El charco hondo

Chiquito chiquito

Conscientes de que el recién aterrizado secretario general regional los ha encerrado en el trastero, allí donde no se les vea ni escuche, no vaya a ser que alguno se le cruce en sus aspiraciones, los socialistas tinerfeños han aprovechado las primarias para atrincherarse, te da cuén, conscientes de que Ángel Víctor Torres tiene al partido haciendo aguas, le han encargado a Pedro Martín que haga un cortafuegos para sobrevivir electoralmente al secretario general regional, siete caballos que vienen de Bonanza, dique de contención que en buena parte de los escaños del grupo parlamentario va cogiendo forma de resistencia organizada, al ataquer, desconcierto que tiene a militantes, simpatizantes, votantes y cargos públicos tirando del tarot para averiguar si apoyan mucho, algo o nada los presupuestos autonómicos, ¿cómor?, desgobierno orgánico que anima a cada vez más responsables de la organización a hacerse cruces, pecador, descolocados, sumergidos en una creciente crisis de identidad, a güán, a peich, agromenáuer, desmelenándose ante la prensa, corrigiéndolo en público o cuestionándolo en privado, recibiendo mensajes en el móvil rogándoles que se abstengan, rumiando los expedientes de expulsión más allá de lo explicable, entre otros el del tal Zebenzuí, pecador, a la vista está, el aterrizaje de Ángel Víctor Torres está resultando tremendamente forzoso, la política regional lo tiene desbordado, está más nervioso que Marco en el sorpresa, sorpresa, los viernes le afea la conducta la candidata socialista en las últimas elecciones, los lunes lo sienta delante del espejo quien fue portavoz parlamentario, más lento que un accidente entre caracoles, ya era difícil descifrar las cosas que les pasan a los socialistas canarios con Torres en la cabina de mando; y, por si faltaba algo, va y nos deja Chiquito de la Calzada, posiblemente el único capaz de contar con su lenguaje del absurdo episodios tan absurdos como los que está protagonizando Ángel Víctor Torres, de la pradera.

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