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El Supremo obliga al Santander a devolver más de 150.000 euros por falta de información a un vecino de Los Sauces

El abogado Pedro Hernández ha ganado este proceso, pero también más de una decena de demandas de la misma naturaleza en los últimos 7 años. |DA

El Tribunal Supremo ha obligado al Banco Santander a devolver a un vecino de San Andrés y Sauces 155.000 euros por la venta de uno de los productos financieros conocidos como tóxicos, concretamente un swap, que supuso al cliente no solo ver traicionada su confianza en los responsables del banco de su pueblo, sino en la perdida sustancial de dinero y en una lucha de nada menos que nueve años para recuperar su dinero y la tranquilidad de su familia.

El abogado palmero Pedro Hernández, que ha ganado este proceso y todas y cada una de las demandas que ha interpuesto contra la banca por casos similares en los últimos siete años, explica que “tras dos años de negociación para intentar un acuerdo con el banco, llegamos a los tribunales convencidos de que mi cliente había sido engañado. La solución que llegó a ofrecer el banco fue, después de venderle un producto de alto riesgo como este, del que no conocía las consecuencias, financiarle la cancelación, eso sí, cobrándole los correspondientes intereses. Eso terminó de convencernos de que solo quedaba una vía, la judicial”.

El abogado Pedro Hernández, quien es además economista, recuerda que un año después de que su cliente firmara la operación, para la que según un test del propio Banco Santander no era un candidato adecuado, “se encuentra con que el banco le exige un primer pago de 6.063 euros. Ese fue solo el comienzo. Tras pedir explicaciones al director del banco, en el que hasta entonces confiaba plenamente, recibió como única explicación, que había firmado la compra de un producto y que ese era el resultado. El segundo susto llegó un año más tarde. Pese a haber iniciado reclamaciones extrajudiciales al banco, la segunda liquidación a la que este hombre debía hacer frente ya ascendía a 9.629 euros”. Relata el letrado que “la solución del banco fue ofrecerle un préstamo de casi 140.000 euros para liquidar el producto”.

El triunfo del vecino de San Andrés y Sauces al que el abogado Pedro Hernández ha representado no es solo jurídico. Se trata de un éxito moral después de ver traicionada su confianza en el banco en el que confiaba el depósito de su dinero y de cuyos trabajadores se fiaba, y que le aconsejaron sobre la conveniencia de esta operación y la compra de este producto. Esta victoria moral, le devuelve, después de nueve años, la serenidad.

Pedro Hernández recuerda que “el producto que el banco vendió a mi cliente y sobre el que no tenía conocimiento del riesgo, es una de esas apuestas complicadísimas a la que los clientes acceden desde la ingenuidad y el total desconocimiento, así como desde la confianza en el director del banco, y con el que se pone en peligro el patrimonio y el futuro de personas que han ahorrado y trabajado toda su vida”.

El Tribunal Supremo, frente al que el Banco Santander recurrió tras dos sentencias previas en instancias judiciales, confirma “la nulidad de los contratos de confirmación de swap ligado a la inflación y el contrato marco de las operaciones financieras suscritas entre las partes” y condena al banco “a la restitución de las prestaciones realizadas en virtud de esos contratos”.

El Banco Santander debe, no solo devolver al cliente afectado por la venta de esta operación el importe del swap, uno de los seis productos financieros más tóxicos del mercado financiero según los expertos, sino que deberá asumir las costas procesales.

El swap es un contrato de permuta de tipos de interés inciertos y de muy alto riesgo; los bancos han ofrecido este producto a quienes contrataban un préstamo hipotecario a interés variable vendiéndolo como un “seguro” que les protegería si el Euribor seguía subiendo, pero conscientes de que ese interés empezaría a bajar, con lo que miles de clientes han visto como sus cuotas crecían y se enfrentaban a pagos inasumibles.es.

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