Santa Úrsula

Vecinos de Pino Alto y La Tosquita, hartos de los malos olores de una granja avícola

Uno de los carteles colgados en la zona por los vecinos para reclamar aire limpio. DA

Los vecinos de Pino Alto y La Tosquita, Santa Úrsula, están hartos de no poder tender la ropa y tener las ventanas herméticamente cerradas y selladas con cintas para que el mal olor de una granja de pollos ubicada a escasos metros no se meta en el interior de sus viviendas y les obligue a respirar virus y bacterias continuamente.

Esta es la situación que sufren a diario desde hace varios años y así lo han expuesto en pancartas por la zona, en las que se puede leer ‘SOS queremos aire limpio’. Y aunque hubo momentos en los que el fuerte olor remitió, en los últimos días se ha agravado porque según los vecinos, el propietario de la explotación avícola “quema el estiércol sin ningún tipo de control entre las 19.00 y las 20.00 horas”, asegura el portavoz de los afectados, José Antonio Moreno.

“Este señor no quiere gastarse el dinero en unos filtros para evitar que salga el hedor de las instalaciones”, apunta. “Es invivible este lugar e inhumano lo que estamos pasando los vecinos, porque estamos expuestos a un foco de infección continuo. En ese aire podrido hay muchas bacterias y ese polvillo se posa sobre la cocina y el comedor del colegio de La Corujera”, añade.

Hace exactamente dos años, en diciembre de 2015, un grupo de habitantes de este núcleo se manifestó en el Ayuntamiento para exigir a sus responsables una solución. Según Moreno, les aseguraron que averiguarían el origen y adoptarían las medidas pertinentes pero los vecinos dicen que “no han hecho nada”.

Ante la “pasividad” del Ayuntamiento han decidido llevar este asunto a los juzgados y volver a recoger firmas para remitirlas al servicio de Sanidad Ambiental del Gobierno de Canarias. En este sentido, esperan que tengan mejor destino que las 600 “que desaparecieron” a finales de 2015.

En el año 2013 la Asociación de Madres y Padres (AMPA) del citado centro educativo también presentó al Consistorio una serie de escritos y reclamaciones en las que exigía una solución al fuerte hedor. Sin embargo, en esta ocasión, su directora, Olga Martín, confirma que el mal olor dura apenas unos 20 minutos, que coincide con la entrada de los alumnos pero que no afecta al normal desarrollo de sus actividades, ni tampoco a instalaciones como la cocina, que permanece cerrada durante la noche.

Moreno insiste que el dueño de la granja en lugar de recoger, limpiar y llevarse el estiércol, “lo quema”. También recalca que el alcalde, Juan Acosta, “da fe de lo que sucede, dice que está en ello pero nadie hace nada. Si pasaría en otro municipio ya hubiese actuado el Seprona”, arremete.

Un proceso legal que hay que respetar

El alcalde de Santa Úrsula, Juan Acosta, conoce el problema y el malestar de los vecinos de Pino Alto y La Tosquita dado que lo sufren desde hace varios años, y asegura que el Ayuntamiento ha actuado siguiendo los cauces legales correspondientes.

El mandatario afirma que hasta ahora el dueño de la explotación avícola ha cumplido con la legalidad y ha adoptado las medidas que en su día se le exigieron y por lo tanto, no se registraron problemas de malos olores “más allá de algo puntual”, aclara. No obstante, reconoce que el problema ha vuelto aunque “no se sabe por qué motivo exacto. Quizás por el calor o por algún incumplimiento”, manifiesta.

Por esta razón, se envió a la Policía local a la granja para elaborar un informe, según el procedimiento habitual. Desde entonces, el gabinete jurídico está viendo qué medidas hay que tomar dado que este asunto conlleva un proceso legal a seguir que hay que respetar, subraya el regidor municipal.

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