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El traslado del Cristo de La Laguna incrementa la devoción

La imagen del Cristo en el Hospital de Dolores. | FRAN PALLERO

La historia de la sagrada imagen del Cristo de La Laguna corre paralela a la de los 500 años de la propia ciudad. Quizás eso explique por qué el Cristo, “seas católico, ateo o agnóstico, es algo que los laguneros llevan grabado a fuego en el corazón”. Así lo expresa el esclavo mayor de la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna, Francisco Doblas, quien afirma que la reubicación de la imagen en la iglesia del Hospital de Nuestra Señora de Los Dolores, mientras duran las obras de rehabilitación en el santuario del Cristo, “no ha podido con el fervor de los laguneros; al contrario, lo ha incrementado”.

“No sé si es por la novedad o el cambio, pero la iglesia está llena todo el día -explica Doblas-. Claro que también está en un sitio mucho más asequible para el ciudadano, más céntrico, donde hay más afluencia de gente, porque quieras o no el santuario está un poquito más retirado. Y aunque viene gente de peregrinación a diario, allí también están yendo”.

Sin embargo, los que parece que ya no se están acercando tanto son los turistas. “Antes paraban aquí porque hay una parada para las guaguas y entonces iban al Cristo y al Mercado, pero como allí no tienen aparcamiento se nota. Antes venía mucha gente de Las Palmas, donde hay mucha devoción, y de otras islas, y ahora no están viniendo porque los recorridos turísticos no paran ahí en medio”, argumenta el esclavo mayor. Sin embargo, recalca que, en cuanto a los fieles habituales, “la iglesia está a tope todos los días, incluso en las misas tempranas”.

Las obras en el santuario se centran en estos momentos en el techo. A. G.

fe, mucha fe

Y es que la devoción y la fe no entienden de reubicaciones. Un ejemplo son María Teresa y Leticia, dos señoras que llevan toda su vida viniendo a visitar al Cristo. “Cuando éramos pequeñas, mi madre y mis tías nos llevaron y nos presentaron al Cristo, y yo lo hice con mis hijos y con mis nietos. Lo hace gente de La Laguna, sobre todo, pero también de fuera”, rememora María Teresa, para quien “el Cristo significa todo. Es un consuelo, es agarrarte a algo. Cuanto estoy angustiada, voy, o si tengo una pena muy grande. Y también lo tengo en casa. Yo no le hablo ni le digo nada, yo me siento ahí y punto. No le pido nada, me siento en la comunión espiritual y ya está”.

“Yo hablo con el Cristo -comenta por su parte Leticia- como si estuviera hablando con un señor y parece que me escucha. Y es que lo que pido me lo saca. Yo vengo, le pongo una velita con la promesa que le hago y ya está y siempre salgo muy contenta. Las dos están encantadas con el cambio de ubicación de la imagen porque la nueva iglesia está más céntrica “y parece que el Cristo luce mayor”, apunta Leticia.
Y no son las únicas que están contentas con el traslado provisional de la imagen. “El cambio me parece muy bien porque puedes estar tranquilita. Es más íntimo que cuando lo llevan a la catedral, en el santuario también es íntimo. A mí me encanta venir y estar en recogimiento, hablo con él y me concede lo que me pueda conceder, y lo único que le digo siempre es que me ilumine para las dificultades y salud, porque lo demás todo viene”, señala la vecina Yaya al respecto. Para ella, el Cristo “es muy importante, ya el cantar te lo dice: “El que nace en Tenerife tiene siempre en su cuna el Cristo de La Laguna”. Así que aunque no seas lagunero el Cristo está contigo. Tu entras ahí, al recogimiento, y hablas con él y la copla lo dice: ‘Al Cristo de La Laguna mis penas le canté yo, sus labios no se movieron, sin embargo, me habló’. Somos creyentes y practicantes, el viernes siempre es una tradición que todo lagunero visite al Cristo”.

Yaya viene acompañada de su marido Marcos, esclavo en la hermandad del Cristo. “Siempre que pasamos por aquí entramos. Aquí está más íntimo que cuando lo ponen en la Catedral, porque ahí está entrando gente para ver la catedral y aquí el que viene es para ver el Cristo”, enfatiza. Y es que algo en lo que coinciden todos es que “hasta los agnósticos tienen una especial devoción por la imagen, porque más allá del sentido cristiano de la imagen es una seña de identidad de La Laguna, tanto es así que la ciudad titula al Cristo y lleva cinco siglos aquí”, apunta Francisco Doblas. Una devoción cuya continuidad está garantizada porque “somos más de 1.200 en la esclavitud y en nuestra junta de gobierno casi todos están por debajo de los 45 años, lo que quiere decir que hay renovación”, destaca. La imagen del Cristo permanecerá en el Hospital de Dolores hasta que finalicen las obras, prevista para entre diciembre y enero de 2018.

La fachada de la iglesia, en el centro de La Laguna. FRAN PALLERO

Esperan acabar las obras antes de la Adoración de los Reyes al Niño Jesús

La primera fase de trabajos de mejora y acondicionamiento del histórico santuario del Cristo de La Laguna comenzaron con un mes de retraso sobre lo previsto. En concreto, arrancaron a principios del pasado mes de agosto, cuando el objetivo era hacerlo un mes antes. Sin embargo, el esclavo mayor, Francisco Doblas, considera que aún se puede llegar a tiempo de finalizar los trabajos antes del acto de Adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús, el 5 de enero. “Creo que van a cumplir el plazo y si no, se hará como el próximo día 14 de septiembre, la adoración se haría bajo el coro y los niños estarán en la plaza”, explicó Doblas.

El proyecto contempla un total de seis fases de trabajo por una cuantía en torno a los 5 millones de euros, de los que esta primera se lleva casi 400.000 euros. En el mes que se lleva de trabajo ya se ha desmontado todo el tejado y se está procediendo a comenzar con la impermeabilización de la cubierta. En los próximos 5-6 meses se cambiará el suelo, la instalación eléctrica y se aplicará un sistema de protección contra incendios.

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