Candelaria

“No hay que comerse el tarro, para luchar contra el cáncer lo primero es aceptarlo”

El conocido psicoterapeuta Carlos López Melo ha muerto a los 59 años de edad después de dos años luchando contra el cáncer, tarea que recogió en su libro ¿Yo, cáncer?. Un hombre respetado, de gran corazón y muy querido por sus compañeros de profesión y pacientes. En su recuerdo les dejamos esta entrevista publicada el pasado 4 de junio de este año.

FOTO Fran Pallero

Lleva 13 años viviendo en Candelaria y afirma sentirse en plenitud consigo mismo desde que hace dos años le diagnosticaron cáncer, al que le ha dedicado su último libro, ¿Yo, cáncer?, con el que pretende seguir ayudando a todos aquellos que sufren esa enfermedad con la que ha aprendido a convivir, basada en su propia experiencia como psicoterapeuta durante muchos años en centros públicos y privados, precisamente con pacientes de la enfermedad que hoy le acompaña.

-¿Cómo y cuándo le visitó el cáncer?

“Todo fue de sopetón, hace dos años, no me lo esperaba. Es una situación para la que no estás preparado. Nadie puede estar preparado para recibir una noticia de este alcance, pero como psicoterapeuta durante muchos años en Adeje con personas con cáncer tengo ciertos recursos que he podido llevar a la práctica, que me han ayudado y mucho”.

-¿Y cómo se comunica un diagnóstico como este?

“Primero me dijeron que era una posible fisura anal, y cuando vimos que por ahí no iba la cosa me mandaron a hacer una colonoscopia, seis meses después. Si yo llego a esperar esos seis meses le llevan directamente el saquito con las cenizas. Me hice la colonoscopia por lo privado y ahí se comprobó el cáncer de colon y luego con un scaner apareció la metástasis hepática”.

-¿Cómo fue ese momento en que le anuncian en una clínica privada que tiene cáncer?

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“En mi caso fue tremendo y espero que esto no sea la regla habitual. A mí me lo comunican cuando me estaba subiendo los pantalones en la camilla. Entró el doctor, con algo en la mano, y me dijo “usted tiene un cáncer de colon de tantos centímetros a tantos centímetros en el ano” y se va, una información que me dejó pescando fulas. Me dejó descolocado. Luego vi a mi esposa Blanca en el pasillo y allí empecé a aceptar la realidad. Le comenté que ya no era tiempo de comerse el tarro, por qué yo, por qué ahora, y que empezaba el tiempo de la aceptación”.

-Eso se refleja bien en el libro: los pasos para aceptar la enfermedad.

“Trato de llevar hasta los lectores lo que se debe hacer después del diagnóstico. El libro te va a explicar estrategias sencillas para afrontar el cáncer y de alguna manera no caer, no sentirte víctima. Desde el momento del diagnóstico si una persona no está preparada yo te aseguro que termina cayendo en una depresión. A mí me dieron lo que se dice un diagnóstico condenatorio, en el momento que me estaban mandando a un tratamiento de paliativos. Mientras me lo estaban diciendo, yo por dentro me estaba convenciendo de que me iba a curar. En baloncesto siempre pensé que íbamos a ganar, aunque fuéramos perdiendo de veinte”.

-¿Cómo acogieron su familia y los amigos la noticia?

“Para mí lo más difícil fue cambiar la actitud de mi familia y mis amigos; recordándoles que tú estás como yo, con la muerte caminando al lado, lo que ocurre es que no te has enterado. El cáncer es un acontecimiento de tu vida como puede ser una diabetes, que hoy puedes estar perfectamente sano y al día siguiente ya no estás, como le ocurrió a Carme Chacón. Me apasiona la literatura y este libro tiene para mí dos bondades, primero que es una novela, que es una trama, te identifica con los personajes, una novela con su línea emocional, con un poco de realismo mágico y además a lo largo de nueve capítulos vas aprendiendo una serie de herramientas psicológicas que te valen no solo para el cáncer”.

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-¿Siente que este libro puede ayudar a mucha gente?

“Este libro ya está ayudando a la gente. Yo antes del diagnóstico ya estaba de baja porque tenía un enorme estrés crónico, con síntomas graves de lo que venía caminando. Hice un cambio de vida, con mi primer libro Aprender a crecer. Me convertí en novelista de autoayuda, dando conferencias en donde haga falta para ayudar a la gente, y lo hago desinteresadamente”.

– ¿Hay que olvidarse de que el cáncer es igual a muerte?

“Si tomas conciencia de que hoy está aquí y mañana no, vives cada día con mayor intensidad. También me ha ayudado mucho mis treinta años de profesor de yoga y efectivamente estoy viviendo mi vida con la misma naturalidad que tú. Hay tres pasos fundamentales, primero la aceptación, te revelas contra ella para que salga la ira y la rabia y, segundo, no identificarte con la enfermedad, yo soy Carlos López Melo que tiene cáncer, como quien tiene una diabetes, y tercero, inmediatamente normalizar mi vida. Yo llevo ahora una vida mejor que antes, si quitamos los problemas físicos, porque he variado la escala de valores. Hay que reconocer que el cáncer es una pandemia, a pesar de que sigue habiendo gente que trata de esconderlo”.

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