POLÍTICA

Mario Cabrera: “Algunos ya estamos trabajando para que Coalición y Nueva Canarias vuelvan a confluir”

Mario Cabrera, en la Mesa del Parlamento de Canarias. / ANDRÉS GUTIÉRREZ
Mario Cabrera González, secretario general de Coalición Canaria en Fuerteventura. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

Hace cuarenta años, Asamblea Majorera anticipó eso que hoy llaman “nueva política”. La participación ciudadana y su imbricación en la sociedad son componentes del ADN de este partido incorporado a CC, cuyo secretario general en Fuerteventura repasa el pasado, retrata el presente y vislumbra el futuro del “nacionalismo integrador”.

-¿Qué perdura de aquel espíritu de Asamblea Majorera?
“El espíritu es lo esencial, el asamblearismo, un partido abierto y bien enraizado en la sociedad. Mucho de lo que hoy está demandando la nueva política lo puso en marcha Asamblea Majorera hace cuarenta años. Es decir, abrirnos a reuniones en los barrios, en las plazas, y a todos los colectivos sociales para escuchar y que de ahí nazcan nuestras políticas. Cuando estás en las instituciones cuesta”.

-¿Ese modelo está convenientemente reflejado en Coalición Canaria?
“Existen unas estructuras orgánicas, pero nosotros insistimos en que es interesante profundizar en las asambleas. En Fuerteventura no lo hemos abandonado. Precisamente, vamos a tener una sobre el territorio y el medio ambiente. Esas asambleas abiertas más allá de los militantes, los simpatizantes y los cargos nos enriquecen. Sé que en otras islas también lo hace Coalición Canaria, quizá no de una manera tan fuerte”.

-¿Están ustedes cómodos con la actual política de pactos?
“Vamos a ver, nosotros dimos el paso hace bastantes años porque estaba claro que el nacionalismo en Canarias tiene que ir en un proyecto único. Nos quedan pasos por dar y pienso que tenemos que avanzar en este proyecto nacionalista unitario. Así lo dicen nuestros electores y esa línea deberíamos seguir. Bueno, hay sus pros y sus contras. La libertad que tenía Asamblea Majorera para tomar decisiones a nivel de la isla y de Canarias la perdió cuando entró a formar parte de un proyecto mucho más amplio. También hay muchos aspectos positivos. De lo que se trata es de coger esos elementos de una política participativa, donde la isla conserve la autonomía y tenga su peso en las estructuras del partido, de gobierno y en las políticas que se apliquen. Esa es una lucha que está tan viva como entonces”.

-Hubo un momento, cuando el choque de sensibilidades derivó en la fundación de Nueva Canarias, en el que Asamblea Majorera se posicionó del lado de los críticos pero optó por quedarse. ¿Cuáles son las perspectivas?
“No solo lo deseamos, sino que trabajamos para que volvamos a confluir en un proyecto para Canarias desde un nacionalismo progresista e integrador. Creo que se lo debemos a la militancia nacionalista. El mejor ejemplo es lo que está pasando en el Congreso de los Diputados: se han unido los dos representantes y los logros están ahí [Presupuestos Generales del Estado]. Al final, son beneficios para Canarias. Cara a 2019 se nos presenta un reto que tendríamos que afrontar ya. Si creemos en un gran partido nacionalista, Nueva Canarias es, debe serlo, uno de nuestros principales aliados hoy y en el futuro”.

-¿Se ha planteado ir en algún tipo de alianza en las próximas elecciones autonómicas?
“Claro. En las autonómicas y en las generales. Tenemos que ir dando pasos de acercamiento, aunque eso no depende solo de una parte. Coalición Canaria nunca ha estado cerrada. Es verdad que todos tenemos problemas: hay personas que no lo ven. Estoy convencido de que coincidimos en más del 80% de los posicionamientos. La responsabilidad está en limar esas asperezas antes de 2019. Algunos estamos trabajando en ello”.

-Se va a cumplir un año desde que se canceló el pacto de gobierno con el PSOE. ¿El tiempo ha dado o quitado razones?
“Es bueno tener pactos, una mayoría estable. Pero no siempre se puede. El Partido Socialista no demostró la madurez política que se esperaba. Dudaba en cada Consejo de Gobierno, se alejaba del programa que habíamos acordado y ellos decidieron abandonar. El tiempo que llevamos gobernando en solitario está proporcionando excelentes resultados. No nos hemos apartado de la hoja de ruta trazada. A través del diálogo y de mucha mano izquierda en el Parlamento se están consiguiendo logros. Unas veces, con el apoyo del PP y otras, con el PSOE o Nueva Canarias. Eso nos hace partícipes a todos de la política de Canarias”.

