CASO GRÚAS - LA LAGUNA

Padilla: “Mientras tuve la empresa de grúas todo fueron amenazas de Fernando Clavijo”

jose padilla
José Padilla. Sergio Méndez

No. No se trata de una campaña política como se pretende propagar. El caso Grúas se origina en las denuncias realizadas en su día tanto por el anterior concesionario del servicio municipal lagunero, José Padilla, como por parte de extrabajadores de la empresa, que con la llegada de los siete empresarios supuestamente afines al entonces alcalde Fernando Clavijo dejaron de cobrar y, tras quejarse, fueron despedidos.

Padilla declaró bajo juramento el 4 de septiembre de 2013 ante especialistas del Grupo de Información de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, con atestado número 2013-004850-000152. Cuando se le preguntó sobre si sabía de alguna irregularidad cometida por parte de alguien del Ayuntamiento durante la prestación de servicios con su empresa, el empresario sostiene que, siendo Clavijo concejal de Seguridad, le indicó que “tenía que comprar un programa de contabilidad y de gestión de las grúas que costaba 20.000 euros, pudiendo comprarlo en Barcelona él por 900, teniendo que discutir en varias ocasiones por este motivo, no comprándolo finalmente, además de otras obras que le obligaron a contratarlas a través de ellos, pasándole las facturas, como el cercamiento y asfaltado de la calle Espinero, la puerta de la entrada, cámaras de vigilancia del depósito de La Villa, dos oficinas juntas que hicieron en la parte de logística del Ayuntamiento de La Laguna para la gerente y la administrativa de la empresa, donde los conductores de las grúas entregaban los partes diarios, sabiendo que una de estas oficinas está ocupada por otra empresa, no recibiendo ningún dinero por ella (…)”, para a continuación hacer una vaga alusión a supuestos sobreprecios apuntando que “los cargos que tuve que pagar me parecieron de un coste económico muy superior al que realmente debían costar”. Es entonces cuando Padilla describe cómo percibía la relación con Clavijo, manifestando que afrontaba tales pagos “sin protestar por miedo a que le quitasen la concesión, que era una de las amenazas que recibía por parte de Fernando Clavijo, cuando no estaba de acuerdo con algo relacionado con la empresa, haciéndolo con gritos y amenazas. Durante todo el tiempo que tuvo la empresa todo fueron amenazas, no dejándole hablar en las reuniones que tenían”.

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