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Entre agujas, telas y mucha pasión

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Detalles de algunos trajes hechos a mano en la sastrería de Ópera de Tenerife. Gustavo Reneses

En los subterráneos del Auditorio Adán Martín, después de atravesar un laberinto de pasillos, en una sala llena de telas, máquinas de coser y trajes, los cuatro sastres de Ópera de Tenerife abren las puertas a DIARIO DE AVISOS. Sonia Herrera, Victoria Álvarez, Ángeles Delgado y Massimo Carlotto conforman el equipo de costureros que dan vida a los diseños de los directores de vestuario. Son los artesanos que convierten en realidad lo que nace de la imaginación.

Sonia Herrera. / G.R.

Unos minutos antes de nuestra llegada, Sonia Herrera pintaba un corsé de flores para la ópera La Traviata, que se llevará a la escena del Auditorio en junio de 2018. Una pieza que enseña con orgullo. “Estoy buscando darle algo de sombra a cada flor”, explica, con los pinceles y las pinturas aún sobre la mesa de trabajo. Su labor es minuciosa, pero será casi imperceptible para el público que asista a la función. “Estas sombras puede que no las vea nadie en la sala de butacas, pero las vemos nosotras, y eso es suficiente”, responde exigente y responsable. La pasión por las agujas y el dedal la descubrió de la mano de su hermana mayor, una entusiasta de los Carnavales. “La veía coser trajes para estas fiestas y me entusiasmaba: acabé estudiando patronaje”. Ahora suma más de seis años trabajando para Ópera de Tenerife.

Victoria Álvarez. / G.R.

Frente a ella, Victoria Álvarez, la más experimentada de todos los presentes, cose a mano el abrigo que usó una soprano la noche anterior, mientras daba voz a su personaje en Fausto, una ópera que se representó entre el 21 y el 25 de noviembre en el Auditorio. “Nunca nos detenemos, aquí siempre hay algo que hacer. Este es un trabajo que no acaba jamás y al que debes ofrecer mucha dedicación y toda tu pasión”, remarca.

Álvarez relata que a ella “no la enseñó nadie”. “Aprendí a coser en el teatro y para el teatro. El vestuario para una obra es distinto al que se puede hacer para cualquier ocasión: debe ayudar al artista y darle toda la comodidad posible para que esté a gusto e interprete o cante mejor”, sentencia la artesana, que lleva más de 30 años trabajando en este sector, los últimos 13 para el mundo de la ópera. En todo este tiempo ha acumulado innumerables experiencias. “Antes había muchas más divas de la ópera, que incluso llegaban a rechazar tus trajes porque no les gustaban. Las nuevas generaciones son distintas, ahora todos son un encanto. Incluso vienen aquí a hacer las pruebas de vestuario. Antes nos hacían llevar toda la indumentaria a su habitación en el hotel”.

Ángeles Delgado. / G.R.

Mientras Victoria cuenta sus anécdotas, Ángeles Delgado se une a la conversación. Acaba de terminar de arreglar en la máquina de coser un traje de uno de los personajes de Fausto. Ella también suma hasta 30 años de experiencias en la sastrería del teatro. “Comencé a coser a los 16 años y estudié corte y confección”, rememora. Llegó a las bambalinas gracias a Victoria, que hace 24 años la entusiasmó para trabajar juntas en el Teatro Guimerá. Desde entonces, no se han separado. “Nosotros cuatro también debemos controlar que los actores salgan al escenario vestidos como corresponde en cada escena. Estar detrás de las bambalinas es frenético y un trabajo en equipo en el que siempre tenemos que ayudarnos”. Ángeles desvela la labor psicológica que ejercen sobre los cantantes. “Nosotros somos los únicos que entramos en su camerino, una zona privada en la que muchas veces los encontramos llorando o muy nerviosos y debemos tranquilizarlos, ayudarlos y apoyarlos para que salgan de nuevo y borden su papel”.

Massimo Carlotto. / G.R.

Massimo Carlotto añade: “Los artistas son muy frágiles, pero se encuentran sostenidos por todo el equipo técnico que está detrás del escenario”. El italiano, licenciado en Ciencia y Técnica de Teatro, llegó por casualidad a Tenerife y aquí se quedó. “De pequeño no sabía qué hacer, mi límite estaba en la oficina de mi madre. No quería un trabajo así”. Después de sus estudios académicos llega a la ópera lírica y se enamora del género. Él es el encargado de que todo esté clasificado para que nada se pierda y se pueda almacenar de la forma correcta. Además, dirige al equipo y divide el trabajo de cada uno en cada función, sin olvidar su extraordinaria labor con las agujas y las telas. “Es agotador, pero termina siendo igual de divertido”, concluye.

La Traviata, de Verdi, que se representará en el Auditorio de Tenerife en junio de 2018, es el mayor reto de la sastrería para esta temporada. Para esta ópera realizarán todos los trajes a medida, con un cuidado del detalle sin precedentes. Este libreto contará con la dirección musical de Alessandro Palumbo y con la dirección de escena de Alejandro Abrante: “Para mí la ópera lírica contiene todo lo que el ser humano es capaz de crear desde el punto de vista artístico, es la máxima expresión del arte: música, escenografía, voz, interpretación, maquillaje, vestuario”, enfatiza Abrante, también intendente de Ópera de Tenerife. Para él, el trabajo de la sastrería es fundamental, no solo para dar una presencia a los personajes, también para aportar fortaleza o seguridad a los intérpretes.

En la sala de esta sastrería queda vigente la importancia del oficio y la experiencia, el valor de la organización de un equipo que siente verdadera pasión por lo que hace, la ambición de la perfección y el detalle, la artesanía sobre la tela que transforma la creatividad en realidad y que engrandece el espectáculo.

G.R.

Tejiendo una industria artística alrededor de la ópera

El objetivo fundamental de todo el equipo que conforma Ópera de Tenerife, y en especial de su intendente, el tinerfeño Alejandro Abrante, es convertir este género en una auténtica industria cultural en Tenerife, donde se sumen todas las artes posibles: diseño y confección, música, dirección artística, interpretación, escenografía, iluminación, peluquería y maquillaje e incluso carpintería. Todo un tejido que permita crear con mayor libertad, originalidad y eficacia las piezas de los grandes compositores de la historia de la música, y que, además, posicione a la Isla como un auténtico referente internacional.

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