medio ambiente

Pese a las primeras lluvias, la situación es grave

La mayoría de las balsas y embalses de la isla de Tenerife se encuentran en estos momentos por debajo de una tercera parte de su capacidad. Sergio Méndez
La mayoría de las balsas y embalses de la isla de Tenerife se encuentran en estos momentos por debajo de una tercera parte de su capacidad. Sergio Méndez

A pesar de que el mejor regalo de Reyes para los agricultores ha sido las lluvias de este fin de semana, la preocupación sigue siendo máxima en el sector de la Isla. Y debería comenzar a serlo también entre la población. La falta de agua está provocando verdaderos problemas en el campo, especialmente en la Isla Baja, medianías y sur de Tenerife, donde este recurso natural empieza a escasear de manera alarmante, lo que está poniendo en peligro las cosechas venideras. Pero es que la situación está siendo de tal gravedad que, si bien las autoridades, como por ejemplo el Cabildo Insular, aún no quieren ni oír hablar de restricciones, la necesidad de ahorrar agua y de sensibilizarnos con un consumo responsable se torna una realidad palpable.

Es cierto que este fin de semana las lluvias han hecho, por fin, acto de presencia. Sin embargo, estas precipitaciones no han sido suficientes para paliar uno de los otoños más secos de la historia. Aún puede llover mucho más, dado que el invierno no ha hecho sino empezar, pero no hay que olvidar que noviembre y febrero son los dos meses más húmedos del año en Canarias, y el primero ha sido totalmente seco.

Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el pasado mes fue el más seco en lo que va de este siglo en todo el territorio español con una precipitación media sobre España de 26 milímetros, una cifra que supone tan solo el 33% de la media de este mes, que es de 78 milímetros en el período comprendido entre 1981 y 2010. Para que se hagan una idea: en otoño llovió el 75% menos de los valores normales en Canarias. Con estas cifras, es obvio que ya nadie se atreva a poner en duda el cambio climático, como se hacía hace unos años.

Las estadísticas reflejan, una tras otra, los efectos del calentamiento global. Las precipitaciones acumuladas en otoño en Canarias no alcanzaron ni el 25% de los valores normales, excepto en La Palma y El Hierro, donde las cantidades recogidas fueron la mitad de los años anteriores. El Archipiélago también registró temperaturas anómalas, entre 1 y 2 grados superiores a los valores convencionales, lo que lleva a calificar el otoño como muy cálido o extremadamente cálido, en función de las Islas.
La ausencia de precipitaciones durante el otoño ha colocado a municipios como Vilaflor y San Miguel de Abona en una situación insostenible. La peor parte se la lleva la localidad más alta de Canarias, única hasta ahora de Tenerife que sufre desde el pasado verano cortes en el suministro a su población, además de restricciones para la agricultura. La balsa de Trevejos, principal fuente suministradora para el riego de la comarca, solo almacena 10.000 metros cúbicos de agua, es decir, el 4% de su capacidad total, que es de 278.000 metros cúbicos. Corren peligro de perderse 700 hectáreas de viñedo y la próxima siembra de papas, principales cultivos de Vilaflor.
El factor de la altitud hace inviable, además, el bombeo de agua desde las desaladoras de la costa, por lo que la dependencia de las galerías es absoluta.

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Paisajes impensables

La sequía está provocando también paisajes casi inimaginables en la Isla. Por ejemplo, ver las charcas de Erjos completamente vacías es quizás otra de las imágenes que mejor reflejan la grave situación que atraviesa Tenerife por la falta de lluvia. Estas formaciones del paisaje, enclavadas en el parque rural de Teno, han sido originadas por la actividad del hombre tras la extracción de tierras fértiles para destinarlas al cultivo en el sur de la Isla. Desde entonces, la humedad del terreno, que impide la filtración de agua hacia el subsuelo, ha formado una serie de lagunas que se llenan con la lluvia que corre de las laderas, que ha atraído a su vez una gran variedad de flora y fauna. El lugar es un gran atractivo para los amantes del medio ambiente y el senderismo, ya que en épocas de intensa lluvia se han llegado a formar hasta 10 charcas, que ya no se pueden disfrutar debido a la sequía.

