Adeje

San Sebastián bendice los animales en Adeje

La Caleta volvió a acoger ayer una de las celebraciones más antiguas de la Isla, que en los últimos años destaca por el espectáculo del baño de los caballos en la playa de La Enramada

La procesión y la bendición de los animales reunió a miles de personas, y más de un centenar de caballos y otros animales, en un gran día festivo en La Caleta. Sergio Méndez
La procesión y la bendición de los animales reunió a miles de personas, y más de un centenar de caballos y otros animales, en un gran día festivo en La Caleta. Sergio Méndez

Una de las celebraciones más antiguas de la Isla, San Sebastián, festividad que data del siglo XVIII, volvió a celebrarse ayer en Adeje, en un lugar de culto previo a la Conquista que, con el pasar del tiempo, se ha ido adaptando a las nuevas costumbres.

A esta improrrogable cita acudieron miles de personas que se congregaron en La Caleta para asistir tanto a la ceremonia litúrgica como a la bendición de animales que se realizó tras la procesión por la playa de La Enramada. El alcalde de Adeje, José Miguel Rodríguez Fraga, aseguró que “el entorno en el que estamos nos vincula con la tradición y con el origen del pueblo, el cual se remonta al encuentro entre castellanos, portugueses y nativos. A partir de ese momento se construye este lugar”. Seguidamente, el regidor adejero indicó que “es posible que esta sea la fiesta más antigua del sur de Tenerife, probablemente ya los guanches tenían celebraciones en esta zona y, tras la cristianización, se siguió celebrando. Esa continuidad, que ha sido totalmente espontánea, es una raíz profunda que nos dice que nosotros no nos agotamos en nuestra individualidad, sino que pertenecemos a una comunidad que seguirá avanzando”.

La talla que es venerada en la actualidad, y que tiene 102 años, salió a hombros del colectivo de Porteadores de la Virgen y de aquellas personas que cada año prometen a San Sebastián su asistencia a la celebración.

La procesión discurrió por la plaza y se dispuso hasta llegar a la playa de La Enramada, zona en la que los jinetes hicieron su tradicional y espectacular entrada al mar. Tras hacer su reverencia al océano, como es tradición, la comitiva se dirigió a la zona del humilladero y San Sebastián se posicionó en la plaza, para presenciar la bendición de los animales.