desafío catalán

La marcha de CaixaBank y Sabadell devuelve al separatismo a la realidad

Marcha contra la independencia celebrada el pasado 30 de septiembre en Barcelona. EL ESPAÑOL

Una ducha tan fría como puede llegar a ser la realidad. El anuncio del Banco Sabadell, que ayer comunicó su cambio de sede rumbo a Alicante, y los insistentes rumores de que hoy hará lo propio CaixaBank, camino de Baleares, es la punta de lanza de una contraofensiva económica y social por parte de quienes rechazan el reto secesionista catalán. El hecho de que la confianza retornase ayer a la Bolsa tras la notable caída del pasado miércoles y las manifestaciones públicas del presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, cargadas de determinación, dejaron la impresión general de que, por primera vez desde que se agudizó el conflicto, la iniciativa ya no es una exclusiva de los independentistas. Especial interés tuvieron los mensajes de Rajoy, quien afirmó que hará “lo que creo que deba hacer, lo que crea que sea mejor para España y en el momento que me parezca más oportuno”. Hay que tener en cuenta que hoy se celebra un Consejo de Ministros donde, como ya adelantó el titular de Economía, Luis de Guindos, se aprobará una normativa que facilite a las empresas que lo deseen un cambio de sede para dejar atrás la inestabilidad actual de Cataluña. Aunque no hay nada seguro, no se puede descartar que también se inicie el proceso que permita aplicar el famoso artículo 155 de la Constitución o cualquier otra medida encaminada a recobrar la normalidad en la administración autonómica catalana, como por ejemplo la Ley de Seguridad Nacional. A todo ello debe sumarse la reacción civil, con manifestaciones multitudinarias en varios puntos de España a favor de la unidad territorial y que tienen en el horizonte más cercano la cita españolista convocada para el domingo en Barcelona. En cuanto a la declaración unilateral de independencia, prevista para el próximo lunes, la decisión del Tribunal Constitucional, que consideró ayer ilegal la celebración de un pleno en el Parlament, no parece que sea un obstáculo para el soberanismo. Ya un diputado ha solicitado la comparecencia del president del Govern, Carles Puigdemont, para que éste tenga la oportunidad, mediante subterfugio, de intervenir ante la Cámara y culminar el procés.

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