-A simple vista, no parece que La ley del Suelo, las soluciones a los problemas de la pobreza o los vertidos descontrolados al mar estén entre esas afinidades con Nueva Canarias…
“Incluso los Presupuestos… Con la Ley del Suelo activamos bastante la participación para que se le diera un cambio significativo. Primero, porque no solo era una ley del suelo. Estamos hablando de los espacios naturales, de cómo ordenar el crecimiento en el suelo rústico. Afortunadamente, y aprovechando la experiencia de muchos de los diputados, fuimos capaces de plantear alternativas importantes desde el propio partido. Y, desde luego, la elaboración del plan insular de Fuerteventura nos sirvió para que nuestra gente aportara ideas. Ese momento era una magnífica oportunidad para enarbolar lo que los nacionalistas tenemos por bandera: la defensa del territorio. Posiblemente, si hubiese sido en otro contexto y hubiésemos tenido más tiempo, habría sido un punto muy importante para confluir con los otros nacionalistas. Luego, en la aprobación final, coincidimos en muchísimos aspectos. Aunque salió con un consenso amplio, políticamente podía haber sido mayor”.

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-¿Qué espera Coalición Canaria de ese recurso de inconstitucionalidad de Unidos Podemos?
“Supongo que no va a prosperar, en el sentido de que una Cámara legislativa, como es el Parlamento de Canarias, ha tomado las decisiones que ha considerado pertinentes. Otra cosa es el debate político”.

-¿Sobre los vertidos y la crisis de las microalgas?
“Ahí, reconozco que si estuviésemos en la oposición quizá hubiésemos hecho lo mismo. Lo cierto es que, con los informes de las universidades, el Gobierno actuó bajo criterios técnicos y científicos. Al final, se ha venido a demostrar que, efectivamente, la proliferación de las microalgas no estaba motivada por los vertidos al mar de aguas no depuradas, lo cual no quiere decir que el sistema sea la panacea. Con el ciclo del agua queda mucho trabajo que hacer. Otra magnífica oportunidad para ponernos de acuerdo”.

-¿Ha habido un defecto de comunicación por parte de las autoridades autonómicas?

“Bueno, lo que faltó al principio fue tranquilizar a la población; como se hizo después, cuando se dio información con el respaldo técnico. Evidentemente, el debate político ya estaba y las dudas las habíamos sembrado entre todos, hasta que la marea se ha ido disipando como el propio verano”.

-De repente aflora la pobreza y, cuando se calman las aguas, la corriente del Guadiana se la lleva. Un círculo vicioso…
“La pobreza sigue estando aun cuando no sea noticia. Si miramos las iniciativas parlamentarias, vemos que el nivel de sintonía es muy elevado. Para mí, ese tipo de consenso deberíamos buscarlo fuera del debate mediático. La pobreza no tiene color político. Lo que necesita son soluciones y respuestas. Me apena que en esos temas estratégicos no hayamos podido alcanzar acuerdos al menos entre las fuerzas nacionalistas”.

-¿El proyecto de Tindaya se lo ha tragado la montaña?
“El proyecto nació con mucha ilusión, muchas expectativas, se torció por los problemas jurídicos, pero su dimensión cultural de mantiene intacta. Entendemos que es interesante para Canarias y, muy en especial, para Fuerteventura. Tiene que desligarse de la política y los contenciosos jurídicos que se resuelvan en los tribunales. Se ha avanzado en esa línea, se ha creado la fundación, la familia de Eduardo Chillida ha cedido los derechos de propiedad intelectual y lo que procede es llegar cuanto antes a la licitación. Es verdad que, producto de que esto se ha alargado en exceso, han surgido voces que sugieren que nos olvidemos de la obra. Miren, lo caro o barato del proyecto ya se ha pagado con dinero público. Lo que queda se hará con inversiones privadas. Es un proyecto muy respetuoso con el entorno, con los valores naturales y arqueológicos de la montaña”.

-¿A Fernando Clavijo terminará llevándoselo la grúa por estar mal aparcado?
“Confío en que no. Cuando se gestiona en política, siempre corre uno riesgos de que pasen estas cosas. Según la información que nosotros manejamos dentro del partido, tiene una carga política importante. Pero en los tribunales puede haber otro resultado. Deseamos que se clarifique todo, por el bien de él en lo personal y en el ámbito político”.

-¿Hay preocupación en Coalición Canaria por este asunto?
“Las explicaciones que Fernando ha dado dentro tranquilizan y hay bastante confianza”.

