CD Tenerife

El árbitro que quitó un gol a Messi le ‘roba’ al Tenerife el pase en la Copa

Además de señalar una pena máxima que no fue, el árbitro gallego mostró tarjeta amarilla a Jorge Sáenz; las quejas de los blanquiazules no sirvieron para nada. Francesc Adelantado

En medio del debate sobre si el VAR (Video Assistant Referee, árbitro asistente de vídeo) es o no necesario, el CD Tenerife vio ayer cómo Ignacio Iglesias Villanueva, el colegiado que el pasado fin de semana no dio por válido el gol legal de Messi al Valencia en Mestalla, señaló ahora un penalti en el minuto 33 por manos (involuntarias) dos metros fuera del área, de Jorge Sáenz. El marcador reflejaba en ese momento un 0-1 que daba el pase a los insulares, que terminaron siendo eliminados por un 3-2 final que llenó de indignación a los tinerfeñistas y a su afición.

Hasta ese momento, el Club Deportivo Tenerife tenía el duelo controlado. Sin alardes, sin ser el equipo de la pasada temporada, pero cerrando las opciones ofensivas a un rival, que no se nos olvide, de Primera División.

Bryan Acosta, posiblemente el blanquiazul que más prueba suerte en lanzamientos lejanos, tuvo ayer acierto, alojando el balón dentro de la portería de Diego López en el minuto 9. Un gran gol que daba ventaja en la eliminatoria a los de José Luis Martí.

El Espanyol reaccionó, pero de manera tímida, con algún tiro desde fuera del área que fue resuelto sin problemas por parte de Carlos Abad. Granero, en los minutos 22 y 28, puso a prueba al meta tinerfeño, que ayer tampoco cometió errores.

Todo cambiaría en el citado minuto 33. Jorge Sáenz recibió el impacto del balón en su mano izquierda, de manera totalmente involuntaria, y claramente fuera del área. Iglesias Villanueva, para sorpresa de todos -también de la afición local-, señaló penalti, miró a su asistente, que le dio el visto bueno, certificando un error clamoroso. Gerard Moreno no desaprovecharía el regalo, pese a que Carlos estuvo a punto de llegar al balón después de adivinar el lado del lanzamiento.

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Empate a uno que, todavía, daba el pase al Tenerife. Los locales comenzarían a aprovechar, como sucediera en la segunda mitad, los errores en las entregas de los jugadores de José Luis Martí. De este modo, el Espanyol logró acercarse con peligro a la portería visitante, aunque sin demasiada puntería. Cuando la tuvieron, como en el caso de Gerard en el minuto 44, apareció una vez más Carlos Abad, con otra intervención de mérito cuando la grada se levantaba para celebrar el segundo gol.

Espanyol – Tenerife. DA

Pese a que los espanyolistas no habían generado demasiado peligro en los primeros 45 minutos, el Tenerife pudo haberse marchado al descanso por debajo en el marcador si no llega a ser por esa acción de su portero. Un partido más, a los insulares les costaba demasiado elaborar jugadas en ataque y sus errores en el pase eran demasiados como para que Diego López tuviera que volver a intervenir. La mejor noticia era que los de Quique Sánchez Flores tampoco estaban del todo bien, algo que cambiaría en la segunda mitad.

El primero en avisar sería, una vez más, Bryan Acosta, que, a base de disparos lejanos, trataba de generarse sus propias oportunidades. Tras su lanzamiento, en el minuto 50, llegó la respuesta de Gerard, que estrelló un balón en el poste de la portería tinerfeñista.

Con otro ritmo espanyolista, iba a tocar sufrir. Sánchez Flores tenía claro que la clave era generar más fútbol ofensivo y decidió mover su banquillo, aunque, curiosamente, el marcador se desnivelaría con un lanzamiento desde fuera del área de Granero.

El Pirata coló el balón en la meta rival tras un buen disparo y, a partir de ese momento, el mundo pareció venírsele encima al Tenerife. Corría el minuto 56 y, prácticamente hasta que Juan Carlos puso el 3-2 en el descuento, los de Martí casi no generaron en la parcela ofensiva.

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Aitor Sanz lo intentó desde lejos (min 67), mientras el Espanyol, queriendo evitar sorpresas desagradables, buscaba el tercer tanto, que finalmente llegaría a la contra, cuando Sergio García se plantó ante Carlos Abad para batirlo con un disparo cruzado.

La jugada había nacido en un córner a favor de los insulares, pero una mala entrega de Iñaki -otra vez los malos pases- permitió al Espanyol poner la sentencia definitiva. Juan Carlos, con un golazo desde la frontal del área, cerró un partido (3-2) en el que el mayor protagonista fue el que hizo sonar su silbato para el pitido final: Ignacio Iglesias Villanueva.

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