la laguna

“La Librea está arraigada en la cultura vallera”

Julio Rodríguez de Castro

Por Benjamín Reyes

Julio Rodríguez de Castro (Valle de Guerra, 1959), artífice del auto sacramental que se representó entre 1982 y 2014, ofrecerá el próximo 6 de octubre, a partir de las 19:10 horas, una ponencia titulada Lepanto en el Valle de Guerra: La Librea, en la vallera Casa de Carta. Este acto se enmarca dentro de los actos del III Encuentro Internacional de Rutas de Lepanto, que congregará en Tenerife a representantes de Italia, Alemania, Grecia, Chipre y España. Después de Rodríguez de Castro intervendrán el profesor Miguel Ángel Clavijo Redondo (con su charla Tenerife, 1571) y el docente italiano Vincenzo Caruso.

– ¿Sobre qué versará su ponencia Lepanto en el Valle de Guerra: La Librea)?

“Será una explicación de cómo llega la Librea a Valle de Guerra y qué vinculación tiene con la batalla de Lepanto. Haré un recorrido por las que pudieron ser las primeras representaciones, hasta la actualidad”.

– ¿Cómo llegó la Librea a Valle de Guerra?

“Llegó como consecuencia de la vinculación que existe entre el matrimonio que edificó la ermita, integrado por García Fernández de Varcárcel e Inés de Castilla, y los frailes dominicos, cuidadores y divulgadores de la advocación a Nuestra Señora del Rosario -bajo cuyo patronazgo se fundó la ermita-. Esta advocación surgió como consecuencia de la victoria de la Liga Santa en la batalla de Lepanto de 1571, y las fiestas de exaltación a la patrona de Valle de Guerra, lo son también para los soldados combatientes; celebraciones que en el Valle recibieron el nombre de la Librea”.

– ¿En qué año se representó por primera vez la Librea vallera?

“No se ha encontrado un documento fehaciente que indique la fecha exacta de inicio. Sí existen datos que la sitúan en la inauguración de la ermita, en 1615, como ha demostrado el historiador Carlos Rodríguez Morales”.

– ¿Participaron soldados canarios en Lepanto?

“Sí, concretamente tres compañías de milicias de las guarniciones de Barlovento, Puntallana y San Andrés y Sauces, de La Palma, al mando del capitán Francisco Díaz Pimienta. No se ha documentado que en estas milicias hubiera valleros”.

– ¿De dónde proviene el término Librea?

“Proviene de la vestimenta que empleaban los caballeros en los festejos públicos. Hay que recordar que en su origen la Librea consistía en desfiles militares y loas; y que unos campesinos muy pobres vistieran de uniforme – de librea-, era todo un lujo al alcance de pocos, por lo tanto, era todo un acontecimiento que derivó en la atribución del nombre Librea a la celebración”.

-Antes de que usted creara su auto, ¿qué texto se representaba?

“El auto lo cree en 1975, pero no se representó hasta 1982. Anteriormente existía lo que se denominaba Diálogo entre el turco y el cristiano (entre Ali Bajá y Juan de Austria) o Diálogo entre el barco y el castillo. Las celebraciones de la Librea consistían en desfiles de barcos, soldados y pandorgas, y loas, a las que paulatinamente, se les fue dando contenido relacionado con la batalla de Lepanto. En los años 50 del siglo XX el médico Alfonso Fernández García recopiló unos antiguos versos de la Librea mediante transmisión oral para formar el primer texto escrito que se conoce de los diálogos entre el turco y el cristiano”.

– ¿Por qué en los años 70 no se representó la Librea?

“Por problemas de organización”.

– Entre 1982 y 2014 se representó su texto. ¿Qué fuentes consultó para su redacción?

“Aparte de la tradición oral de las loas, consulté el texto de Alfonso Fernández, pero, sobre todo, me apoyé en el texto escrito por Fernando Adrián “El Cubano” y mi padre, que se representó entre 1965 y 1971, además de una amplia bibliografía para hablar con propiedad de la terminología, personajes, sucesos, lugares y fechas mencionados”.

– ¿Qué función desempeñó el capitán de la Librea en el siglo XX?

“Era la figura principal, y ya existía antes del siglo XX. El cargo de capitán se hacía por promesa a la Virgen en momentos de aflicción. Había muchos vecinos aspirantes al puesto. Se encargaba de la organización de la Librea y del convite posterior a la representación. Además era el encargado de encarnar al cristiano. La figura sigue existiendo, sin embargo, hacerlo por la costumbre de promesa se pierde en 1964”.

– Hasta los años 60 del siglo XX la batalla no se producía entre las dos escuadras sino entre la nave cristiana y el castillo de los turcos. ¿Por qué a partir de 1982 se simula la lucha entre las dos escuadras?

“Por una mayor contextualización histórica. La representación anterior al auto – entre el barco y el castillo-, podría estar relacionada con el asalto al fuerte principal de Nicosia, en Chipre, que motivó la creación de La Liga Santa y posterior batalla de Lepanto”.

– ¿Qué representa para usted la Librea?

“Todo. La he vivido intensamente desde mi infancia pues mi padre encarnaba a Alí Bajá. La Librea está arraigada en la cultura vallera. Además, me apasiona la antropología y siempre he sido consciente del alto interés que para esta disciplina científica tiene la Librea por la implicación de los vecinos del Valle de Guerra en ella, convirtiéndose en su principal “seña de identidad”. Tras varios años investigando he llegado a la conclusión de que su interés es ampliable a toda Canarias”.

– Este año se celebrará en Tenerife un encuentro internacional de rutas de Lepanto con representantes de Italia, Alemania, Grecia, Chipre y España. ¿Qué supone para Valle de Guerra este acontecimiento?

“Va a suponer el reconocimiento a escala europea de la existencia de una tradición que se celebra hace más de 400 años. Tradición que sobrepasó nuestras fronteras, hasta el punto de que se exportó a Méjico y Filipinas. Las representaciones que todavía hoy se celebran en estos países, fueron llevadas por las flotas de galeones de Las Indias que hacían escala en el puerto de Garachico y en el puerto de S/C de La Palma”.

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