cultura

“De la relación de Canarias con Roma solo conocemos la punta del iceberg”

La muestra Romanorum Vita. Una historia de Roma estará abierta al público hasta el 25 de enero de 2018. / Andrés Gutiérrez

“De la relación que guarda Canarias con Roma solo conocemos la punta del iceberg. Basta con mirar lo cerca que está este archipiélago de las costas africanas donde se asentaron fenicios y romanos durante siglos”, apunta la comisaria de la muestra Romanorum Vita. Una historia de Roma, Isabel Rodá, a DIARIO DE AVISOS. “A eso se suma la cantidad de ánforas que se han encontrado en las Islas. Recipientes que se utilizaban, entre otras cosas, para las salazones del pescado. Aunque todavía se investiga si algunas estructuras son romanas, lo que sí se puede asegurar es que existía una relación entre Roma y las Islas en cuanto al comercio, especialmente entre los siglos I y II”, concluye la experta.

Para descubrir parte de esa civilización, sus ritos, tradiciones, edificaciones y su día a día, la Fundación CajaCanarias y la Obra Social La Caixa, con la colaboración del Ayuntamiento de Santa Cruz, inauguraron ayer una peculiar muestra en la carpa ubicada en la Avenida Francisco La Roche. Un espacio que traslada al visitante a la Pompeya de hace 2.000 años. Romanorum Vita. Una historia de Roma permanecerá abierta hasta el 25 de enero. “El que visite esta propuesta se encontrará con un ambiente reconstruido de una sociedad romana con todos sus detalles”, agrega la comisaria, y continúa: “Se ha elegido a Pompeya porque es un caso mítico debido a la erupción de Vesubio, que acabó con la vida de sus habitantes y que paralizó el tiempo, conservándolo hasta nuestros días”.

Romanorum Vita traslada al visitante incluso con los olores. / A. G.

La exposición, que llega a la capital tinerfeña tras visitar más de una treintena de localidades españolas, pretende divulgar y explicar -como nunca se ha hecho hasta ahora- cómo se vivía en las ciudades romanas. Una muestra itinerante que invitará a mirar, oler, escuchar y, en definitiva, a vivir durante unas horas como lo hacían los romanos. Con ese objetivo se ha recreado un fragmento de una ciudad romana en plena época imperial, en el siglo I d.C. Para realizar dicha reconstrucción, los comisarios se han basado en las descripciones literarias y los testimonios arqueológicos de hace 2.000 años, para reproducir, en tamaño real, algunos de los distintos espacios que formaban la ciudad. “En este trabajo hemos dado forma a un pedazo de una ciudad, con sus fuentes de agua, sus calles, letrinas, sus pasos de peatones, sus espacios públicos y sus domus, o casas, los muebles que guardaban en ellas y hasta los hornos de leña que nos recuerdan a los que se usaban no hace mucho”, ejemplifica Isabel Rodá.

En la muestra, de 400 metros cuadrados, se ha hecho un uso innovador de distintos elementos: desde la inclusión de ruidos y olores característicos de la época hasta la interacción entre el espacio escenográfico y un gran audiovisual, para lograr que los espectadores se sumerjan en la ciudad y descubran sus similitudes con la vida cotidiana actual. Uno de estos montajes audiovisuales se proyecta sobre la fachada de la domus, de 12 metros de ancho, y en él pueden verse los personajes clave de la ciudad romana gracias a un rodaje realizado con más de 30 figurantes.

La exposición reconstruye espacios públicos de una sociedad romana. / A. G.

Investigaciones
Desde hace años, los arqueólogos e historiadores dedican especial atención a reconstruir la vida cotidiana de los pueblos antiguos. Hallazgos arqueológicos y textos literarios permiten saber con mucha exactitud cómo se organizaban las ciudades y cómo eran las personas que vivían en ellas. Pero incluso en el caso de las ciudades romanas mejor conservadas, como por ejemplo Pompeya, se hace difícil imaginar la actividad que se vivía en sus calles: negocios, olores, formas de expresión, religiosidad popular; todo aquello que hervía alrededor de los grandes escenarios del senado, el foro, los teatros y el circo.

Bajo lo que conocemos como Imperio romano se encuentra un conjunto de ciudades conectadas por vías terrestres y marítimas. Y un poder central: Roma. Cada ciudad dominaba un territorio y era, al mismo tiempo, mercado, núcleo administrativo y centro religioso. Contaban con extensas cuadrículas de calles bien pavimentadas, con alcantarillado y agua corriente. Como en las ciudades actuales.

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