SUCESOS

Hallan restos humanos en el estómago del perro que mató a su dueña en La Palma

Escena del suceso en el momento de la retirada del cadáver de la mujer de 40 años y madre de cuatro hijos. | DA

La necropsia realizada al perro de raza pitbull cruzado con american standfor, que ayer atacó a una vecina de Puntallana de 40 años de edad y que resultó muerta, ha demostrado sin lugar a ninguna duda que el animal fue el causante del fallecimiento. Así lo han confirmado fuentes policiales, después de que se llevara a cabo el análisis del contenido del estómago del animal por parte de los servicios veterinarios adscritos a Sanidad, que encontraron restos humanos en su interior.

El perro, que fue abatido a tiros por la Guardia Civil en el propio domicilio de la víctima, sí tenía microchip según confirmó a este periódico el responsable de la Jefatura de la Policía Municipal de Puntallana, César Concepción. Pese a todo no figuraba en el registro del Ayuntamiento de Puntallana, que como otros tantos municipios palmeros no cuenta con un decreto municipal de tenencia de perros de raza potencialmente peligrosas.

El Ayuntamiento tiene conocimiento e inscripción en su base de datos de hasta 10 ejemplares de los conocidos como PPP (perros potencialmente peligrosos), que están obligados a tener seguro de responsabilidad civil, ir con bozal y correa de menos de dos metros. A estas obligaciones se sumaría la necesidad de que los propietarios sean capacitados como aptos después de un examen psicotécnico.

Cuatro hijos huérfanos

Ruth, nombre de la mujer fallecida, deja cuatro hijos, la más pequeña de ocho años de edad, así como otros tres varones, dos de ellos también menores de edad, de diez y catorce años. El hombre que alertó a la Jefatura de la Policía Local en el Ayuntamiento de Puntallana al mediodía del miércoles, tras escuchar los gritos de la mujer, se encuentra aún “consternado e impresionado”, según personas cercanas a la investigación, lo mismo que el alcalde, la segunda persona en acudir al lugar del suceso y enocontrarse con “una escena terrible”.

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Responsables municipales y de la Jefatura de la Policía Local, pero también los propios vecinos, reconocen que se ha generado “un miedo colectivo” en el pueblo por un hecho que hasta ahora han vivido con normalidad en un municipio eminentemente rural: la existencia de perros sueltos, algunos abandonados y otros de fincas y casas particulares que circulan con libertad por caminos y pistas rurales.

La mujer, confirmaron fuentes municipales, se había empadronado en el municipio de Puntallana desde hacia solo cinco meses, proveninete de la localidad de Breña Baja.

Reacciones imprevistas

Expertos en veterinaria consultados por este periódico explicaron que “la reacción del animal en este tipo de ataques figura dentro de lo que se conoce popularmente como reacciones imprevisibles, pero que tienen que ver con sus instintos primarios por una cuestión meramente genética.

Del mismo modo que en los podencos se ha llevado a cabo una modificación genética para desarrollar el olfato, en el caso de los perros conocidos de razas potenialmente peligrosas, se ha primado una selección genética para el ataque y la insensibilidad”.

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