Candelaria

Francisco Pinto: el concejal de las 1.000 bodas en Candelaria

No está seguro de que sea el concejal que más bodas ha oficiado en Tenerife, pero Francisco Pinto, a quien todos conocen como Paco Pinto, ya ha superado las 1.000 ceremonias matrimoniales, todas en el salón de plenos del Ayuntamiento de Candelaria.

Lo curioso del asunto, cuando de Paco Pinto se trata, no solo es el elevado número de uniones matrimoniales oficiadas por el que hoy es el segundo teniente de alcalde y concejal de Participación Ciudadana, Relaciones Institucionales, Régimen Interior, Comercio, Consumo, Turismo y delegado de Cementerios, sino porque es un confeso católico -“del ala cristianosocialista de José Miguel Rodríguez Fraga”, pone por ejemplo-. Y además ejerce como tal, al seguir siendo el sacristán de la parroquia de San José de Barranco Hondo, donde vive, y asimismo, cuando es menester, monaguillo, “ y ya no toco las campanas, porque son eléctricas”.

Nos cuenta que lo primero que hizo cuando le plantearon oficiar las bodas en el Ayuntamiento, fue preguntarle al párroco de San José si había algún problema para seguir siendo monaguillo o sacristán. “Y el padre Florencio me dijo que entendía que esa era una obligación de mi cargo público, que por eso no iba a dejar de ser católico y que para la Iglesia no constaba, porque es un acto civil”. Lo mismo hizo en 2005 cuando se legalizó el matrimonio homosexual: “Consulté al padre Jesús Mendoza y me dijo lo mismo: “No contemplamos eso como un matrimonio, no te preocupes”.
Pinto recuerda que los matrimonios civiles comenzaron a oficiarse en los ayuntamientos, por alcaldes o concejales, en 1995, cuando así se recogió en una ley que hasta entonces daba esa posibilidad a los juzgados, juzgados de paz o registros civiles. Hoy se siguen haciendo con un canon de 120,20 euros, las mismas 20.000 pesetas de hace 22 años.
Cuando José Gumersindo García llegó a la Alcaldía en 2001, fue el encargado de oficiar las bodas, pero siempre pensó que el hombre ideal era Paco Pinto, a quien tenía como secretario particular en la Corporación. “En 2003 -recuerda Pinto-, ganamos las elecciones con mayoría absoluta y salí elegido concejal, y lo primero que me dijo Sindo, tras darme un abrazo, fue: “Paquito, las bodas”. Y desde entonces ha sido casi una tarea más en sus amplias responsabilidades políticas durante 15 años en el Consistorio candelariero, con días en que ha “tenido hasta cinco bodas” o años en los que superó “las 75”, repasa con la agenda en donde recuerda las fechas, nombres de los contrayentes y alguna curiosidad.

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Pinto es sin discusión el hombre boda en Candelaria, pero cualquier concejal, incluso si no es del grupo de gobierno, puede oficiar matrimonio, si así lo solicitan los contrayentes.

Entre las numerosas anécdotas que durante 15 años acumula Paco Pinto como oficiante de bodas, recuerda que muchos, cuando entran en el salón de plenos, “lo hacen como si entraran en la iglesia, santiguándose”, o hacer dos bodas al mismo tiempo, de dos familiares.

Sobre las bodas del mismo sexo, el concejal casamentero recuerda lo que le sucedió a otro edil, cuando “declaró marido y mujer a una pareja de hombres, y cuando se dio cuenta, insistió en declararlos “marido y marido, o bueno, lo que sea”, dijo, cuando en realidad lo único que debemos decir es “les declaro unidos en matrimonio”, sea una pareja heterosexual u homosexual”, señala el padre de una joven de 17 años a la que le gustaría ver casada… por la Iglesia, “aunque no haya impedimentos para oficiarla yo en el Ayuntamiento”.

Tatuajes en lugar de alianzas

Paco Pinto no sabría quedarse con alguna anécdota en su millar de ceremonias, pero recuerda una que le impactó, cuando dos contrayentes decidieron, en lugar de enlazar sus vidas con las clásicas alianzas, tatuarse sus nombres en las manos. Hoy, por motivos laborales, vive en la Península y se mantiene muy unida, señala el concejal de las mil bodas.