CARNAVAL 2017

Sethlas defiende que su número “subía la adrenalina” y no incitaba al odio

Drag Sethlas ha defendido hoy que el número con el que ganó a principios de año el certamen del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, vestido de la Virgen y de Cristo crucificado, podía provocar “un subidón de adrenalina”, pero no pretendía ofender a nadie ni incitar al odio.

El joven Borja Casillas, como se llama en realidad Sethlas, ha comparecido hoy ante el Juzgado de Instrucción número 8 de Las Palmas de Gran Canaria para responder por las denuncias que han formulado contra él un ciudadano de Sevilla y la Asociación de Abogados Cristianos, basadas en la misma actuación que la Fiscalía de Las Palmas ya examinó hace meses, sin apreciar en ella delito.

La declaración de Casillas ante la juez finalmente se ha aplazado para otro momento, al no estar presente la representante legal de la Asociación de Abogados Cristianos, que ha alegado que no se la avisó con tiempo suficiente para desplazarse a la isla desde Valladolid.

A las puertas de la Ciudad de la Justicia de Las Palmas de Gran Canaria, Drag Sethlas ha vuelto a insistir en que desea “todo esto pase ya, para que quede cerrado el tema”, ya que tanto él como su abogada están casi seguros de que “se archivará la causa”.

“Mi postura es la misma que he tenido desde que me bajé de las plataformas tras la Gala Drag Queen”, ha señalado Casillas, que ha repetido que no pretendió “ofender” a los creyentes, sino “solo representar una realidad que está ahí y con la que hemos crecido”.

En este sentido, ha recordado que se inspiró en otros artistas que también ha utilizado símbolos o imágenes católicas en sus actuaciones o videoclips, como las cantantes Madonna y Lady Gaga. “Es arte, no hay que mirar más allá”, ha insistido.

En lo relativo al nuevo cargo de incitación al odio del que se le acusa, Casillas ha mostrado su sorpresa y se ha preguntado si realmente su actuación suscitaba esos sentimientos.

Drag Sethlas ha agradecido, además, “el apoyo recibido tanto por el equipo de organización del Carnaval” como por “allegados, seguidores y público” y ha remarcado la gran aceptación que tuvo su número, que ha repetido después en escenarios de “varios municipios, diferentes islas e, incluso, fuera del archipiélago”.

La abogada de Borja Casillas, Isabel Saavedra, se ha declarado sorprendida de que “se haya admitido a trámite esta denuncia”, puesto que en marzo la Fiscalía de la Audiencia de Las Palmas ya archivó sus diligencias al respecto al no observar delito alguno.

“Para eso están las querellas, para reabrir casos ya resueltos”, se ha lamentado la letrada, que sostiene que la nueva acusación, basada en el artículo 510 del Código Penal (delito de incitación al odio), busca “burlar la resolución de la Fiscalía”, que investigó un posible delito de ofensa a los sentimientos religiosos (art. 525).

Saavedra ha precisado que el delito de ofensa a sentimientos religiosos se castiga con multa, mientras que la incitación al odio que se plantea en las nuevas denuncias puede conllevar cárcel, “algo que claramente no va a prosperar” y que, desde su punto de vista, solo “busca hacer daño moral y de imagen” a su cliente.

La letrada también ha advertido de que “la gran mayoría de los casos iniciados por la Asociación de Abogados Cristianos o bien quedan archivados o en absolución del acusado”.

Así mismo, ha recalcado que Borja Casillas “tiene que seguir con sus actuaciones”, ya que se trata de una expresión artística “respaldada por la Fiscalía y por la jurisprudencia”, sin que bajo ninguna circunstancia “se pueda limitar la libertad de expresión”.

La Fiscalía tomó su decisión favorable a Drag Sethlas tras examinar lo que habían fallado ya algunos tribunales en otros casos parecidos por supuestas ofensas delictivas a la religión, como la que sentó en el banquillo por cocinar en televisión un crucifijo al cantautor Javier Krahe, quien fue absuelto en 2013 por la Audiencia de Madrid.

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