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-Tras la ruptura del acuerdo con los socialistas, la oposición estudió la presentación de una moción de censura que se atascó en los pasillos. ¿Sería oportuno que el presidente se someta a una cuestión de confianza?
“¿Qué vamos a decir, que somos los que estamos gobernando? Además, se nos ha brindado una excelente oportunidad para demostrar que se puede gobernar en solitario. Confieso que yo no era de los que más creían que tuviésemos la capacidad de sostenernos con 18 de los 60 diputados. Eso nos ha llevado a sacar lo mejor de nuestra organización: el diálogo, el trabajo en coordinación, saber escuchar a todas las fuerzas políticas y encontrar el entendimiento ante distintos puntos de vista. No se impone ningún criterio y esta circunstancia obliga a Coalición Canaria a tender puentes y a procurar más flexibilidad en las posturas”.

-Al chicharrero Manuel Hermoso lo relevó Román Rodríguez, de Gran Canaria. Después se sucedieron tres presidentes procedentes de Tenerife: Adán Martín, Paulino Rivero y Fernando Clavijo. ¿La alternancia territorial sigue vigente en Coalición?
“Nosotros [los majoreros] nunca hemos entendido esa política de la alternancia, como tampoco, aunque la respetamos, la ley de sedes. Hoy en día, el mundo gira alrededor de todo el archipiélago, no de las dos islas capitalinas. A medida que hemos ido confluyendo, a nadie se le esconde que también puede haber aspiraciones de optar a la presidencia del Gobierno de Canarias en Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera o en El Hierro. Sin embargo, no es eso lo que nos preocupa ahora. Sí, que los nacionalistas sigamos dispersos”.

-En lo que respecta a la radiotelevisión autonómica, ¿se tocan varios botones en el mando a distancia de Coalición Canaria?
“Tampoco nosotros estamos contentos con el funcionamiento de Radiotelevisión Canaria. Seguramente, [CC y NC] llegaríamos rápido a puntos de encuentro en relación al modelo que queremos. Tal como está enfocado el problema es más difícil, porque se centra en la figura del presidente [del Consejo Rector] y en el momento. Eso lo complica”.

-¿La reforma del sistema electoral es un fatigoso ejercicio en una barra de equilibrio?
“La posición de Coalición Canaria es muy fuerte, sobre la base de los equilibrios. Se han mantenido gracias a la triple paridad. Ahí no hay ni una sola fisura. De hecho, se ha reflejado en la comisión parlamentaria de estudio. El criterio es el de las últimas décadas. Aquí sí hay discrepancias significativas con Nueva Canarias. Desde luego, no estamos por aumentar la Cámara a 75 diputados y diputadas, no estamos por perder los equilibrios atendiendo exclusivamente a criterios de población y no estamos dispuestos a retroceder en logros importantes que ha generado esta ley electoral”.

-¿Estará lista para las elecciones de 2019?
“Para eso estamos trabajando. Hay que cambiar los topes y por ley habría que equilibrar aquellas islas que tienen hoy más población, como Fuerteventura. Percibo que empieza a haber consensos muy relevantes. Ya son muchos los que dicen abiertamente que la lista regional no les gusta, que subir la Cámara a 70 escaños es impresentable y somos una gran mayoría quienes nos negamos a que para equilibrar la población retrocedamos y perdamos diputados”.

-¿Y en cuanto al Estatuto?
“Veremos si las fuerzas centralistas tienen la autonomía suficiente para apoyar el Estatuto que necesita Canarias”.

 

Pedagogo por formación universitaria o necesidad política

Mario Cabrera, en la tribuna de oradores del Parlamento de Canarias. / DAEn la Mesa del Parlamento de Canarias, Mario Cabrera González ejerce la pedagogía ya sea por formación universitaria o por necesidad política. El secretario primero de la Cámara legislativa ha evolucionado desde los movimientos sociales en su etapa como estudiante, el Ayuntamiento de Puerto del Rosario y el Cabildo de Fuerteventura, corporación esta que presidió de 2003 a 2015, hasta sus responsabilidades de diputado autonómico.“La realidad se ve a otro nivel”, observa. “Tienes menos contactos con la gestión cotidiana. Esta institución es la gran desconocida. No obstante, reviste una gran importancia. Aquí se marcan las pautas para que todos nos sintamos canarios de primera”. De la situación en Cataluña extrae la lección de que la vía unilateral conduce a un callejón sin salida: “Con diálogo se llega más lejos. Disponemos de un marco amplio y precioso para profundizar en la Europa de los pueblos”.

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