Sanidad

Canarias no llega al mínimo en equipos de radioterapia, según los oncólogos

El umbral mínimo establecido por la UE sobre aparatos de radioterapia es de 7 por cada millón de habitantes pero en el Archipiélago solo llegan a 6,2

Equipo de radioterapia. / EP
Equipo de radioterapia. / EP

El presidente de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR), Carlos Ferrer, ha denunciado hoy que en España existe un déficit de 70 aceleradores lineales de radioterapia para cumplir con las recomendaciones de la UE, pues comunidades como Canarias no llegan al mínimo fijado por la UE.

El umbral mínimo establecido por la UE sobre aparatos de radioterapia es de 7 por cada millón de habitantes pero en el Archipiélago solo llegan a 6,2, según ha advertido la SEOR en un comunicado difundido con motivo del Día Mundial del Cáncer, que se conmemora mañana, en el que precisa que la media en España es de tan solo 5,4.

Esta es la causa de que, según ha lamentado Ferrer, un 30% de los pacientes con cáncer que son susceptibles de un tratamiento de radioterapia no lo reciban “por falta de medios”.

Según el presidente de la SEOR, muchas provincias españolas carecen de aceleradores lineales en sus hospitales, una situación de inequidad que conlleva que muchos de los enfermos de cáncer susceptibles de beneficiarse de la radioterapia pero tienen el aparato más cercano a más de 100 kilómetros reciban otros tratamientos farmacológicos.

Solo Navarra está por encima de los 7 aceleradores por millón de habitantes que recomienda la UE. Por detrás de esta comunidad están Cantabria (6,8), Madrid (6,7), La Rioja (6,3) y Canarias (6,2), todas ellas por debajo de ese umbral recomendable.

Ferrer se ha referido a la millonaria donación del fundador de Inditex, Amancio Ortega, que ha permitido la incorporación de 101 aceleradores lineales, 8 equipos de radioterapia intraoperatoria y 5 de braquiterapia.

Esta aportación, sin embargo, “solo ha permitido aumentar el censo de aceleradores en 27 unidades, ya que 74 se han destinado a la reposición motivada por la obsolescencia, por lo que aún “hay mucho que hacer”, ha concluido.