San Juan de La Rambla

El Ayuntamiento recupera el único catafalco completo que hay en Canarias

Aunque se vea como una gran estructura, el túmulo está conformado por piezas numeradas que tienen nombre. DA

El Ayuntamiento de San Juan de la Rambla ha recuperado el único catafalco que queda en Canarias cuya estructura se encuentra completa y de los pocos en España con esas características, y por eso está considerado como “una joya”.

Se trata de una pieza única, de gran valor histórico, donada por Rosario Oramas en el siglo XIX (1873) y diseñada por el maestro Cristóbal González, que puede contemplarse totalmente armada en la parroquia de la localidad desde el mes de junio, con motivo del 200 aniversario del nacimiento de la fundadora de la banda musical del pueblo, conocida actualmente como Alcaraván. Además, Oramas fue una figura revolucionaria en el siglo XIX debido a que reivindicó el papel de la mujer, luchó por fomentar la cultura en el municipio y ayudó de forma permanente a los más necesitados.

El catafalco, también llamado túmulo, era un símbolo para honrar a los muertos que se empleaba en dos ocasiones diferentes: en la misa de salida de personajes importantes, instalado en el centro de la iglesia, frente al altar mayor; y el 2 de noviembre, en la novena que se le ofrecía a las ánimas por el Día de los Difuntos. “Hay personas que cuentan que se colocaba delante una mesa con un paño negro, una calavera y dos huesos de tibias, símbolo de la muerte, que se guardaban en la caja fuerte de la parroquia hasta que se llevaron al cementerio para ser enterrados, porque eran de verdad”, relata el edil de Patrimonio Histórico, Cayetano Silva.

Rosario Oramas construyó esta pieza para que fuera utilizada en su funeral y en el de su hermano Basilio, que era sacerdote y hermano de la orden de Carlos III, y se lo cedió a la iglesia. Hasta hace unos 15 años permaneció en su vivienda particular, ubicada en la plaza que lleva su nombre y conocida actualmente como la Casa de los Díaz Llanos. Desde ese momento, el túmulo sufrió un largo recorrido. Debido a que ocupaba mucho espacio en la vivienda, sus propietarios, herederos de Oramas, lo donaron nuevamente a la iglesia una década atrás. Sus responsables se encontraron con la misma dificultad: su gran tamaño dificultaba su permanencia en la parroquia. Este hecho coincidió con la construcción del Museo de Arte Sacro de las Claras de La Laguna, donde se trasladó para ser expuesto.

Pero al comenzar las obras de restauración del convento, fue necesario sacarlo y llevarlo a unos almacenes militares en la Ciudad de los Adelantados, donde estuvo hasta junio.

Fue en ese momento cuando el párroco de San Juan de la Rambla y el concejal de Patrimonio Histórico se pusieron manos a la obra para localizarlo y recuperarlo nuevamente para el municipio. Una tarea que contó con la “estrecha colaboración” de la abadesa del convento, y la orden religiosa entregó el túmulo a San Juan de la Rambla, remarca Cayetano Silva.

Aunque se vea como una gran estructura, el túmulo está conformado por piezas numeradas que tienen nombre. DA

Deterioro

Ello resultó fundamental para evitar que el catafalco sufriera un deterioro mayor, dado que se encontraba en un sitio con humedad que “no era el mejor para su conservación y, de hecho, se estropeó bastante”, asegura el edil. “Fue una maniobra en la que todo el mundo estuvo de acuerdo”, añade.
En su testamento, Rosario Oramas dejó constancia de que lo cedía “a la persona que pueda pagar a quien lo arme, porque es como un puzle en 3D”, detalla Silva. Aunque se vea como una estructura grande, cada pieza está numerada, tiene un nombre y se va colocando a medida que se arma.
Son marcos con tela pintada que imitan el mármol, en cuyo frente se puede leer en latín: Sancta ergo & salubris et cogitatio pro defunctis exorare ut a pecatis solvantur (“Es santo y saludable rogar por los difuntos para que se libren de la pena de sus pecados”).
Su gran tamaño ha impedido colocarlo en el lugar exacto donde antaño. Se decidió ubicarlo en la capilla de La Inmaculada, donde se habilitó un espacio específico que ayudará a que la tela se seque y los pigmentos puedan volver a pegarse, dado que hay algunas piezas que han perdido la pintura. Existen fotos del primer traslado donde se ven claramente los colores originales y ello permitirá que pueda ser restaurado, asegura el concejal.

Entre sus características más sobresalientes, destacan sus cuatro picos, con tres tubos cada uno, donde se colocan tres velas, que suman en total doce. “Eso indica que está hecho para una persona que era de la nobleza, dado que si el que fallecía era un rey, el catafalco llevaba 24 velas”, precisa Cayetano Silva. En España quedan muy pocos túmulos debido a que la reforma del Concilio Vaticano II, iniciado en 1959 y clausurado en 1965, simplificó todos los rituales de la Iglesia católica. De hecho, en los años 90 se creía que ya no existía ninguno en España, pero poco a poco se han ido descubriendo algunos, entre los que se encuentra el de San Juan de la Rambla, según subraya el responsable municipal de Patrimonio.

Conferencia

El valor histórico que tiene la pieza reside en que es un ejemplo material de arquitectura efímera histórica, según indica el historiador Benito Rodríguez Arbeteta. Este último desvelará muchos aspectos desconocidos de este tesoro local en la conferencia que tendrá lugar en la parroquia de San Juan de la Rambla el viernes, 13 de octubre, a las 19.30 horas, y ante la que muchas personas del municipio y de la Isla “están expectantes”, confiesa.

Mercado barroco, exposiciones y charlas en el mes del patrimonio

Para resaltar el patrimonio local, material e inmaterial, el Consistorio ha organizado un conjunto de actos sobre la historia, costumbres y simbología de una de las riquezas más valoradas del municipio. El programa se divide en dos bloques, uno didáctico y otro dedicado al costumbrismo y las tradiciones. Dos exposiciones fotográficas sirven de ilustración durante todo el mes, una sobre los BIC más importantes y otra a la tradición en la que por finados se pedían puerta por puerta Los Santitos, en la parte baja, y el Pan por Dios, en la alta.

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