TEATRO

Juan Diego: “Acabé en el teatro porque quería destacar”

Juan Diego asume hoy y mañana el papel protagonista del clásico de Tennessee Williams. / DA

El actor sevillano Juan Diego (1942), tres veces ganador del Premio Goya, estuvo a principios de noviembre en la Isla para presentar la obra Una gata sobre un tejado de zinc caliente. Aprovechando su visita, el intérprete, que ha hecho de Don Juan Tenorio en el teatro, ha formado parte de series como Los hombres de Paco y ha protagonizado películas como Vete de mí, concedió esta entrevista al DIARIO.

-Nació y se crió en Bormujos, un pueblo fundamentalmente agrícola. ¿Qué ocurrió para que se subiera al escenario?
“Acabé en el teatro porque siempre me ha gustado destacar. Cuando descubrí el mundo de la cultura en el colegio, sobre todo el teatro, me pareció una maravilla. Eso de poder vivir otros mundos era fascinante. Entonces decidí que esa sería mi vida. Y aquí estamos, tantos años después”.

-Pero quiso ser torero antes que actor…
“Quería debutar y destacar. Así que lo primero que se me ocurrió hacer fue convertirme en torero. Luego descubrí que había una diferencia notable entre una cosa y la otra, y que el teatro me proporcionaba un conocimiento más de mí y de la sociedad en la que vivía que el toreo. Así que no tuve que pensarlo demasiado”.

-¿Contento con su elección?
“La verdad es que sí. Encontrar algo que te dé para vivir y disfrutar a la vez, hoy en día, es un auténtico lujo. Para mucha gente ya solo el hecho de trabajar es un lujo”.

-Vive en un pueblo primero, luego en una ciudad como Sevilla. ¿Ha encontrado el equilibrio?
“Ahora mismo vivo en un pueblo cercano a Madrid: Torrelodones. Las grandes ciudades me agotan sobre todo ahora, que se ha puesto todo muy infernal. Hay muchísima gente, las ciudades huelen mal… Creo que el modelo de ciudad ideal va más por Málaga, Sevilla, San Sebastián, Tenerife. Ciudades medianas, con un tamaño adecuado, en las que hay de todo: cultura, conocimiento y calidad de vida. Nos hemos hartado de las grandes ciudades y ahora la gente de Madrid se viene a los pueblos”.

-Al revisar algunas críticas a sus obras, es constante el uso del término “polémica”. ¿Debe acompañar siempre a un actor?
“Cuando se dice que una obra es polémica quiere decir que muestra a la gente historias que no son cuentos de hadas. Los conflictos naturales que nacen de las relaciones humanas son potentísimos y poner ese espejo delante del espectador es muy interesante”.

-¿El arte debe promover la polémica para llevar a la reflexión?
“Exactamente. No hay nada mejor que despertar las pasiones del público y el encuentro con el otro, con las realidades que vives o que puedes vivir. El arte se convierte en un auténtico elemento dinamizador”.

-¿La cultura es algo muy frágil que se debe proteger?
“La cultura no es solo frágil, es esencial para el desarrollo de los pueblos, es conocimiento. Y todo eso hace al individuo un poco más libre, imaginativo y preparado para el encuentro con la vida. ¡Qué sería del mundo sin la música, sin la hermosa sonoridad de las palabras, sin la poesía, la pintura o el teatro! Cuando la cultura desaparezca de la faz de la Tierra, todo se convertirá en mercancía. Si terminamos consumiendo solo mercancía, acabaremos convirtiéndonos en eso, en vez de reafirmarnos como hombres y mujeres sensibles y cultos. Entre más cultura, más formados y más reivindicativos vamos a ser”.

-Ha trabajado junto a experimentados directores y actores, pero también con artistas noveles. ¿Con quién trabaja mejor?
“A mí lo que me gusta es el encuentro, me da igual con quien, siempre y cuando pueda aportar algo nuevo. Puede ser que un actor o director experimentado te aporte más, por los conocimientos que acumula, pero puede que el novel te inspire con su ilusión y su manera de hacer las cosas”.

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