IBEROSTAR TENERIFE

El hombre que ha devuelto la confianza al canarismo

El griego fue el gran objetivo del Canarias el pasado verano aunque, finalmente, la oferta del Hapoel Jerusalén fue mejor. Sergio Méndez
El griego fue el gran objetivo del Canarias el pasado verano aunque, finalmente, la oferta del Hapoel Jerusalén fue mejor. Sergio Méndez

“Esto era lo que queríamos desde el principio”. La frase sale de los labios de un directivo del CB Canarias. Acaba de finalizar el encuentro entre los aurinegros y el Real Betis y no disimula la emoción. Tiene motivos. No es un encuentro más, pero, para poder entender qué ha supuesto la llegada de Fotis Katsikaris al Iberostar Tenerife hay que conocer al griego, así como todo lo sucedido en el club cestista las últimas semanas.

“Puedes preguntar a quién quieras, porque te va a decir que no reconoce al Nenad Markovic de su etapa en la Isla”, dice un agente español de los importantes, que, a la vez, recuerda al técnico bosnio que acababa “descamisado”, en sus encuentros en Turquía. Posiblemente se vio superado, bloqueado en determinasos momentos de partido y nunca tuvo la confianza de la plantilla, especialmente de algunos jugadores. Tampoco de la directiva. La relación con sus deportistas no fue la mejor -se apoyaban más en Marco Justo, técnico asistente, durante los encuentros-, y algunos de los pesos pesados del equipo no se escondieron en admitirlo. Al equipo le faltaba alegría y, teniendo en cuenta que los deportistas profesionales son, generalmente, egoístas, algo que tiene mucho que ver con la relativa brevedad de sus carreras, pedían una mayor exigencia.

“Nosotros queremos ganar sea quién sea el entrenador”, reconocía Javier Beirán, que, sin intención de entrar en cuestiones que “competen más al gerente o al director deportivo”, indicaba que desde la llegada del nuevo técnico veía “más ritmo” en los entrenamientos.

Gafas de pasta
La solución a los problemas aurinegros, aquellos que habían hecho que incluso desde el seno de la entidad se evidenciaran muestras de nerviosismo poco habituales, nació hace 50 años en Korydallos, municipio perteneciente a la ciudad griega de El Pireo, más conocida por ser el puerto de Atenas. Allí donde se ubica la cárcel de alta seguridad más importante del país, creció Fotis Katsikaris, que, como él mismo ha admitido, incluso antes de ser jugador ya sentía como entrenador.

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Katsikaris, de manera sincera, reconoce haber sido “un petardo” que jugaba de base y hacía “muchas locuras” ya que solo pensaba en anotar. Todo cambió el día que se cruzó en su camino Kresimir Cosic, leyenda de los banquillos que le hizo variar su perspectiva.

Fotis Katsikaris, poco religioso y votante de Syriza en los últimos comicios helenos, llegó al Santiago Martín casi dos horas antes de que empezara el duelo con el Betis, con el look desenfadado pero estudiado que mantiene desde su llegada a España. Asegura que lo que peor llevó fue aprender el idioma, pese a que hablaba, además de griego, inglés, francés y algo de italiano, pero tardó solo dos meses en desenvolverse en nuestro idioma cuando aterrizó en Valencia allá por 2006. Amante del mar como la mayoría de sus compatriotas, en la Isla encontró un lugar ideal en el que seguir su carrera lejos de su país, del que ha dicho siempre que es “igual a España” en lo que a sus habitantes se refiere.

Él, que se encontraba sin equipo después de que el Hapoel Jerusalén lo destituyera, recibió con sorpresa la llamada del CB Canarias. No quería engaños, porque en Israel sintió que le habían presentado un proyecto irreal, que distaba mucho del planteado en verano.

Aniano Cabrera, gerente canarista, le explicó lo que querían. El equipo necesitaba un líder, alguien que conociera la competición y que sacara provecho a una plantilla que, en el seno de la entidad, se considera mejor que la del curso pasado, aunque públicamente se sea cauto a este respecto.

El griego es inteligente. Sabe que es necesario contar con todos sus jugadores, por lo que desde el primer día habló con cada uno de ellos. Ni uno solo se quedó sin minutos frente al Betis, trazando así una clara línea entre su amigo Nenad Markovic y él: o todos se sientes importantes o la desgana, como ha sucedido este curso, puede crecer dentro del equipo.

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Lo dijo públicamente y no era una frase hecha: Katsikaris cree contar con deportistas muy inteligentes a sus órdenes. Quedó sorprendido al ver que la mayoría asimilaba rápidamente su idea de baloncesto, algo que facilitó mucho la labor a la que se enfrentó contrarreloj. Cuando un técnico llega con la temporada empezada a un equipo éste suele estar manga por hombro, pero esta vez no era el caso, aunque había mucho por hacer.

El juego
Más allá de sensaciones, el Iberostar Tenerife tenía que cambiar aspectos tácticos. El técnico saltó al parqué del Santiago Martín y fue ovacionado, evidenciando una gran diferencia con su antecesor en el cargo. Había exigido dureza a sus jugadores en defensa, porque Katsikaris pide siempre agresividad en defensa a su equipo, y sabía que una de las soluciones para que el Canarias mejorara sus porcentajes en el triple era compartir mejor el balón.

Sobre esos dos pilares, y activo en todo momento, dirigiendo en muchas ocasiones casi dos metros dentro de la pista, dejó claro que él es el jefe. Cualquier duda con sus hombres las resuelve él, mientras, les pide jugar rápido y sin lugar para el egoísmo. Ponitka asumía muchas responsabilidades y acaparaba mucho balón con Markovic, algo que llegó a molestar dentro de la plantilla, pero ante el sábado, quizás sin acaparar tanto, siguió brillando. Eso quiere Katsikaris: optimizar los recursos con los que cuenta.

El próximo domingo, ante el FC Barcelona, tendrá una prueba de fuego, pero Katsikaris lo hará con una ventaja: ya tiene en el bolsillo al CB Canarias y a su entorno.

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