presupuestos de la comunidad autónoma

La inercia parlamentaria tumba las dos enmiendas de devolución debatidas

El portavoz de NC, Román Rodríguez, charla con la consejera de hacienda, Rosa Dávila, y el presidente del Gobierno canario, Fernando Clavijo. A. GUTIÉRREZ

Tras un circunloquio de más de tres horas en la rotonda del debate de primera lectura -con una generosidad extrema de la presidencia de la Mesa del Parlamento en el control de los tiempos-, el proyecto de la Ley de Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma de Canarias para 2018 sorteó ayer las enmiendas a la totalidad de Podemos y Nueva Canarias. Eso significa que continúa su recorrido, hasta la aprobación definitiva en el pleno del 19 y 20 de diciembre. Las propuestas de devolución solo fueron apoyadas, mutuamente, por los grupos promotores; las rechazaron CC-PNC, el PP y ASG. El PSOE se abstuvo.

La sesión concluyó igual que empezó, con agradecimientos de la consejera de Hacienda, Rosa Dávila, al conjunto de la Cámara por el talante dialogante y la colaboración durante la elaboración del borrador. A ello añadió una felicitación por el “sosiego” con el que se desarrolló la jornada. De nuevo, tendió la mano para la búsqueda de consenso en la fase de las modificaciones parciales del documento de las cuentas públicas regionales.

En la exposición y la toma de posición, los intervinientes tiraron de los consabidos hilos argumentales con los mismos recursos dialécticos y escaso margen a la innovación. Nadie cuestionó el escenario favorable en un contexto de incertidumbre política ligado a la situación de Cataluña. Pero se confrontaron “visiones, sensibilidades e ideas”, a la vista de los distintos modelos. Por
ejemplo, la socialista Dolores Corujo distinguió el de “protección social” del de “protección fiscal”.
Dávila recalcó que Canarias dispondrá del “mayor Presupuesto de su historia en el peor momento posible”. Reiteró que cumplen los objetivos de estabilidad, bajan los impuestos y la deuda y aumentan más del 12%, sobre los 8.000 millones.

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Por orden de registro, Noemí Santana (Podemos) arguyó que estos Presupuestos son “conservadores” y diseñados “por el bando de los que quieren que nada cambie”. Reclamó “menos dinero en obras y más para políticas sociales”. A su juicio, “hablar de 15 millones para la pobreza es una broma de mal gusto”. La portavoz demandó “medidas de gran calado que de verdad ayuden a una redistribución de la riqueza, como la subida del IGIC en los productos de lujo o revisión del impuesto de sucesiones”. Eso no impidió que reconociera a la propia consejera, al presidente, Fernando Clavijo, y al resto del Gobierno el gesto de invitar a Podemos a la ronda de contactos previa y que se aceptaran determinadas sugerencias. Además, mostró la disposición a proseguir por esa senda.

En nombre de Nueva Canarias, Román Rodríguez planteó “reordenar el gasto de los ingresos conquistados para “cambiar” el “modelo económico” y “fortalecer” los servicios públicos. La alternativa de NC está pensada fundamentalmente para “combatir la pobreza” sobre la base de la “cohesión social”.
Casimiro Curbelo (ASG) manifestó que, aunque “no son perfectos”, los Presupuestos dedican el 80% al gasto social.

“Moderadamente satisfecho”, José Estalella hizo un esfuerzo por justificar el apoyo del PP sin que pareciera “un cheque en blanco o una rendición”.

En un ejercicio de equilibrio malabarista con la pértiga de la “responsabilidad”, Corujo reivindicó el legado del PSOE en el Ejecutivo y se preguntó si los Presupuestos “despliegan toda su capacidad para dar una respuesta adecuada a las necesidades reales de la población”. Cara a una eventual negociación, adelantó que su partido no se va a poner de perfil: “Deberá cubrirse un mínimo de nuestras exigencias”.
Por último, José Miguel Ruano (CC-PNC) evitó distanciarse del PP a pesar de sus reproches y repartió caramelos a tutiplén.

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