El alcalde de Los Silos, Santiago Martín, afirmó a DIARIO DE AVISOS que no recuerda con exactitud cuándo fue la última vez que las charcas se secaron, pero se remonta al verano de 2007 tras el terrible incendio que arrasó la zona Norte. El exconsejero insular de Medio Ambiente y profesor jubilado de Geografía de la Universidad de La Laguna (ULL), Wladimiro Rodríguez Brito, también sostiene que la situación actual es grave, porque, al no llover lo suficiente, se deteriora el acuífero de la Isla y la vegetación se puede ver seriamente afectada. Y las charcas de Erjos son un ejemplo. Rodríguez Brito se mostró bastante crítico con el consumo urbano de agua, que se ha disparado, pese a que en los depósitos urbanos todavía hay reservas y sin que ello suponga un perjuicio para los acuíferos.

En su opinión, “hay que mentalizarse de que el agua es un bien escaso en todo el mundo y, por lo tanto, hay que hacer un consumo responsable y ver la posibilidad de reutilizarla para el riego y otros usos. Es una asignatura de la que se tiene que hablar más en Canarias”.

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A todo esto, a fecha 1 de diciembre de 2017 las balsas de la Isla se encontraban al 23% de su capacidad, según el Cabildo Insular. Es apenas el 2% de aumento respecto al mes anterior, provocado por el descenso de las temperaturas.

Las soluciones

Ante este panorama, la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga) convocó recientemente una reunión a la que asistieron el presidente del Cabildo, Carlos Alonso; el consejero insular de Agricultura, Jesús Morales; el gerente de Balsas de Tenerife, Escolástico Aguiar, y los alcaldes de San Miguel de Abona y Vilaflor, Arturo González y Agustina Beltrán, respectivamente, para intentar buscar soluciones lo más rápido posible a la situación de emergencia que atraviesa Tenerife y que también está afectando ya a islas como La Gomera. Son varias las soluciones que se pusieron sobre la mesa para mermar esta coyuntura, pero lo que quedó claro, al menos por parte de los agricultores, es que las mismas no pueden suponer un sobrecoste para el agricultor, “que bastante tiene con los perjuicios causados por la pérdida de rentabilidad”, declaró la presidenta de Asaga, Ángela Delgado.

Las opciones que se barajan van desde la construcción de nuevas depuradoras, pasando por la ampliación de las desaladoras y la búsqueda de soluciones en la zona norte, donde se baraja ampliar una conducción de agua desde La Guancha hasta la Isla Baja y nuevos pozos. Lo que sí tiene claro el Cabildo es que la principal línea de trabajo tiene que ser el agua regenerada. Asimismo, la Administración insular trabaja con los ayuntamientos para reducir las pérdidas de agua en las redes de suministro. La idea de abrir pozos que están cerrados para utilizar el agua para el riego también empieza a cobrar fuerza. Lo cierto es que el déficit hídrico que padece Tenerife está siendo un gran problema para las instituciones, que se han emplazado a un nuevo encuentro el día 20, para definir y concretar las acciones que se llevarán a cabo y tratar de evitar la pérdida de las producciones y futuras restricciones para el consumo humano. Las pérdidas aún no están cuantificadas, pero ya hay cultivos, como la viña o la papa, afectados por la escasez.

Vilaflor, un pueblo que sufre restricciones de agua desde junio

La población de Vilaflor sufre restricciones de agua todas las noches desde junio, siete meses en los que entre las 23.00 y las 06.00 horas no sale una gota en los grifos, una medida adoptada para los meses de verano y que se prolonga hasta ahora.