO

-¿Se ha ganado al Daesh en Mosul esa batalla por el territorio?

“No diría que se ha ganado la batalla, porque tiene muchas vertientes más allá del territorio, como es el terrorismo. Hubo un momento de expansión del Daesh, marcado por las atrocidades que cometieron y que vimos todos a través de los medios; poco a poco fue creciendo la mentalidad en muchos países de que había que ayudar para acabar con esto. La clave pasa por crear espacios de estabilidad para que este mundo se desarrolle de otra manera”.

-¿Cómo ayudamos a que se desarrolle de esa otra manera, la de los derechos humanos?

“Los analistas de seguridad y defensa insisten en que la humanidad evoluciona vertiginosamente, y a ello añaden el mensaje de que vivimos un período de transición. Todo eso genera incertidumbre, porque surgen unas amenazas a las que siguen otras que interactúan con las primeras. Sus efectos, que son la pobreza, la desigualdad o la inmigración, se potencian considerablemente. Tenemos el cambio climático… Un joven del centro de África se encuentra rodeado de estados fallidos que no le ofrecen oportunidades, por eso la Unión Europea trabaja hoy en esa parte del mundo para que sí cuente con esas posibilidades. Así se invierte en seguridad, fomentando la educación y la sanidad. Pero no olvidemos que se trata de un grupo de países, los europeos, que se enfrentan a un fenómeno demográfico impresionante”.

-Advertía en este periódico el coronel José Pardo de Santayana, reputado analista militar, sobre la explosión demográfica en el Sahel. ¿Hoy la defensa de España pasa por ahí?

“Por supuesto. La defensa pasa por ahí, sobre todo la seguridad. Porque hoy, y es un tema que hablamos mucho con los universitarios, ya se acabó aquello de que la defensa es cuestión del Ejército, y la seguridad de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. Ya no es así: la seguridad es una cuestión que nos incumbe a todos si queremos ser una sociedad que tenga claro a dónde quiere ir y los medios que tiene que emplear para conseguir esa tranquilidad y esa seguridad. Debatiendo con un chico que, al principio no entendía este concepto, le hice ver que cuando él se va un viernes de botellón puede hacerlo porque tiene libertad, y lo hace en la calle porque hay seguridad. En caso de algún problema, hay un hospital donde le atenderán. En resumen: hay un servicio público 365 días al año 24 horas al día. Eso es un entorno de seguridad por el que hay que trabajar, no solo la policía o el Ejército, sino que es una tarea para todos”.

-¿No será que no lo entendemos así, porque solo aprendemos cuando ya es tarde?

“No podemos esperar a que nos pase la apisonadora para quitar el pie. Primero quitemos el pie, y luego que pase la apisonadora. Las sociedades de regiones como el Sahel tienen una evolución demográfica muy elevada. Allí se sufren hambrunas y se padece miseria. Saben a dónde ir por Internet. Es como en Afganistán: te dicen que si estaban en la Edad Media y tal, pero los ves y usan antenas parabólicas y teléfonos móviles. La tecnología acerca mucho, y si pasas necesidades es normal que emigres. Ojo, ese señor no es un problema, sino el que viene detrás, que llega radicalizado y aprovecha el camino andado por el otro”.

-¿La solución es invertir en esos países?

“Sin duda. De alguna manera hay que invertir en esos países, para que puedan desarrollarse”.

-¿Es hoy la castrense una cultura de carácter preventiva?

“La defensa es siempre preventiva. El objetivo siempre es hacer lo que evite el conflicto y minimice o diluya amenazas. Todo el planeamiento se enfoca así, y ahora no es como antes, que estaba el Pacto de Varsovia. El Muro de Berlín cayó, y hoy los conflictos están donde hay radicalizaciones, problemáticas migratorias…, además de los clásicos. Porque las amenazas actuales potencian las amenazas clásicas”.

-¿No habla usted más como lo haría un sociólogo que un militar de alto rango?

“Por eso las fuerzas armadas, hoy en día, se están transformando, o se han transformado, mejor dicho. En mis cinco años como Jefe del Estado Mayor Conjunto de la Defensa ha sido un tema fundamental, uno de los corazones que late más fuerte en su seno. Necesitamos una Fuerzas Armadas capaces de responder ante los retos que nos esperan en el futuro, porque no somos responsables de toda la seguridad del país, pero sí jugamos un papel fundamental en la misma. Somos la punta de lanza, y por eso somos nosotros quienes vamos a miles y miles de kilómetros para trabajar por la seguridad del Estado. Para ir tan lejos hay que saber qué tipo de sociedad hay, cuál es su problemática interna… Solo así podremos ayudar a esos países”.

-¿Cómo se preparan? ¿Integran historiadores, filósofos e informáticos, por citar algunas disciplinas, o forman a su propio personal?

“Formamos a nuestra gente en tres aspectos fundamentales: ético, científico y humanitario. Cuando uno va a una misión es porque ha pasado por una serie de cursos sobre Ética, sobre Derecho Internacional, Mantenimiento de la Paz… Nada que ver con lo de antes. En las academias militares estamos fabricando líderes, pero no para pilotar un avión o conducir un blindado únicamente, que también, sino líderes capaces de comprender el contexto del mundo en que vivimos, que sepan Sociología, Historia, de todo. Pero no crea que es tan nuevo, porque yo estudié Filosofía y Sociología en la Academia General del Aire. Hoy en día formamos líderes para el futuro, porque la política de Defensa no se limita a comprar unos aviones o unos buques, sino que una parte fundamental pasa por la persona que va dentro y la preparación que deba tener. Con la meramente militar, la del especialista, no basta. Tiene que defender los Derechos Humanos, comprender el papel de las Naciones Unidas, el por qué de la Unión Europea”.

-¿Qué papel juegan Policía Nacional y Guardia Civil en la defensa de nuestro país?

“Sobre todo, en seguridad. Independientemente de que la Guardia Civil participe en misiones. El concepto es claro, insisto: la respuesta que hoy exige una eficaz defensa del estado es, tiene que ser, mutidisciplinar. Hay que saber de Derechos Humanos como hay que saber de otras tantas disciplinas, como, por ejemplo la cíberseguridad, que es importantísima. La transformación ha sido enorme y a un ritmo vertiginoso, y las estrategias son realmente complejas. Solo le pongo un ejemplo: hoy por hoy, las estrategias de la Federación Rusa pasa por denegar, evitar que el adversario pueda actuar. Hay que estar bien preparado para lograrlo”.

Cuatro hijos, doce nietos y amante de jardines, drones, satélites y libros

Juan Antonio Carrasco es santacrucero de padres peninsulares aquí afincados. De padre le llega una larga herencia de médicos y veterinarios; de madre se conecta con la industria del calzado. Sus raíces chicharreras llevan el sello del colegio de La Salle.

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