Superconfidencial

Raúl Jiménez Pastor

Su padre, el doctor Antonio Jiménez, paz descanse, era buen amigo mío

Su padre, el doctor Antonio Jiménez, paz descanse, era buen amigo mío. ¿Y de quién no? Y su hijo, Raúl Jiménez Pastor, me ha distinguido con un cameo, de cura, en su última película, El Bombazo. Yo rodé mi papel en una iglesia. Y lo peor es que se me puso cara de cura trabucaire y peleón, que dirigía un coro infumable por su desafinamiento. Ya he contado esto, probablemente, pero voy a insistir. En otra peli, Raúl quiso que hiciera de ferretero, pero a mí la quincalla no me iba demasiado. El clero, sí. La verdad es que no lo hice mal. La gente se ríe cuando me ve aparecer y actuar. Y este sábado, creo que a las ocho, se proyecta el film en el centro cultural de la Pirámide, en El Sauzal. Raúl tiene una gran capacidad para hacer cine de autor, de pocos medios y eso. Es un especialista en el aprovechamiento de recursos escasos. Y lo borda. La película, a mi entender, es un pelín lenta, pero la fotografía es magnífica y el trabajo de los actores, muy bueno. Seguro que la próxima será otro éxito. Raúl trabaja solo, sin ayudas. Nadie le ha echado una mano, no recibe subvenciones y sobrevive de milagro. Yo mismo me tuve que escasquetar una sotana que me quedaba estrecha y que no me dejaba apenas respirar, pero al final lo logramos. No sé de dónde sacó Raúl Jiménez la sotana, pero un servidor parecía un cura de verdad y las tomas que hizo son excelentes. Me da que este hombre va por libre por la vida, tiene una mujer guapísima y muy inteligente y dos hijos a los que cargan en mochilas, por donde quiera que transitan. O sea, que me da que, a su manera, son tremendamente felices.