Arona

Vecinos de Cabo Blanco tras la muerte de ‘El Tajonero’ a manos de Jonay: “Ahora respiramos más tranquilos”

El trágico suceso se fraguó en esta casa que la pareja utilizaba para chutarse heroína y terminó con la puñalada mortal en una huerta abandonada a 50 metros de la casa. Norchi

“Ahora respiramos más tranquilos”, así de rotundo se manifestaron ayer algunos vecinos de la calle Los Leones, en Cabo Blanco, municipio de Arona, que prefirieron guardar su anonimato, un día después del fallecimiento de Manolito El Tajonero, como era conocido en el pueblo, a manos de Jonay, el actual novio de su expareja (41 años), de la que la tenía orden de alejamiento que por incumplirla le llevó a la cárcel, de la que salió un día antes de encontrar la muerte, poco después de inyectarse heroína y haber discutido con la pareja en un conocido bar de Cabo Blanco.

El Tajonero, de 46 años, era un delincuente habitual en la zona, enganchado a la droga, que además tenía otra orden de alejamiento de la farmacia de Cabo Blanco, por atentar contra los empleados que no le atendían y no era nada querido en el pueblo: “era muy violento, siempre se metía con alguien”, comentaba ayer una vecina que paseaba con su perro por la zona del crimen mientras caía el sol que alumbraba el rastro de sangre que quedaba sobre la calzada, una tubería y la huerta abandonada donde terminó de cerrarse la trágica tarde del pasado domingo.

Todos sabían, según cuenta el vecindario, que “cuando saliera de la prisión iba a ir por ella”, el mismo presentimiento que expresó en varias ocasiones el presunto homicida a la Guardia Civil, ante quien reconoció los hechos tras encontrar el arma homicida, un gran cuchillo de cocina, escondido en una casa sin encalar, sin ventanas ni puertas, donde Jonay (36 años) y la expareja del Tajonero utilizaban para drogarse. El presunto homicida, que posiblemente pasará hoy a disposición judicial, manifestó que “me quedan un par de años de vida -sufre cáncer de piel- pero éste ya no le va a pegar más”, relató el domingo a la Guardia Civil tras ser detenido en la misma casa donde se labró el crimen, y que utilizaba como okupa junto a la expareja de Manuel González Medina, cuyo féretro llegaba ayer al tanatorio de Cabo Blanco, casi en silencio y con apenas acompañamiento. El Tajonero había perdido a sus padres hace unos años.

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En esa casa, en el inicio de la calle Los Leones, empezó a tejerse el drama la tarde del domingo, tras aparecer por allí el Tajonero con intención de acabar con la vida de su expareja, como había advertido horas antes en un bar cerca de la plaza de la iglesia -al lado de la residencia del fallecido- delante de varios testigos, muchos de los cuáles reconocen que “Cabo Blanco respira tranquilo”, añadiendo que “hemos denunciado en más de una ocasión el daño que está haciendo la droga en el pueblo y esto se veía venir”, señala una vecina de Los Leones, una calle tranversal de la carretera general que atraviesa Cabo Blanco, desde Buzanada a Valle San Lorenzo, donde se mezclan los aroneros de familia con aquellos trabajadores venidos de otros municipios de Tenerife y sobre todo de países sudamericanos.

Calle de Los Leones, en Cabo Blanco, donde tuvo lugar el crimen. DA Calle de Los Leones, en Cabo Blanco, donde tuvo lugar el crimen. DA
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Calle de Los Leones, en Cabo Blanco, donde tuvo lugar el crimen. DA

Manolito el Tajonero había salido de prisión el sábado y el domingo, tras aquella discusión en el bar, se trasladó hasta la casa donde sabía que iba a encontrar a la madre de uno de sus hijos con la intención de acabar con su vida. Tras intercambios de puñaladas entre los dos varones, el Tajonero huyó de la casa, siendo alcanzado por Jonay, calle abajo, a unos 50 metros, tirándole una piedra en la cabeza que le hizo caer en una huerta semiabandonada y allí le asestó varias cuchilladas en el cuello, por delante y por detrás, que resultaron mortales, según relatan fuentes de la Policía Local de Arona, quien intervino en el suceso junto a la Guardia Civil y posteriormente la policía judicial que levantó el cádaver.

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La muerte del Tajonero se certificó sobre las 17.30 del domingo y tras ser detenido su presunto homicida se le trasladó a un centro médico para curarle las heridas en un brazo, producto del supuesto intercambio de cuchilladas, indicó a este periódico el primer policía local que llegó al lugar del crimen, avisado por los vecinos de la calle Los Leones, que alertaron que un hombre corría y otro le perseguía con un cuchillo en la mano.

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